Viernes 19.04.2019

Temor a un 'Susanazo'

El poder económico está con ella y el mediático, todos a una, también.

El escritor y periodista Juan José Millás considera que "todo aquel que quiera colocar a Susana Diaz al frente del PSOE no está en sus cabales". Para el novelista que ostenta el premio Nadal, la presidenta andaluza es la encarnación del populismo en su acepción más negativa (populista, populachera). En Andalucía impera una imagen de la presidenta como una persona poco refinada en sus gustos culturales y de formas públicas toscas, “pero en otros lugares y ámbitos de poder es considerada un animal político, una mujer de Estado”, como escribió Antonio García Maldonado, periodista y editor andaluz. A mis hijos, de 24 y 19 años, chica y chico respectivamente, les provoca mofa esta sevillana de 42 años: “Soy de la casta de los fontaneros” recuerdan esta absurda frase salida de su incontinencia verbal en un mitin de las últimas elecciones andaluzas como respuesta a Podemos, su obsesión. Ellos, desde su joven seguimiento de la política nacional e internacional, observan al histórico PSOE, fundado por Pablo Iglesias Posse hace 137 años, como un partido “rancio y de derechas”. Motivos no les sobran cuando la prensa convencional tira cohetes en sus portadas cuando Díaz anunció el pasado domingo lo ya consabido: que se presenta a las primarias a la secretaría general para competir con dos auténticos blufs como Patxi López, conocido como el lehendakari inepto, y Pedro Sánchez, torpe donde los haya al que le robó la cartera una gestora golpista siendo el último secretario general elegido por las bases. Algunos le llaman ‘el veleta’. No goza de credibilidad en la izquierda, por mucho que entonara su mea culpa, por no haber pactado con Podemos y siguiera las órdenes del IBEX35, El País y la vieja guardia de Ferraz. No obstante Sánchez tiene tirón entre las bases que le ven como a un mártir y en las encuestas triplica en votos a la lideresa de Andalucía. El PSOE maneja el cotarro desde 1978 de forma ininterrumpida en una de las regiones más pobres de Europa y salpicada con casos de corrupción. Son los nuevos señoritos.

Todo huele a naftalina de la más mala, a un partido con una exagerada autoestima

El poder económico está con ella y el mediático, todos a una, también. Que los dos periódicos ultraconservadores de ámbito estatal ‘ABC’ (“Por el PSOE y por España”) y ‘La Razón’ (‘Díaz se erige como líder del PSOE de siempre’), así como los neoliberales ‘El Mundo’ y ‘El País’ de Prisa, cierren filas con la españolísima Susana Díaz como si fuera Esperanza Aguirre significa que los periódicos tradicionales se han convertido en mariachis mediáticos. Si a tanto militante de base se le llena su boca con el falso mantra de “partido de los obreros, de la izquierda” debiera sentir un bochorno y un sonrojo suplementario por haber votado con una fe ciega al partido pionero en las puertas giratorias, de los GAL, los primeros casos de corrupción, la reconversión industrial (desindustrialización, más bien) inspirada en el modelo neoliberal de Margaret Thatcher en el Reino Unido, el cambio del artículo 135 de la Constitución y los primeros recortes ordenados por la Troika ante una actitud pusilánime del gobierno de Zapatero. No es de extrañar que el PSOE sea un partido con una masa electoral envejecida, en términos demoscópicos con actitud conservadora, y que la candidata del IBEX en las primarias estuviera arropada por sus históricos gerifaltes Felipe González, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero. Todo huele a naftalina de la más mala, a un partido con una exagerada autoestima que como pronunció la candidata que viene de Andalucía, “el PSOE es mucho PSOE”. Ya, eso pensaba el clan Papandreu en Grecia y el PASOK se ha convertido en un partido residual y como en toda la Unión Europea la socialdemocracia se encuentra bajo mínimos y erosionada por el liberalismo de Friedman. 

Un peón del IBEX

Hay morbo, desde fuera del PSOE, por conocer al ganador de las primarias a la secretaría general. Y desde dentro existen voces maledicentes: Susanazo o pucherazo

La Gran Coalición, que sigue las directrices de los mercados y abandona a su suerte a los sufridos ciudadanos, ya es una realidad en España con lo que antes se denominaba bipartidismo, o sea el PPSOE que hacen la misma política económica y eso repercute en los recortes sociales, privatizaciones y reformas laborales con contratos precarios y emigración de jóvenes. ¿El PSOE es la solución? Susana Díaz, ese animal político encumbrado por su paisano Felipe González, el hombre puesto por la CIA en el Congreso de Suresnes en 1974, ya no es que esté o no cualificada, sino que no tendría voluntad política para desmontar a la trama mafiosa, como Sánchez y López, igualitos. Ella es un peón más en el tablero de ajedrez. Ya lo dijo cuando el PSOE no pudo siquiera guardar la compostura en el Congreso de los Diputados y casi todos sus diputados se abstuvieron para que el PP de la Gürtel, la Púnica, Caja B, el expolio de la Comunidad Valenciana y tantos otros casos de corrupción siguiera gobernando con el flemático Mariano Rajoy reeditando la presidencia. Y por allí merodeando los naranjitos de Ciudadanos para que sus jefes del IBEX tengan controlada la situación. Triple alianza

En el Parlamento andaluz, la secretaria general de Podemos y portavoz, Teresa Rodríguez, la tiene cogida la medida: "Su partido sustenta al Gobierno de España. Usted tiene la llave, ¿la va a usar para abrir políticas progresistas o apoyará los presupuestos de Rajoy?" No hubo respuesta. En las horas posteriores a que Pedro Sánchez anunciara su candidatura, Susana Díaz dijo: “Ahora no toca eso”, sino “saber qué queremos hacer con España y como el PSOE puede ser útil para España”. Dos más dos son cuatro. Hay morbo, desde fuera del PSOE, por conocer al ganador de las primarias a la secretaría general. Y desde dentro existen voces maledicentes: Susanazo o pucherazo.

Temor a un 'Susanazo'
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