lunes 18/1/21

Mujeres: la fuerza de la convicción

Construir una sociedad igualitaria y más justa es un trabajo colectivo  y debe plantearse desde un abordaje integral, solo desde esta premisa alcanzaremos el objetivo de prevenir la violencia machista

Ante la conmemoración del día internacional para combatir la violencia contra las mujeres, en un año especialmente difícil para la sociedad en su conjunto y particularmente para las mujeres que sufren violencia machista, celebramos una jornada con un perfil pleno de simbolismo que cumple el objetivo  de testimoniar nuestra condena,  indignación y rechazo  ante  la más cruel manifestación de maltrato y violencia explícita: el asesinato de muchas mujeres por el mero hecho de serlo.

En lo que va de año,  ya son 41 las mujeres que han fallecido tras ser asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde el año 2003,  como consecuencia de esta lacra social,  1074 mujeres  han muerto asesinadas en España;  desde el año 2013,  301 menores han quedado huérfanos cifras  que, sin duda, producen consternación y estupor  y ante la que nadie  puede quedarse indiferente.

España ha sido una nación pionera en la lucha contra la violencia de género en la unión europea. Un proyecto en el que cobran especial relevancia las reformas del código penal, la ley de protección integral contra la violencia de género de 2004,  la ratificación en  2014 del convenio de Estambul o  el histórico acuerdo político alcanzado en 2017 que dio carta de naturaleza a un pacto de estado contra la violencia de género que ha supuesto un antes y un después en el abordaje institucional de esta terrible tara social.

Pero estos avances y  logros, encomiables e ilusionantes,  no han de generar en la sociedad esa perversa sensación del deber cumplido.   Debemos seguir trabajando  sin desaliento y con férrea determinación en la destrucción de toda la retahíla de prejuicios y estereotipos de género que se perpetúan y que dan sustento a la violencia contra las mujeres y sus hijos e hijas,  desde el presupuesto  de que solo educando en igualdad desde la infancia y con una visión a largo plazo, conseguiremos superar el machismo en la sociedad y los postulados patriarcales.

Construir una sociedad igualitaria y más justa es un trabajo colectivo

Construir una sociedad igualitaria y más justa es un trabajo colectivo  y debe plantearse desde un abordaje integral, solo desde esta premisa alcanzaremos el objetivo de prevenir la violencia machista, una tarea ardua en la que las diferentes  administraciones públicas, con independencia del ámbito territorial (municipal, autonómico  o estatal), han de cumplir un papel fundamental a partir de la toma de decisiones sensatas y útiles que sirvan para erradicar muertes evitables.

Más allá de la política del eslogan y de los minutos de silencio y repulsión, luchar contra la violencia de género requiere de un compromiso real de los poderes públicos, condenando sin paliativos las agresiones machistas superando el ámbito de la pareja, apostando por mayores dotaciones presupuestarias, comprometiéndose con modelos de mujer empoderadas lejos de la victimización con la que se las suele retratar en las campañas públicas, promoviendo modelos de masculinidad distantes de las conductas violentas propias de los estereotipos de género, tomando en definitiva medidas decididas e integrales para atajarla.

Tenemos mucho trabajo por delante si queremos seguir avanzando para acabar con la violencia contra las mujeres. Y a pesar de todo, lo venido y lo que está por venir, las mujeres seguiremos luchando con la misma dedicación y entusiasmo, sin merma alguna,  plenamente  convencidas de que nuestra aportación en esta sociedad es inevitable y esencial. Nos sentimos imparables y, a pesar de los constantes  asedios perpetrados contra nuestra dignidad,  seguramente más unidas que nunca,  porque nos impulsa y nos sostiene la irrefrenable  fuerza de la convicción.

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