Martes 25.09.2018

Unos por otros, la casa sin barrer

En un mismo día nos podemos quedar sin seleccionador de La Roja y sin ministro de Cultura y Deporte. Somos una democracia robusta, aunque  últimamente nos ocurren cosas que solo provocan perplejidad interior y exterior. Más nos valdría releernos la cartilla, y dejar de marear sobre las formas adecuadas en que se debe fichar a un entrenador, dejar un cargo o explicar mediante a un vídeo el sí a la oferta de un club y no a la de otro.

Cada vez amanecen más días en que lo que sucede en este país es de  auténtico esperpento. Cuarenta y ocho horas antes de que se inicie un Mundial de Fútbol nos quedamos sin seleccionador. Realmente, no son maneras las utilizadas por Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, para fichar como entrenador a Julen Lopetegui. El 13 de junio de 2018 hicimos  igualmente historia con respecto a nuestros propios despropósitos de la mano de un ministro de Cultura y Deporte que ocupa el cargo tan solo una semana, debido a sus fantasmas fiscales. Tampoco se libran los datos falsos en los curriculums, que no cesan de aparecer pese a los escarmientos. Y un jugador de fútbol francés, que a lo que se ve se ha hecho ya muy español, concluye su vacile particular a dos clubs, anunciando a través de un patético video la decisión que ha tomado finalmente. Imposible apreciar como casualidad que el testimonio televisivo de Antoine Griezmann lo haya producido Gerard Piqué, que siempre está al plato y a las tajadas. Por eso cobra tanto protagonismo algo que señaló el presidente de la Federación Española de Fútbol a la hora de defender su drástica decisión de cese de Lopetegui. Dijo que las formas deben ser las formas. También lo creo.

Las Olimpiadas y el Mundial de Fútbol son los dos grandes eventos deportivos por excelencia. Hay algo que me gusta más de las primeras que del segundo, como es el juramento de los deportistas en favor de la gloria del deporte y el honor de sus equipos.  Cuando estos dos términos, gloria y honor, no están suficientemente transmitidos, es entonces cuando llegan las interpretaciones interesadas. Quiero decir que hay cuestiones que no tienen debate, o se hacen bien, o se hacen mal, y no debería haber término medio. Nos introducen en polémicas que jamás tendrían que producirse si realmente se actúa en todo momento con honestidad. Muchas de las zanganadas que vivimos de habitual se escudan en que no están prohibidas por ley alguna, aunque, como dijo Séneca, choquen frontalmente con ser honestas.

Muchas de las zanganadas que vivimos de habitual no están prohibidas por ley, aunque chocan con ser honestas

Cuando tenemos tan grandes dudas y diferencias de opinión sobre cuestiones de ética elemental, luego no nos rasguemos las vestiduras frente a otros sucesos, como que padres de niños jugadores de fútbol se peguen delante de sus hijos por un supuesto penalti, y otros pésimos comportamientos y manifestaciones racistas de aficionados en los campos. La manipulación de hechos para crear confusión, marear la perdiz o distraer el foco del auténtico problema, es la auténtica causante del mal momento por el que atravesamos. Hemos escuchado hasta la saciedad de supuestas regeneraciones. Todo indica que se ha quedado en un concepto, nada más, porque sistemáticamente se aplazan las decisiones que nos conviertan en una sociedad más equilibrada, que sepa extirpar corrupciones, arbitrariedades o malos comportamientos sociales. La sensación es que estamos atascados en un bucle que nos hace empezar y terminar siempre en un desconcertante escenario de mal rollito.

Estamos atascados en un bucle que nos hace empezar y terminar siempre en un desconcertante escenario de mal rollito

Al suceder lo de Lopetegui, Rubiales, Florentino, Màxim Huerta, Griezmann y Piqué, por artículos y tertulias se comprueba la división de opiniones, siempre sana por otra parte. Sin embargo, y para no perderme en este laberinto, suelo acudir a las fuentes más jóvenes para preguntarles su opinión. Estoy en condiciones de asegurar que, de entrada, no ven bien los casos en que se han visto inmersos estas personalidades del fútbol, la empresa, la política y lo deportivo. Es lo que más vale a fin de cuentas, ya que entre unos y otros, la casa que es España está sin barrer. Quienes con total acierto no atienden a comprender las cosas que pasan hoy en este país, tienen todo un futuro por delante para cambiarlas. Pareceré ingenuo y lo asumo. Porque creo que mucho de lo que nos sucede es por el agotamiento de ideas, y porque una misma generación, incluso de padres, hijos y nietos, lleva dirigiendo los destinos de esta gran nación desde hace demasiado tiempo. Solo así se entiende la falta de principios y formas en muchos momentos, y que luego se explican como ataques de la jauría u odio a un determinado club de fútbol. Que yo lo rechace por falso, no significa que estas explicaciones calen, y calen mucho.

Unos por otros, la casa sin barrer
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