Viernes 19.04.2019

El Centro Botín, un exponente de la arquitectura del poder

El arquitecto ha mutado desde máximo experto en el mundo de la construcción hacia un papel cada más sutil de consejero estético y encauzador de las megalomanías de los poderosos.

En el blog Strambotic de arquitectura el Centro Botín ha sido catalogado como el tercer edificio más feo de España. Después de más de cinco años de obras, tres de ellos de retraso, y sobrecostes, los dos bloques destinados al arte y cultura diseñados por el arquitecto Renzo Piano a pie de bahía serán inaugurados el próximo 23 de junio. El exalcalde de Santander, Íñigo de la Serna, un vehemente entusiasta de este proyecto que siempre ha calificado de transformación urbanística ya que incluye la ampliación de unos desarbolados Jardines de Pereda y el paso subterráneo para vehículos. De la Serna siempre soñó con emular vanamente a Bilbao y plantar ante el símbolo natural de la ciudad, la bahía, un icono arquitectónico, un pequeño Guggenheim. Se ha sorteado la legalidad vigente como la Ley de Costas y el Plan General de Ordenación de Urbanismo, se ha birlado el debate ciudadano, y solo las camarillas culturetas apoyan un doble edificio que recuerda a los platillos volantes de las películas americanas de serie B de la década de los 50. Sí, el edificio nace antiguo en lo estético. Con peor gusto, el blog Strambotic del periódico Público concluye que un conocedor del proyecto afirma que el Centro Botín “es un consolador moderno queriendo meterse en la vagina de una octogenaria”. Ayer al bajar en el mirador del funicular del Rio de la Pila comentaba una pareja “incluso desde lejos es feísimo”.

Lo más objetivo que he escuchado es que no es un edificio sostenible por su erróneo enclave y esa siempre fue una cualidad de Piano

Pero el eje central de este análisis es más global y así debe plantearse esta obra, que en su conjunto va a superar los 100 millones de euros. No soy partidario de debatir sobre gustos porque no hay debate posible sobre una obra polémica: o te gusta o no te gusta. Lo más objetivo que he escuchado es que no es un edificio sostenible por su erróneo enclave y esa siempre fue una cualidad de Piano. El trasfondo de un debate sereno es la relación de la arquitectura con el poder, en este caso económico, el que en realidad manda en la política neoliberal. Y el Centro Botín es la representación megalómana de su mentor, Emilio Botín Sanz de Sautuola, fallecido en 2014 y que no podrá contar la cinta de inauguración. No es una casualidad que este edificio y al otro lado de la bahía, el Búnker, estén orientados ante la sede central del banco Santander con su arco de triunfo. Simbología del poder de la familia Botín.

El libro de Deyan

La arquitectura ha estado, de una manera u otra, casi siempre ligada al poder. Eso sí, con un carácter subalterno, como instrumento para reforzar el alcance ideológico de la dominación. El crítico británico, Sudjic Deyan, en su libro ‘La arquitectura y el poder’, hace un repaso a la experiencia de la arquitectura contemporánea para desenmascarar la retórica y los mecanismos con los cuales algunos arquitectos venden su trabajo como algo esencial en la conformación del espacio de nuestras ciudades. Presenta al arquitecto como un personaje que ha mutado desde su misión primitiva como máximo experto en el mundo de la construcción hacia un papel cada más sutil de consejero estético y encauzador de las megalomanías de los poderosos. En este aspecto, Renzo Piano ha cumplido con creces como los arquitectos romanos con su César.

La actividad de la arquitectura considerada como experiencia artística tiene que ver con la necesidad ineludible de contar con un patrocinador antes de empezar la propia obra. El arquitecto es un artista a la búsqueda de una clientela capaz de financiar sus conceptos sobre el espacio. Aquellos situados en lo más alto de la experiencia arquitectónica de nuestros días venderán su alma con tal de poder construir su proyecto estético y con ello realizar sus ambiciones personales. En la arquitectura del poder, Sudjic elige a personajes destacados para explicar la impresionante mutación que se ha producido en esta disciplina a lo largo del siglo XX. Un primer ejemplo relevante es el que proporciona Albert Speer y su relación con Adolf Hitler en la construcción de sus delirios arquitectónicos. Los excesos de la arquitectura moderna está representada por popes como Le Corbusier, Albert Speer, Philip Jonson, Norman Foster, Frank Gehry, Yung Ho Chang, Arata Isozaki, Reem Koolhaas, Daniel Libeskind.

Piano: arquitecto de los ricos que buscan inmortalidad

Las tipologías arquitectónicas que aplican políticos, dirigentes empresariales y banqueros para la implantación de esta nueva idea del poder asociada a las ciudades y a los conglomerados económicos son muy diversas. Sudjic se centra en una serie de ejemplos representativos. Como por ejemplo, el aeropuerto, la estación para el tren de alta velocidad, el rascacielos, el museo y el centro cultural con auditorio.

En el libro se presenta a uno de los arquitectos que más han contribuido a la construcción de este tipo de edificios: el italiano Renzo Piano se ha convertido en el arquitecto favorito de los ricos que buscan la inmortalidad. Las raíces del museo moderno, por mucho que se relacione con valores progresistas, están en dos de los impulsos humanos más fundamentales, desafiar a la muerte y glorificar el poder. Piano, que saltó a la fama mundial con el Pompidou en París, se diferencia conceptualmente en Frank Gehry, autor del Guggenheim de Bilbao, en la producción de iconos.

El Centro Botín, un exponente de la arquitectura del poder
Comentarios