miércoles 21.08.2019

Todo sigue igual

No podemos mirar para otro lado. Debemos continuar el trabajo iniciado por nuestras abuelas y madres, con el objetivo de que las mujeres de las futuras generaciones gocen, éstas sí, realmente de la igualdad de oportunidades real y efectiva.

Hace un año, millones de mujeres y hombres salimos a la calle a reclamar una igualdad real. Un año después todo sigue igual. Nos siguen matando, nos siguen discriminando salarialmente, nos siguen cercenando nuestro desarrollo profesional y, ahora además, hay quien quiere regresar al pasado y hacer que perdamos los derechos por los que tanto luchamos y a los que no pensamos renunciar.

La llama que se encendió el año pasado sigue viva porque nada ha cambiado

La llama que se encendió el año pasado sigue viva porque nada ha cambiado. Todo sigue igual: la misma brecha salarial, la misma inexistente conciliación laboral y familiar, el mismo cuidado de nuestro mayores, el mismo techo de cristal, los mismos asesinatos de mujeres...  En Cantabria, lo único que ha cambiado ha sido la aprobación de la Ley de Igualdad, que esperemos contribuya a alcanzar la igualdad real que tanto anhelamos.

Una reivindicación absolutamente necesaria, que no vamos a abandonar, porque, a pesar de que las mujeres estamos en todos los ámbitos de la vida, social, económica, cultural, política... las desigualdades imperan todavía con fuerza y hay quien piensa en perpetuarlas.

Por eso hoy, al igual que hace un año, he decidido parar. Para que la sociedad sea consciente del trabajo silente y no reconocido de las mujeres. Para que se visibilice el papel que jugamos en el día a día de cada familia, en cada empresa, en cada organización o colectivo. Para que se constate  que la desigualdad y la violencia machista atañe a toda la sociedad y que no caben ni discursos ni políticas que supongan un paso atrás.

Por ello, no podemos mirar para otro lado. Debemos continuar el trabajo iniciado por nuestras abuelas y madres, con el objetivo de que las mujeres de las futuras generaciones gocen, éstas sí, realmente de la igualdad de oportunidades real y efectiva.

Entre todas lo conseguiremos. No bajemos la guardia, pues el peligro nos acecha.

Todo sigue igual
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