viernes 18.10.2019

No son presos políticos, son políticos presos

¿Puede alguien, en su sano juicio, encontrar algún tipo de paralelismo a las detenciones y juicios sumarísimos practicados durante el franquismo y lo ocurrido en Cataluña, incluyendo lo que esta gente ha pretendido hacer con la legalidad vigente?

Como cada día, tenemos nuestra ración informativa de cómo va la cosa en Cataluña. Y, también como cada día, tenemos nuestra dosis de manipulación informativa.

En una sociedad en la que predomina el discurso fácil (y generalmente demagógico), donde un “hashtag” aúna debate y debatiente, y donde parece tener razón el que más retuits cosecha, no suele estar de más sentarse a reflexionar sobre lo que nos están contando.

Una de las últimas que nos están llegando es la de calificar a los cesados y detenidos miembros del Govern como “presos políticos”. Y no, no lo son. Son políticos presos. 

Un preso político vendría a ser alguien que, mediante sus ideas, desafía el status quo del sistema político establecido y se le detiene por ello. Sin embargo, en la cuestión catalana no se ha detenido a nadie por ideología, sino por incumplir, de facto y sistemáticamente, con la Ley y las sentencias judiciales. Pero tampoco cualquier Ley, sino la Ley Suprema: La Constitución Española. Por eso se les detiene y por eso se les juzgará.

Se está intentando convertir la opinión pública en un campo de batalla, cavando trincheras en forma de frases hechas y lugares comunes con las que asentar a unos y otros en extremismos sin sentido

Una vez aclarado esto, tendríamos que entrar a valorar lo fácil que se banalizan los conceptos con fines interesados. Al utilizar el concepto “preso político” con estas personas, las estamos equiparando a todos aquellos que sí que fueron presos políticos durante, por ejemplo, la Guerra Civil y la posterior represión durante la Dictadura franquista. ¿Puede alguien, en su sano juicio, encontrar algún tipo de paralelismo a las detenciones y juicios sumarísimos practicados durante el franquismo y lo ocurrido en Cataluña, incluyendo lo que esta gente ha pretendido hacer con la legalidad vigente? Desde luego, como descendiente de un preso político que soy, me repugna la comparación.

Por eso hemos de hablar de políticos presos. Gente que, en el desarrollo de sus funciones como representantes de la ciudadanía, han pretendido o llegado a incumplir las Leyes que rigen nuestro Estado de Derecho. Tanto las catalanas como las españolas. Son políticos que pasan a disposición judicial por actuar de manera contraria a la Ley sabiendo que lo hacían.

Luego podríamos entrar a debatir sobre cómo es posible que la Justicia actúe con tanta celeridad en casos como éste y no en otros de, al menos, la misma importancia, como los que atañen a la corrupción generalizada en el Partido Popular. Podríamos entrar a debatir sobre si la aplicación del artículo 155 ha sido proporcional o no. Podríamos entrar a debatir sobre si se han cometido más errores desde el Govern de la Generalitat o desde el Gobierno de España. Podríamos entrar a discutir mil y un aspectos de lo ocurrido, pero nunca debiéramos hacerlo desde la banalidad y desde la utilización de los conceptos de forma torticera y con la única intención de crear mártires de una causa. 

Hemos de ser conscientes de que, de forma interesada, se está intentando convertir la opinión pública en un campo de batalla, cavando trincheras en forma de frases hechas y lugares comunes con las que asentar a unos y otros en extremismos sin sentido, pero que pueden acarrear consecuencias graves. 

La primera batalla, se gana con la utilización del lenguaje.

No son presos políticos, son políticos presos
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