Miércoles 14.11.2018

Ahí Maíllo, ahí le has dado...

Si un tránsfuga en el orilla de enfrente sirve para ocultar algo entre los matorrales, no menos habrá de servir para lo mismo en la propia. O sea, que como por la boca muere el pez, el diputado Maíllo, imprudente y lenguaraz (presuntamente), ha disparado para herir hiriendo también a los de al lado.

Hace tiempo que no hay fin de semana que los partidos nacionales no programen en provincias números electores. Cada vez que sale una encuesta repartiendo escaños, y estopa, los departamentos de actos públicos se vuelven locos para montar un jolgorio a todo tren que demuestre que están en forma para seguir engañando y mintiendo, no vaya a ser que caigamos en el olvido y cuando haya que votar nos quedemos en casa, o votemos a los otros.

Maíllo, que es coordinador general del PP y un señor en blanco y negro que tiene la mala pinta de los oscuros poceros de la política que van subiendo al tiempo que empujan mierda por las alcantarillas de sus partidos para que sus jefes no se manchen los zapatos, ha pasado por Cantabria dando lecciones. A los suyos, jaleándolos para que la unidad sea una y grande (libre no, que en el partidismo hay poca libertad). A los suyos menos suyos para que se hundan en el ostracismo más silencioso y dejen de dar por el saco con las irregularidades del congreso regional (como una echadora de cartas de televisión en horario nocturno ha aventurado que los tribunales no darán la razón a los denunciantes, que faltaría más). A los ciudadanos de Cantabria, para que tomen nota de lo bien que salen las cosas cuando las hacen los populares, que están resignados a lo mejor para España, por supuesto (lo de la corrupción, si eso, ya tal...). Y hasta a Revilla, al que le ha lanzado la duda de que si ha tenido que aprobar el presupuesto de la Comunidad con el voto de un tránsfuga (que tal cual ha sido) tiene que ser porque "algo oscuro hay". Intuyo que aquí fue cuando a la alcaldesa heredera de Santander le dio un vuelco el corazón, y el estómago, porque al fin y a la postre ella también ha aprobado su presupuesto con el voto de un tránsfuga (también tal cual). Es una casualidad, por cierto, que ambos tránsfugas se le hayan caído de los bolsillos al mismo partido.

Su desfachatez para dogmatizar sin mirarse en el espejo, y la soberbia indiferencia con la que arguyen una cosa y la contraria, han terminado por convertirse en sus únicas vestiduras

Y aquí es donde está el quid de la cuestión, y la sandez hecha argumento, oculta en una frase para meterse con el enemigo en un discurso de circo para armar el somatén en tiempos de tormenta, que sirve lo mismo para eso como para dejar en ridículo a los de casa que han usado la misma llave para abrir la puerta. Si un tránsfuga en el orilla de enfrente sirve para ocultar algo entre los matorrales, no menos habrá de servir para lo mismo en la propia. O sea, que como por la boca muere el pez, el diputado Maíllo, imprudente y lenguaraz (presuntamente), ha disparado para herir hiriendo también a los de al lado. Claro que siempre podrá decir eso de que no es lo mismo lo suyo que lo de los otros, porque los suyos han actuado con la honestidad de los grandes, y que el voto recibido lo ha sido desde la responsabilidad gratuita y no desde el cambalache, que queda para todos los demás. Y tirando millas.

La grandilocuencia de los actores políticos, que para nuestra desgracia son siempre de tercera en escenarios de fiestas de pueblo, lo aguanta todo. Su desfachatez para dogmatizar sin mirarse en el espejo, y la soberbia indiferencia con la que arguyen una cosa y la contraria, han terminado por convertirse en sus únicas vestiduras. Ahí está Maíllo, dando un palo cerrando los ojos sin ver que de vuelta se le viene de cara a la buena de Gema Igual. Me reitero que explicación de la diferencia no habrá de faltarle, como la suficiencia, y que le importará un bledo mientras él tenga su titular para dar por bueno el exceso, y seguir haciendo carrera. Lo de que a los tontos de los votantes nos sigan haciendo pasar por tontos es otra cosa, ¿o no, Maíllo?

Ahí Maíllo, ahí le has dado...
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