Sábado, 26 de Mayo de 2018
El Tiempo

ENTREVISTA

“No conseguir una marea de cara a 2019 sería un fracaso absoluto de la próxima Ejecutiva del partido”

Verónica Ordóñez, portavoz de Podemos en el Parlamento autonómico, dice que “necesitamos una Cantabria mucho más autónoma, mucho menos dependiente de Madrid, con muchas más materias transferidas y con mucha más capacidad de autogestión”, pero también “una Cantabria que se quiera mucho más a así misma, que respete y ponga en valor su identidad y que no atente contra su patrimonio”.

Verónica Ordóñez, durante la entrevista en el Parlamento de Cantabria | FOTOS: edc
Verónica Ordóñez, durante la entrevista en el Parlamento de Cantabria | FOTOS: edc

Prácticamente en la recta final de la legislatura, la portavoz de Podemos en el Parlamento de Cantabria, Verónica Ordóñez, recibe a eldiariocantabria en la sede del Legislativo autonómico para hablar del pasado, del presente y, sobre todo, del futuro.

Parece que existe una especie de crisis en los partidos en Cantabria.

En general la vida política en Cantabria está bastante convulsa, incluso dentro de los partidos que no lo reflejan hacia fuera. Es un momento en el que los partidos están intentando adaptarse a los nuevos tiempos, que es algo que nos está costando a todos, porque al final quienes formamos parte de los partidos somos personas normales, con las mismas virtudes, los mismos vicios y los mismos errores que el resto de la población en general. Creo que esta crisis de los partidos en Cantabria tiene que ver un poco con eso, con las nuevas exigencias de la ciudadanía a la hora de que hagamos las cosas de una manera distinta. Obviamente dentro de todos los partidos hay gente mucho más reticente y mucho menos reticente a llevar adelante ese tipo de procesos, pero en cualquier caso la ciudadanía también ve positivo que un partido no exprese hacia fuera los problemas que tiene para adecuarse a la nueva realidad social, y en este sentido tenemos muy claro que el partido que mejor está sabiendo guardar las filas es el PRC. Y a esto hay que sumarle también la capacidad de Miguel Ángel Revilla de proyectarse en medios de ámbito estatal, que es una cuestión fundamental a la hora de poder vender un discurso en una comunidad autónoma que no tiene una televisión propia y donde es muy difícil encontrar espacios para manifestar las divergencias respecto a la opinión del presidente.

¿Entonces el PRC también tiene problemas internos?

El PRC está pasando por lo mismo que el resto, que lo estén gestionando mejor es otra cuestión

Yo creo que todos los partidos tenemos problemas, es un momento de conflictividad interna porque todas las organizaciones tienen más o menos que adaptarse a la nueva realidad social, y esto nos afecta a los nuevos partidos, pero en los partidos tradicionales —y el PRC no deja de ser un partido tradicional más— necesariamente está suponiendo cambios en la forma de hacer las cosas y a la hora de transmitir mensajes, y eso siempre va a generar fractura. Otra cuestión es cómo el partido o cómo la figura de liderazgo interno dentro del partido es capaz de serenar, de acallar o de llevar esa transición de una manera mucho más relajada. Pero, vamos, yo creo que el PRC está pasando por lo mismo que el resto, que lo estén gestionando mejor es otra cuestión.

¿Hasta qué punto han cambiado las relaciones de Podemos con el PSOE de Cantabria tras la sustitución de la Ejecutiva dirigida por Eva Díaz Tezanos por la Ejecutiva dirigida por el sanchista Pablo Zuloaga?

Han cambiado sobre todo las formas y ha cambiado la capacidad de comunicarnos con ellos. La antigua Ejecutiva del PSOE tenía bloqueada la comunicación hacia Podemos; es más, casi todas las cuestiones que proponía Podemos, las paraba. Yo creo que desde el primer momento nos vieron como una amenaza y no como un aliado a la hora de poder llevar hacia la izquierda las políticas del Gobierno. Faltando todavía una demostración expresa en el día a día de la actividad parlamentaria, sí es cierto que por lo menos la nueva Ejecutiva del PSOE se sienta, discute contigo, te explica las cosas… aun con todas las discrepancias que pueda haber. El miedo que tenemos es que al final pase lo que está pasando en el Estado: que sí, Pedro Sánchez puede tener un discurso mejor, puede tener mejores formas, pero la necesidad va a que esto se cristalice en políticas públicas de izquierdas, que es lo que necesita la mayoría social.

¿Cuáles serán las líneas principales del grupo parlamentario de Podemos de aquí a final de legislatura?

Hay que acompañar a la PAH en ese proceso de ILP sobre vivienda que ha empezado a poner en marcha

Hay una, que se ramifica en un montón: conseguir mejorar las condiciones de vida de las personas de Cantabria, con todo lo que eso implica. Esto hay que trabajarlo en muchos frentes, con leyes de vivienda como la que hemos impulsado —hay que acompañar a la PAH en ese proceso de ILP sobre vivienda que ha empezado a poner en marcha—, tenemos que seguir hablando de los problemas de la infancia, de los servicios sociales, de sanidad, de educación… Obviamente tenemos muchas propuestas al respecto, pero por una cuestión de estrategia política no las voy a contar todas, porque —y esto enlaza también con la cuestión del PSOE e incluso con la del PRC— muchas veces nosotros hacemos una propuesta y ellos la descafeínan y la presentan descafeinada, y otras veces directamente nos roban las iniciativas. El PRC ya nos ha robado dos iniciativas esta legislatura. La primera fue la ley de transparencia, que nosotros presentamos en el Parlamento de Cantabria una ley de transparencia y participación ciudadana, y ellos nos pidieron hacer de ella un proceso más amplio y consensuado, por lo que nosotros cedimos y colaboramos con el Gobierno en redactar una ley de transparencia que dos años y medio después todavía están en negociaciones las enmiendas; si nosotros no hubiéramos querido participar en ese proceso más amplio, probablemente tendríamos ya una ley de transparencia en Cantabria, con lo necesario que es. Y la segunda —que ha sido todavía más obsceno y más soez— ha sido la reforma de la ley de ILP: nosotros presentamos en la ley de acompañamiento de estos Presupuestos una reforma integral de la ley de Iniciativa Legislativa Popular que el Gobierno votó en contra y que el Gobierno ha anunciado que la va a presentar como propia del Gobierno; exactamente la misma ley, con las mismas modificaciones que nosotros habíamos llevado en la ley de medidas y que ellos votaron que no.

¿Qué ha cambiado en Podemos Cantabria desde que Alberto Gavín está al frente del partido?

Yo creo que el cambio más importante que ha habido es la proactividad y las actividades que se desarrollan en el partido desde que Alberto Gavín coordina la actividad. En más de dos años de existencia del Consejo Ciudadano Autonómico no habíamos tenido formaciones internas, y ahora se están realizando formaciones en oratoria, sobre municipalismo… La actividad de Podemos, la actividad que sale de las áreas hacia la gente, es sustancialmente superior; en el último trimestre de 2017 hemos hecho casi tanta actividad como en los dos años anteriores juntos, y eso es algo importante en una organización que llevaba demasiado tiempo mirándose el ombligo y que ha decidido empezar a trabajar hacia fuera. Además de eso, nosotros tenemos algunos problemas desde el momento en el que surgimos, fruto en parte de la inexperiencia —la mayor parte de las personas que estamos en Podemos no sabíamos qué implicaba no sólo militar en un partido sino también construir un partido desde el principio—, y Gavín está poniéndolo todo para que los problemas y las dificultades que nos hemos encontrado por el camino se resuelvan cuanto antes y de la mejor manera posible.

¿Hasta qué punto se han resuelto los problemas en el grupo parlamentario?

Tenemos que marcar que una cosa es lo orgánico, lo interno, y otra cosa es el trabajo para la gente

En el grupo parlamentario ha habido problemas desde el principio, pero la responsabilidad de los diputados y las diputadas en la mayor parte de los momentos había conseguido que a pesar de esas diferencias, el trabajo fuera óptimo y saliera. Es público que yo he discutido con José Ramón Blanco a nivel interno muchísimo, en cambio trabajo perfectamente con él dentro del grupo parlamentario. Hay algo que tenemos que marcar los diputados y las diputadas: que una cosa es lo orgánico, lo interno, y otra cosa es el trabajo para la gente. A nosotros nuestros inscritos nos colocan o nos sacan de los Consejos Ciudadanos, pero son muchas más las personas que han votado para que seamos diputados, y para ellos y por ellos y por ellas tenemos la responsabilidad de separar la actividad política y parlamentaria de las cuestiones internas del partido. Las cuestiones del partido se trabajan fuera de la puerta del Parlamento, y dentro del Parlamento sólo deberían trabajarse cuestiones políticas y propuestas para mejorar la vida de la gente. Y eso es algo que por desgracia hay compañeros y compañeras que no tienen claro.

¿El tema de quién marca la línea política y gestiona los recursos, si el partido o el grupo parlamentario, ya está resuelto o sigue pendiente?

Hay personas que lo hemos tenido muy claro desde el principio: los recursos son de Podemos; el grupo parlamentario es una herramienta del partido para hacer política en una institución, pero a quien votan los inscritos para que gestionen los recursos, marquen las líneas políticas y orienten la actividad del grupo parlamentario es al partido, y eso debería haber sido así siempre.

Hay dos trabajadores que han acudido a los tribunales para reclamar dinero al partido.

Tengo que agradecer a los trabajadores y a las trabajadoras que han querido esperar a que el partido diera una respuesta

Están ejerciendo un derecho legítimo a reivindicar algo que legalmente les corresponde, pero esta cuestión tiene muchas ramas, muchas aristas, y creo que las cosas de casa se arreglan en casa. Pero hay mucho más que una reclamación laboral y una reclamación jurídica, esto responde a problemas que han sido obvios dentro del partido y a cómo de mal se han hecho algunas cosas, y lo único que espero es que se solucione de la mejor manera posible, y en todo caso tengo que agradecer a los trabajadores y a las trabajadoras que han querido esperar a que el partido diera una respuesta, por su confianza en los órganos del partido para salir de esta situación.

El Consejo Ciudadano Estatal de Podemos detectó que uno de los tres parlamentarios autonómicos, Alberto Bolado, habría estado cobrando parte de su sueldo de forma irregular. ¿Se ha solucionado esto ya? Porque ese mismo parlamentario ha manifestado recientemente que ha decidido unilateralmente dejar de dar el dinero que daba al partido para empezar a dárselo a esos dos trabajadores que han acudido a los tribunales.

Cuando los diputados y las diputadas de Podemos nos presentamos como cargos a unas primarias —tanto a nivel interno como a las listas que van a configurar los distintos cargos públicos—, firmamos un documento que se llama código ético de Podemos —que por cierto lo firman también los trabajadores del partido—, y ese código ético establece unos requisitos y unos compromisos hacia el partido —unos requisitos que además no han sido decididos por las propias Ejecutivas sino que vienen derivados de Vistalegre; son ciento y pico mil personas las que han decidido que eso es lo que tenemos que asumir los cargos públicos y los trabajadores de Podemos—, y cualquier persona que se salta el código ético es una persona que no está respetando la voluntad de la Asamblea Ciudadana, que es el órgano supremo y a quien se debe el partido. Los Consejos Ciudadanos no sólo estamos para marcar líneas políticas: hay un documento político, un documento ético, un documento organizativo y un documento de igualdad, y las Ejecutivas —y yo todavía pertenezco a la actual— estamos obligados a hacer cumplir los cuatro. No vale sólo con marcar líneas políticas; hay que hacer que se cumpla el código ético, hay que hacer que se cumpla el documento de igualdad y hay que hacer que se cumpla el documento organizativo. Todo lo que no se cumpla es fallar a la Asamblea Ciudadana y es algo que desde mi punto de vista es completamente inasumible dentro de una organización democrática.

¿Podemos Cantabria sigue dividido?

Dentro de Podemos no hay problemas políticos, hay problemas personales que se han convertido o se han querido convertir en problemas políticos

Yo no creo que en Podemos haya una división interna, nunca lo he creído. Podemos es especialmente heterogéneo, porque hemos nacido con la voluntad de serlo, con la voluntad de aglutinar distintas sensibilidades, y en el día a día las distintas sensibilidades trabajamos con compañerismo. Esto no es una cuestión de distintas sensibilidades o de distintas familias dentro del partido, esto tiene que ver con el roce, con las personas. Dentro de Podemos no hay problemas políticos, hay problemas personales que se han convertido o se han querido convertir en problemas políticos porque es mucho más sencillo de explicar. Cuando las personas entramos en Podemos, lo óptimo es que acabemos teniendo relaciones de amistad —porque el roce hace el cariño—, pero no estamos aquí para ser colegas, estamos aquí para hacer política, y eso implica que muchas veces cuando un compañero tuyo o una compañera tuya hace algo que no está bien hecho o que tú crees que no está bien hecho, estás en la obligación de decírselo, aunque sea tu colega. Hay una cosa que yo digo siempre y alguna gente no me cree pero la gente que está dentro del partido lo sabe: cuando a mí se me engloba dentro del frente castreño y se me dice que hay un grupo de personas que trabajan ya no sólo dicen conmigo, dicen “para mí”, curiosamente lo que no sabe la gente que lo oye hacia fuera y que no vive la realidad es que no hay personas que sean más duras conmigo que los más cercanos que tengo, y realmente por eso son mis personas cercanas, porque son las que cuando creen que me equivoco, me ponen las pilas, me llaman la atención, discuten conmigo y me ponen a raya. Y yo siempre voy a entender a una persona que desde la lealtad, desde la conciencia política y desde la crítica constructiva me diga que estoy haciendo algo mal. Lo que sí que es injusto es que haya personas que lo hagan con un ánimo destructivo o con otro tipo de intereses, pero allá cada uno con su conciencia y allá cada uno con cómo entiende que debe cumplir ese código ético que también nos dice que no debemos difamar a compañeros y compañeras.

¿Cuándo van a celebrarse las primarias para elegir al nuevo secretario general de Podemos Cantabria y para renovar el Consejo Ciudadano Autonómico?

No hay fecha. Hay una propuesta de los círculos, que parte del Círculo de Laredo, para que todo el proceso esté resuelto antes del 30 de abril, esto es que el 1 de mayo pueda estar en marcha ya la nueva Ejecutiva, aunque todavía no se han convocado las primarias ni se ha cerrado el calendario. Pero en el Consejo Ciudadano Autonómico asumimos esa fecha. El Consejo Ciudadano hasta no hace mucho tiempo no ha podido convocar las primarias porque el documento organizativo establece que en el caso de la dimisión del secretario general hay un plazo de 18 meses en el que el Consejo Ciudadano no tiene la capacidad de convocar primarias, entonces tiene que remitirse al órgano estatal para que sea él quien la convoque. Pasados esos 18 meses, llega el momento en el que el Consejo Ciudadano puede hacerlo, y lo primero que hacemos es hablar con los círculos y decirles “¿cuándo queréis que se hagan?”. Responde Laredo dando una fecha concreta, convocan una reunión en Torrelavega en la que se reúne un grupo de círculos —yo asistí a esa reunión— y nos dicen que entienden que hay unos tiempos y que esto no se puede hacer de hoy para mañana, pero nos piden que el 1 de mayo esté vigente el nuevo Consejo Ciudadano. En principio el actual Consejo Ciudadano asume esa fecha, aunque quien tiene las herramientas telemáticas es el Consejo Ciudadano Estatal y hay que convocar las primarias espero que en no mucho tiempo pero también hay que tener la garantía de que Estatal va a tener las herramientas preparadas para el momento en el que nosotros convoquemos.

¿Pero en cualquier caso las primarias van a tener lugar antes del verano?

Sí, sí. Antes de mayo, seguro.

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¿Qué tal la visita de Pablo Iglesias a Cantabria el pasado 27 de octubre?

Pablo Iglesias es un referente porque es una persona normal, de la calle, haciendo política y haciendo cosas muy grandes

Muy corta. Era un mal día, porque coincidió con la declaración de independencia en el Parlament y con el debate del 155 en el Senado. Yo creo que Pablo —y se ha demostrado en Vistalegre 2— pese a todas las críticas que recibe es una persona que hace que muchas personas sintamos empatía. A mí Pablo me parece un buen líder porque es capaz de transmitirme, es capaz de emocionarme y es capaz de algo que no muchos políticos ni muchas personas son capaces de hacer, y así lo han demostrado un montón de personas en Vistalegre 2 volviendo a elegirle como secretario general de este partido. Es cierto que hay momentos en los que se desvía el tiro y los políticos y los diputados nos dedicamos a hablar de otras cosas que no son nuestra actividad, pero el otro día yo creo que la entrevista que le hizo Ana Pastor en El objetivo dejó muy claro quién es Pablo y volvió a sacar a la luz a ese Pablo que hace que muchas de nosotras sigamos involucradas en política. Pablo es un referente porque es una persona normal, de la calle, haciendo política y haciendo cosas muy grandes, y como él muchos compañeros y compañeras. A mí me emociona también ver a Cañamero con sus camisetas en el Congreso, me emociona Alberto Rodríguez, me emociona Irene Montero, me emociona Noelia Vera… Creo que tenemos grandes personas haciendo política que no van a ser jamás políticos al uso, y que esa diferencia —el poder seguir sintiéndoles amigos, compañeros o gente cercana a pesar de estar dentro de las instituciones en las que estamos— es lo que hace grande a Podemos.

Parece que ha habido o está habiendo una especie de resurgir del fascismo o de la ultraderecha en todo el Estado. Se vio en la presentación de vuestro proyecto Arronti Cantabria, celebrada el pasado 27 de octubre en Santander y que no pudisteis celebrar en libertad.

Yo he pasado tres momentos de rabia o miedo con el fascismo en el último trimestre de 2017, y es algo que pensaba que no iba a vivir nunca. El primero de ellos fue el acto que hicimos en Zaragoza con el tema de la plurinacionalidad, que ya te da la sensación de que algo feo está pasando en este país. A la semana o diez días nos pintan la sede; nadie puede decir “ha sido esta persona y esta persona”, pero todo el mundo sabe a qué colectivo de Santander pertenecen, y no ha habido nada, ninguna actitud por parte de la Delegación del Gobierno hacia investigar quiénes han podido ser. Pero es que muchas de esas personas en el acto de Arronti con Pablo volvieron a estar allí insultando a mujeres, a niñas y a militantes, agrediendo a periodistas, y otra vez la Delegación del Gobierno nos ha dejado ver muy claro con quién está. Y no sólo la Delegación del Gobierno; hace poco Santander Sí Puede llevó una moción al Ayuntamiento de Santander en la que Antonio Mantecón reclamaba responsabilidades al Ayuntamiento y a la Delegación del Gobierno, a Samuel Ruiz, por esta situación, y el concejal le respondía que es lo mismo ir al homenaje a una mujer que han asesinado las políticas urbanísticas y especuladoras del Ayuntamiento de Santander que ir a acosar y a agredir a militantes que van a un acto.

¿El concejal Pedro Nalda?

Pedro Nalda. El señor Nalda ha dejado muy claro que para él el fascismo y el sentido común y la dignidad de las personas están en el mismo nivel, y creo que España no se merece políticos así….

También fue delegado del Gobierno español en Cantabria, en su caso en tiempos de Aznar…

El fascismo al final se usa contra la gente normal, contra la gente corriente y contra la libertad y la democracia

…no se merece a Pedro Nalda y no se merece a Samuel Ruiz ni a todos los instigadores del odio que está habiendo en el Estado, y esto es una consecuencia clara de que una vez terminada la dictadura no ha habido una derivación de responsabilidades. El fascismo sigue demasiado enraizado dentro de nuestra sociedad, el problema es que no se entiende el fascismo como algo negativo, que no se combate el fascismo ni con leyes ni con políticas y que el fascismo al final se usa contra la gente normal, contra la gente corriente y contra la libertad y la democracia.

¿Sigue cuestionando Podemos el modelo territorial del Estado español?

El modelo de Estado, el modelo de las autonomías, pudo servir en un momento determinado, pero ahora es un modelo caduco. Necesitamos otro modelo territorial, otro modelo de relación entre los distintos pueblos y naciones del Estado, en el que todos estemos a gusto y que no sirva como arma política arrojadiza. Nosotros tenemos una propuesta, supuestamente el PSOE tiene otra que siempre la lleva en el programa pero nunca está dispuesto a implementarla, y es hacia donde tenemos que avanzar, hacia un modelo de Estado en el que las personas dejemos de competir pobres contra pobres, porque al final los marcos territoriales nos hacen competir pobres contra pobres y consiguen —y esa es una de las cuestiones que han pagado los Comunes en las elecciones catalanas— sacar del debate el marco que nos une, que es el de la mayoría social contra las élites que nos explotan. Lo han sacado del debate para decir “tú, pobre español, tienes que ir contra un pobre catalán” o un pobre catalán tiene que ir contra un pobre español, ¿no? Que no hayamos sabido meter la cuestión de los asuntos importantes dentro del debate que estaba habiendo en Cataluña ha sido un fallo, ha sido un error.

¿Tiene Podemos un proyecto propio para Cantabria?

Necesitamos una Cantabria pueblo, más allá de una Cantabria comunidad autónoma

Necesitamos una Cantabria mucho más autónoma, mucho menos dependiente de Madrid, con muchas más materias transferidas y con mucha más capacidad de autogestión, pero no sólo eso; eso es en términos administrativos, por decirlo de alguna forma. Necesitamos una Cantabria que se quiera mucho más a así misma, que respete y ponga en valor su identidad y que no atente contra su patrimonio. Es una tónica histórica en Cantabria atentar contra nuestro patrimonio humano, contra nuestro patrimonio medioambiental e incluso contra nuestro patrimonio cultural. Necesitamos una Cantabria que se quiera, y definir qué Cantabria tenemos que crear es un proceso que tenemos que hacer entre todas. Obviamente y para desgracia de la mayoría de Cantabria, las fuerzas mayoritarias son fuerzas que apuestan por quedarnos en lo que estamos, en una comunidad que al final es comunidad para gestionar un determinado cupo de dinero pero que no se desarrolla como pueblo. Necesitamos una Cantabria pueblo, más allá de una Cantabria comunidad autónoma, y de ahí, de esa Cantabria pueblo, de ese movimiento que se genere es de donde tiene que salir qué encaje queremos con el resto de pueblos y de naciones del Estado. Nosotros hemos visto cómo en los libros de texto de Cantabria no aparece historia de Cantabria, cómo desde la Dirección General de Cultura no se entiende a los distintos carnavales de invierno como un bien patrimonial de los cántabros y cántabras o cómo estamos dispuestos a destrozar nuestro medio ambiente para sacar rendimiento económico a través de empresas. Yo creo que eso es algo que hay que tener claro: somos un pueblo, tenemos que ser conscientes de lo que tenemos, tenemos que educar en amor hacia lo nuestro, y a partir de ahí discutir entre todas cuál es el mejor encaje. Y discutirlo entre todas; esto no puede ser el proyecto de un partido político o de un movimiento social o de una determinada asociación. Cantabria tiene que ser y va a ser un proyecto a largo plazo y necesita consensos, necesita cesiones y necesita de hablar con todos y con todas para construirlo.

Hablando de consensos, Arronti está planteado entre otras cosas como un camino hacia una confluencia de cara a las próximas elecciones autonómicas, que se celebrarán en 2019.

Sí, hacia una marea. Yo estoy absolutamente a favor de la marea; es más, creo que no conseguir una marea de cara a 2019 sería un fracaso absoluto de la próxima Ejecutiva del partido. Y no va a ser un proceso sencillo, porque dentro del espectro izquierda en Cantabria hay muchas sensibilidades, muchas personas y muchos egos, pero estamos en la obligación de construir una mayoría social que tenga capacidad de transformar nuestro sistema y no podemos dejarnos por el camino personas que ayudarían a construir esta comunidad, esta tierra. Difícilmente se podrá jamás construir una mayoría social que tenga la capacidad de transformar nuestro sistema si dejamos por el camino personas que serían de tan grande ayuda. Difícilmente podremos atraer a los que faltan si no somos capaces de atraer primero a los que se fueron, y difícilmente se podrá atraer a los que se fueron, respetando siempre su independencia como organización, si no tendemos una mano, admitimos errores pasados y se pide perdón por ellos. Pues en este caso concreto no estaríamos hablando de no ayudar a empujar del carro, estaríamos hablando de poner palos en las ruedas. Y como esta coyuntura podemos encontrar más ejemplos a lo largo de la comunidad. Yo creo que en Podemos hemos dejado a demasiadas personas por el camino desde que nacimos, y tenemos la obligación de trabajar para que vuelvan de la manera en la que quieran volver. Para trabajar con Podemos no hace falta ser de Podemos, para trabajar en un proyecto de Cantabria no hace falta estar en Podemos ni hace falta estar en otra organización, pero sí que es cierto que es una obligación asumir los errores del pasado, y a mí no me avergüenza decir que nos hemos equivocado, porque al final somos humanos. Yo creo que soy la diputada que más veces sube a la tribuna del Parlamento y pide disculpas por errores que comete. Y en lo orgánico, y con nuestra gente también hemos cometido muchos errores. Y hay que tender la mano, pedir perdón, curar heridas y construir juntas. En este caso necesitamos gente que tire del carro: gente de Podemos, gente de otro partidos —esperemos poder llegar a acuerdos con Izquierda Unida y con Equo, como se ha llegado en otras comunidades autónomas y en el Estado—, pero también necesitamos volver a los municipios, hablar con todas esas candidaturas municipalistas que están haciendo un trabajo espectacular en sus propios municipios —antes hablaba de Mantecón— y que en el fondo tienen un proyecto y unas ideas muy parecidas a las nuestras, y tenemos que hablar con todos esos colectivos y movimientos sociales que están surgiendo y que están dinamizando la actividad política en Cantabria. Es obligado tratar de construir un proyecto entre todas, y yo creo que eso es algo que independientemente de Arronti e independientemente de qué Ejecutiva y de qué línea política e ideológica lidere el partido a partir de ahora, creo que es algo que tenemos claro: aún somos pocas en Cantabria y no podemos permitirnos ir separadas.

Volviendo al ámbito estatal, parece que el poder económico está redoblando su apuesta por Ciudadanos como respuesta a la crisis política que atraviesa el régimen del 78…

Desde las distintas visiones de la izquierda no estamos sabiendo enganchar a todas esas personas que sufren y que están viendo en Ciudadanos una opción

Para mí el mayor riesgo de Ciudadanos no son las personas que están en Ciudadanos —donde creo que hay gente con mejor intención y con peor intención—, sino quién está detrás de ellos. Está claro que Ciudadanos surge —y así se reconoce incluso públicamente— como una respuesta a Podemos, como una respuesta a la gente normal de este país que cuando nos dicen “salid de las plazas y formad un partido”, decidimos hacerlo y dejamos mucho de nuestras vidas en ello. Esto es la respuesta de las élites a Podemos, ¿no? “Vamos a generar otro movimiento que vamos a hacer pasar como que también es popular, de clases medias y clases trabajadoras”, y poco a poco se va viendo que no es así. Yo pienso que son las élites las que están ganando la partida y que Ciudadanos sube porque las élites están ahí —lo mediático por desgracia es mucho más importante que lo político, y tener espacios en televisión hace que suban tus expectativas de votantes—, pero a mí no me gusta no hacer autocrítica, y yo creo que también desde las distintas visiones de la izquierda no estamos sabiendo enganchar a todas esas personas que sufren y que están viendo en Ciudadanos una opción. Por un lado las élites nos están ganando la partida sabiendo utilizar esa herramienta que es Ciudadanos, pero por otro lado —y haciendo un poco de autocrítica— no estamos sabiendo llegar a estos sectores tan dolidos y tan afectados por la crisis y no estamos sabiendo explicarles que la oligarquía no es la respuesta, que las élites no son la respuesta y que el capital no es la respuesta, que si algo está haciendo salir a las clases populares de la crisis es la solidaridad entre personas, y eso confronta directamente con lo que quieren las élites. Y que si algo está demostrando la dignidad de este país es el abuelo que da de comer al nieto porque los padres no tienen trabajo, o las personas que se ayudan entre sí todos los días para salir adelante. Las élites pueden ir ganándonos la partida pero porque nosotros no estamos sabiendo llegar del todo a la gente, y eso es una autocrítica que hay que hacer y que está encima de la mesa.

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