martes 4/8/20

Carta a los cántabros que viven fuera y nos ayudan

Reflexiones desde casa. Día 11

Admirados cántabros y cántabras que residís, por trabajo, fuera de España:

Y, en concreto, a todos los integrantes y colaboradores de un nombre que formará parte del recuerdo bueno de la crisis sanitaria del coronavirus: Red de Cántabros en el Extranjero. Acabáis de llevar a cabo una increíble campaña denominada “Cantabria Respira”, que finalmente se ha saldado con una recaudación de 140.025 €. Inicialmente, y cada uno desde un lugar diferente del mundo, os propusisteis llegar a los 60.000. Enhorabuena por alcanzar el doble de dinero, con destino inmediato a la compra de material sanitario de primera necesidad, que utilice después el Servicio Cántabro de Salud como mejor disponga.

Se aprecia a la legua: la sencillez forja vuestras vidas. También, que sois practicantes naturales de que la solidaridad no es para hablarla y sí para ofrecerla y darla. No sé si en este 26 de marzo de 2020 sois conscientes de lo que vuestro gesto supone, este concreto de la compra y llegada pronta del material sanitario urgentísimo que tanto necesita Cantabria, con las famosas mascarillas, al inicio de la larga lista de demandas hospitalarias. Antes de contaros esa conclusión tan importante, quiero reiteraros mi admiración por pensar, actuar, hacer, lograr, buscar, comprar y conseguir. Parecen verbos fáciles de conjugar en estos tiempos tan malos, pero, creedme, ahora muchas instituciones nacionales y locales, los han olvidado. Lo prometido es deuda. Os anunciaba que hay algo tan valioso como la ayuda económica urgente conseguida. El ejemplo que transmitís. Porque cada uno de vosotros y vosotras, miembros de la Red de Cántabros en el Extranjero, realmente sabéis entregaros a las nobles causas.

Otra cosa quiero deciros, esta un tanto dolorosa para vosotros. Con lo que valéis, vuestra querida tierra como es Cantabria dentro de España, no ha sido capaz de valorar y contratar el imponente curriculum personal y profesional que acumuláis. Otros países (serían bastantes de enumerar) aprovechan ese derroche de talento y, mucho más valioso, el saber ser de cada uno y de cada una, porque se ve con la transparencia del agua que los valores, como esta solidaridad real, forman parte vital de vuestra existencia. La anterior reflexión a esta desde mi cuarentena en casa, preguntaba qué hacer una vez salgamos de casa. A mi única petición de vivir con normalidad diaria, con permiso, hago otra. Me gustaría que Cantabria os reúna en alguna ocasión a [email protected], para daros un aplauso colectivo. Eso sí, sin besos, abrazos ni apretones de manos que valgan. Lo dicho, gracias de todo corazón y enhorabuena por ser como sois.

Comentarios