jueves 12.12.2019

Revilla como termómetro del sentido común de época

Él siempre ha sabido moverse en las coordenadas en las que en cada contexto se situaba el sentido común social mayoritario.

Durante esta última semana Miguel Ángel Revilla realizó dos afirmaciones que han suscitado una cierta polémica en Cantabria. Por un lado, dejó en el aire el voto de José María Mazón a la investidura de Pedro Sánchez afirmando que "la unidad de España está por encima de cualquier tren". Y por otro, dudó de la conveniencia de utilizar un cordón sanitario frente a Vox en el Congreso de los Diputados.

No por casualidad, el PRC ha ido ensanchando su base electoral en los últimos años nutriéndose de la confianza y el apoyo de sectores populares y progresistas

Ambas cuestiones pudieron coger por sorpresa a parte de la sociedad cántabra para la que Revilla y su partido, especialmente durante los últimos años, han aparecido como un líder y un espacio político progresistas y útiles como barrera de contención frente a la extrema derecha y su amenaza a nuestros derechos fundamentales y nuestro autogobierno e identidad como pueblo. En buena parte por su giro discursivo hacia esas coordenadas en el ciclo post 15M. No por casualidad, el PRC ha ido ensanchando su base electoral en los últimos años nutriéndose de la confianza y el apoyo de sectores populares y progresistas, quienes se han unido a los sectores rurales y conservadores que conformaban la base tradicional del PRC, hasta construir la base social más transversal de los partidos de Cantabria.

La izquierda tradicional, especialmente en redes sociales, ha respondido a este nuevo giro discursivo de Revilla de dos formas. Por un lado, erigiéndose a sí mismos como los portadores de la razón al respecto de lo que tanto él como su partido representan. Lo que podríamos resumir en el clásico “¿veis? ¡Es lo que os decíamos!”. Mientras que por otra parte, han señalado a los votantes progresistas que otorgaron su confianza al PRC en las últimas elecciones generales y autonómicas como personas engañadas incapaces de ver la realidad de lo que el PRC ha sido, es y será.

Esta respuesta deja en evidencia la incapacidad de ofrecer una alternativa política de esa izquierda tradicional

Para mí, esta respuesta deja en evidencia la incapacidad de ofrecer una alternativa política de esa izquierda tradicional. Ya que, desde mi punto de vista, que el discurso de Revilla en el contexto post 15M estuviera cercano al de “un indignado más” y llegara a apoyarse en Podemos para sacar adelante su investidura en 2015, mientras que desde 2016 comenzara a modularlo hacia la centralidad de la estabilidad, el orden y la tranquilidad desembocando en lo dicho esta semana al respecto de la unidad de España y Vox, dice más del desplazamiento del eje político en estos años que del propio Revilla.

Él siempre ha sabido moverse en las coordenadas en las que en cada contexto se situaba el sentido común social mayoritario. Si en el ciclo post 15M las demandas de participación democrática y justicia social protagonizaban los debates públicos y hacían que los actores políticos tuvieran que ordenarse en el tablero alrededor de ellas, hoy el escenario ha virado hacia la derecha cambiando los ejes sobre los que se ordena la discusión en España y en Cantabria. Situándose la unidad de España, la estabilidad entendida desde un sentido conservador del concepto orden en el primer plano.

Que el discurso de Revilla se derechice no es nada que no les haya pasado a las demás fuerzas políticas percibidas como progresistas a nivel estatal

De hecho, que el discurso de Revilla se derechice no es nada que no les haya pasado a las demás fuerzas políticas percibidas como progresistas a nivel estatal. Nada más tenemos que ver la evolución del PSOE de Pedro Sánchez, del Podemos de Pablo Iglesias y del intento fracasado de Íñigo Errejón con su alternativa electoral para darnos cuenta que todos los actores políticos se mueven ya en posiciones más conservadoras que hace dos años.

Sin embargo, y para acabar, creo que este desplazamiento del discurso del líder del PRC puede tener alguna lectura positiva. Por un lado, igual que en 2015 en pleno auge de Podemos su capacidad para aparecer como un outsider político cercano a la gente y a sus problemas y comprometido con las demandas expresadas por la ciudadanía actuó de tapón para que el crecimiento de Podemos en Cantabria no llegara a ser el mismo que a nivel estatal, quizás esta vez pueda servir para atenuar el crecimiento de Vox a nivel de nuestra Comunidad. Y, además, puede llegar a dejar un espacio abierto para un discurso cantabrista enunciado desde una izquierda plural y amplia que pueda seducir en vez de reñir a aquellos sectores sociales que vieron en el PRC una alternativa progresista y defensora de los intereses de Cantabria con la que se sintieron identificados.

El trabajo está por hacer.

Revilla como termómetro del sentido común de época
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