lunes 06.04.2020

Doce meses después, aquí seguimos

Tenemos por delante varios años para seguir trabajando por nuestra tierra, la gente que la habitamos y todas aquellas personas que han tenido que dejarla atrás. Seguimos adelante con ilusión y realismo.

Hace apenas unos días Cantabristas cumplía un año de vida pública, desde aquella presentación en la capital del Besaya. Entonces ya sabíamos perfectamente de la dificultad de poner en marcha un proyecto político en Cantabria sin grandes apoyos económicos ni tutela madrileña, decidiendo y trabajando exclusivamente desde y para Cantabria.

Nuestro proyecto político para Cantabria debía generarse y desarrollarse trabajando y decidiendo aquí

En aquel momento teníamos algunas certezas, conclusiones extraídas de las experiencias recientes y menos recientes de la izquierda en Cantabria. La primera, la necesidad de cocinar el proyecto político a fuego lento, sin pausa, con continuidad, pero sin dejarnos llevar por la inmediatez y las prisas. La segunda, que nuestro proyecto político para Cantabria debía generarse y desarrollarse trabajando y decidiendo aquí, aunque eso suponga renunciar al empuje mediático de las marcas estatales que, por otra parte, tan mal resultado a largo plazo han tenido en su aterrizaje en Cantabria. La tercera, la necesidad de generar una cultura política en la izquierda alejada de las dinámicas de enfrentamiento y autodestrucción pública que lamentablemente se han instalado con fuerza en los últimos años.

En frente encontramos la maquinaria de los principales partidos de Cantabria. Una maquinaria, por otra parte, bastante poco eficiente para los recursos con los que cuenta. La falta de proyecto político y económico a nivel autonómico es tan evidente que asusta. La improvisación está instalada en lo más profundo de nuestro sistema político, y es utilizada para favorecer los intereses inmediatos de unos pocos, con fatales consecuencias a largo plazo.

Estamos viéndolo y sufriéndolo en la industria durante estas semanas. No son más que consecuencias de una Cantabria desnortada y sin una verdadera planificación a nivel industrial. Son deberes sin hacer que llevan esperando desde hace décadas, y es la explicación de por qué la industria de Cantabria lleva años en una crisis permanente, mientras en otros lugares logran mantener los puestos de trabajo. Y, como la industria, podrían ponerse muchos otros ejemplos.

A veces no está claro si les engañan o nos engañan, pero en cualquiera de los dos casos creo que nos merecemos algo mejor

Ante esta realidad compleja, el objetivo de Cantabristas es plantear una alternativa política, económica, social y cultural para Cantabria. Generar un proyecto a largo plazo frente a la improvisación de los partidos que han gestionado nuestra tierra a golpe de hormigón y ladrillo, que no saben por dónde tirar y firman cualquier papel que les pongan delante, como firmaron el permiso Arquetu para el Fracking. Como recibieron con los brazos abiertos a Ali Syed. Como anunciaron 2.000 puestos de trabajo de una mina de zinc que no se reabrirá. Si huele a dinero les vale. A veces no está claro si les engañan o nos engañan, pero en cualquiera de los dos casos creo que nos merecemos algo mejor.

Tenemos por delante varios años para seguir trabajando por nuestra tierra, la gente que la habitamos y todas aquellas personas que han tenido que dejarla atrás. Seguimos adelante con ilusión y realismo. No improvisamos, no sobreactuamos, no tratamos de machacar al otro, no nos erigimos en defensores de la verdad absoluta. Sencillamente amamos y defendemos Cantabria porque es nuestra tierra y la queremos viva, para nuestra generación y las que vienen detrás.

Doce meses después, aquí seguimos
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