Sábado 15.12.2018

La derecha española no tiene gen democrático

Vox es ultraderecha homologable al FN francés con un acento cañí y falangista. Tenemos un grave problema y con gritar en la calle no se mata a la víbora.

El diario Le Monde avisa de la peligrosa deriva de PP y Ciudadanos que ha llevado a normalizar el discurso de la extrema derecha de Vox. Y es que en Francia se puso un cordón sanitario a la extrema derecha lepenista. A ver, una cosa es analizar críticamente el abstencionismo del votante de izquierda en las últimas autonómicas andaluzas, a pesar de tener motivos sobrados con un régimen socialista en Andalucía que se ha perpetuado hasta el susanismo y la imposición anticapitalista de Teresa Rodríguez de desmarcarse de Podemos con la ocurrencia de Adelante Andalucía. Marine Le Pen, que felicitó a Santiago Abascal, presidente de Vox, disputó la carrera al Elíseo a la derecha neoliberal que representa Macron. Malas opciones, pero hasta la derecha clásica (en la que militó Giscard d'Estaing, Chirac, Sarkozy) ahora llamados Los Republicanos ni se les ocurrió pedir el voto para la ultraderecha del Frente Nacional. En Francia la derecha de toda la vida posee una inspiración democrática, aspecto del que no puede presumir la derecha española heredera del franquismo y sin gen democrático. Ángela Merkel, demócrata cristiana, derecha en definitiva, recibe continuas amenazas de los neonazis y no pactó con Alternativa por Alemania, la fuerza emergente ultraderechista, en algunas elecciones en los landers y cedió el poder a los socialdemócratas y verdes. También es cierto que el auge de la extrema derecha en el viejo continente es responsabilidad de la Unión Europea con sus políticas neoliberales de recortes y austeridad. La burocracia de Bruselas, el BCE y el FMI han fabricado a sus monstruos para crear un clima de shock entre las clases medias y populares.

Cuidado con el mensaje directo y frontal de Vox que cala entre los descontentos desideologizados

Cuidado con el mensaje directo y frontal de Vox que cala entre los descontentos desideologizados: de la cadena perpetua, la islamofobia, la catalanofobia, la abolición del aborto, la política inhumana contra los inmigrantes (primero, los españoles) al machismo, la homofobia, la retirada de la Ley contra la Violencia de Género, el antifeminismo, la supresión de la Ley de la Memoria Histórica, fulminar las autonomías, la defensa a ultranza de la tauromaquia, el antieuropeismo y un ultranacionalismo español. 

UN GRAVE PROBLEMA

Yo sí me he leído su programa. Dudo que los casi 400.000 andaluces que les han votado lo hayan hecho en su mayoría. Si fuera así, el nivel de inmundicia es peor del que imaginaba. Y convencer a fanáticos es tarea ardua, por no decir imposible. Ya lo vemos con los 'cuñaos' de Ciudadanos y los neopeperos de Casado. Santiago Abascal, que es vasco y como político se ha hecho en Euskadi y ha vivido de lo público de la mano de Esperanza Aguirre, procede del ala más derechista del PP no lo olvidemos, el aznarista, y hace tres años fundó Vox con Ortega Lara porque consideraba a su expartido muy blando con el creciente independentismo catalán y que ETA todavía estaba activa. Vox es ultraderecha homologable al FN francés con un acento cañí y falangista. Tenemos un grave problema y con gritar en la calle no se mata a la víbora.

La derecha española no tiene gen democrático
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