miércoles 16.10.2019

El Principito

Desde Madrid, nuestro “Príncipe” seguirá jugando con las necesidades de Cantabria, mientras su corte aplaude y algún bufón, en vez de intentar hacernos reír, se intentará reír de nosotros.

¿Os acordáis de aquél tiempo en el que la gente repetía como un mantra que tener un Ministro cántabro iba a beneficiar a Cantabria? Apenas hace un año de aquello, pero mucha gente que lo hacía, con la boca pequeña, os asegurará que nada de esto ocurrió.

Una pequeña laguna en la memoria que se produce a raíz de la total falta de lealtad con la que el titular de Fomento está actuando para con nuestra Comunidad Autónoma. Y es que, por lo visto, siempre hubo quien estuvo dispuesto a olvidarse de que De la Serna, antes de Ministro, había sido Alcalde de nuestra capital. De lo contrario, es muy difícil sostener que pensabas que su forma de actuar iba a variar por cambiar de aires.

Todo apunta a que, en algún momento dado, se apuntará el tanto de ser el salvador de un Partido Popular cántabro en descomposición

Se dice que el zorro pierde antes la cola que las costumbres y, al igual que utilizara la Alcaldía para labrarse un futuro más allá de nuestra ciudad, está utilizando el Ministerio para dar un salto a otro escenario político. Un escenario que si hace algún tiempo era incierto, está adquiriendo cierta nitidez: Todo apunta a que, en algún momento dado, se apuntará el tanto de ser el salvador de un Partido Popular cántabro en descomposición.

Pero no se me malinterprete, cada cuál es libre de tener las aspiraciones que considere adecuadas. Lo triste no es apuntar hacia otro cargo político cuando acabas de aterrizar en el que ostentas... Bueno... Un poco sí... Lo realmente vergonzoso es utilizar el cargo que ostentas en beneficio propio. Y eso es lo que está haciendo: Utilizar el Ministerio para labrarse una imagen política. Utilizar el Ministerio para entrar plenamente en una campaña electoral ficticia. Volviendo al refranero, también se dice que un mono no suelta una rama hasta no tener agarrada la siguiente.

En estas nos encontramos, con un “Príncipe” despótico. Un personaje de ego subido por las loas recibidas que, cada vez que viene a Cantabria, lo hace como el Mr. Marshall de Berlanga: Todo el mundo deposita en él unas esperanzas inversoras y él pasa de largo. Aunque con matices. Él no pone pies en polvorosa, él se dedica a dejar caer por aquí y por allá unas cuantas infografías de cosas que sabe perfectamente que no va a hacer, práctica que ya utilizaba en el Consistorio, y se dedica a menospreciar las que el Gobierno plantea. Y, si hiciera falta mentir para justificarse, lo hará. De hecho, lo hace. Muchas veces. Casi siempre. Aunque como estamos en la era de la “posverdad”, lo tenemos que dejar en que suele alterar la realidad o en que no dice toda la verdad, que los “Príncipes” no mienten.

Como a todo Príncipe le hace falta una Corte con la que conspirar, ya ha encontrado a su cortesano en Lorenzo Vidal de la Peña

Él nos puede venir a decir que el proyecto de “La Pasiega” no es de interés para el puerto, aunque no aporte dato o informe alguno o que la Autoridad Portuaria de Santander no se haya pronunciado. Él es el puerto. O, más concretamente, quien gobierna Puertos del Estado, pese a que no es exactamente lo mismo que el Puerto de Santander.

Y, como a todo Príncipe le hace falta una Corte con la que conspirar, ya ha encontrado a su cortesano en Lorenzo Vidal de la Peña, Presidente de la CEOE-CEPYME, que es otro que lleva tiempo inmerso en sus propias intrigas palaciegas con el Gobierno, jugando al despiste sobre si quiere o no entrar en política (sí, quiere, pero está buscando acomodo) y, sobre todo, reclamando un protagonismo que no consigue desde la patronal. Por algo será.

Juntos, han lanzado el último insulto público al Gobierno de todos los cántabros y cántabras, saltándose a la torera sus propias funciones y elaborando un supuesto plan de desarrollo elaborado desde fuera de la esfera política y sin contar con las instituciones... Pero luego se le llena la boca para hablar de “Lealtad”... Dejándonos claro qué significa la “Lealtad Popular”.

Entretanto, desde Madrid, nuestro “Príncipe” seguirá jugando con las necesidades de Cantabria, mientras su corte aplaude y algún bufón, en vez de intentar hacernos reír, se intentará reír de nosotros.

El Principito
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