Lunes 20.08.2018

Visite nuestro ambigú

Aquellos reclamos de: ”Sala climatizada..”, “Dos últimos días…”, “Numerado…” o “ en Cinemascope y Technicolor…” han dado paso ahora a cines en salas con Dolby, no sé muy bien para qué, porque el sonido de las chuches y de los móviles no te dejan escuchar nada.

Tenías que mirar en el periódico la cartelera de espectáculos y elegir bien. Cuando tus padres te llevaban al cine cuando eras niño se miraba muy mucho si la “peli” era apta, mayores de 14, mayores de 18 o recomendada para todos los públicos, ¿qué cosas verdad?.

Una vez elegida la película se activaba un protocolo difícil de explicar para las nuevas generaciones, pero que mis amables lectores, con algunos años encima, sabrán entender.

Primero, cola en la taquilla para sacar la entrada y tener suerte que no te toque de las primeras filas, después el  portero te rompía un pedacito del billete y ya pasabas al hall de aquellos cines de mi infancia que recuerdo con tanto cariño.

El paso por el guardarropía y la visita al ambigú eran también obligatorio, los Sugus de Suchard en un paquete transparente te los vendía  un señor con su camisa blanca y su pajarita, estamos hablando de los cines de antes, no había “yanqui-colas” enormes como ahora y mucho menos palomitas, esas sólo las encontrabas en la entrada de Simago.

Recuerdo especialmente el cine Coliseum, que a mí me parecía enorme, y su carillón que anunciaba que todo el lío empezaba

El acomodador (figura inexistente ahora) te acompañaba a tu butaca mientras sonaba una melodía de Richard Clayderman y si la película ya había empezado te guiaba con una linternuca que no alumbraba mucho y que a veces fallaba…jajaaja

Recuerdo especialmente el cine Coliseum, que a mí me parecía enorme, y su carillón que anunciaba que todo el lío empezaba; “El Nodo”, que fue destituido después por unos reportajes coñazo (por ejemplo: Por tierras de Castilla) y más cerca de nuestros días incluso recuerdo la proyección del video clip “Embrujada” de Tino Casal.

Capítulo aparte la publicidad de Distel, con aquel 850 blanco que pintaban a pistola en “Quintiliano y Pelayo” o “El Palacio del Mueble” y qué decir de vino “El Montañal”.

Capitol, Cervantes, Santander, Los Ángeles, Mónaco, Roxy, Multicines Bahía, Sotileza, Gran Casino o El Gran Cinema donde tuve el honor de ver con mis compañeros del Instituto de Muriedas “Cinco horas con Mario” a cargo de la magistral Lola Herrera.

Películas de todo tipo, incluidas las de Bruce Lee que en el cine Beatriz de Astillero eran casi obligadas.

A veces había descanso en mitad de la proyección, “Señores espectadores debido al metraje de la película les informamos que el descanso tendrá lugar a mitad de la misma…”

Que bonitas carteleras de espectáculos con aquellos reclamos de: ”Sala climatizada..”, “Dos últimos días…”, “Numerado…” o “ en Cinemascope y Technicolor…” han dado paso ahora a tardes de cines en salas con Dolby, no sé muy bien para qué, porque el sonido de las chuches y de los móviles no te dejan escuchar nada y como no hay acomodador pues desmadre a la hora de entrar tarde y buscar tu sitio…

En fin, yo los Sugus de toda la vida en el ambigú.

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