Viernes, 24 de Noviembre de 2017
El Tiempo

Miguel Ángel Revilla observa con sonrisa socarrona como se lanzan los cuchillos su socios de gobierno y como la oposición se diluye en luchas internas.

Si algo tienen en común todos los partidos políticos de Cantabria, sobre todo en estos momentos, es que están más preocupados del fuego amigo que del contrario político e ideológico y los problemas de los ciudadanos. Ya lo dijo hace muchos años Winston Churchill, aleccionando a un joven discípulo, "mira bien muchacho, los de enfrente son tus adversarios y rivales políticos, pero tus verdaderos  enemigos están detrás", refiriéndose por supuesto a sus propias filas.

El espectáculo del partido popular en Cantabria durante los últimos tiempos, antes de su congreso, en el congreso y después del mismo es todo un manual de cómo cargarse todas las expectativas de gobierno en pocos meses, y si les dejan se cargan hasta el propio partido. Lo dice nuestro sabio y viejo refranero que "no hay peor cuña que la de la misma madera".

El espectáculo del partido popular en Cantabria durante los últimos tiempos es todo un manual de cómo cargarse todas las expectativas de gobierno en pocos meses

Ya se sabe que la envidia es mala compañera de viaje, así el Partido Socialista de Cantabria ha dicho "nosotros lo sabemos hacer mejor, y en menos tiempo", se han puesto con ahínco a ello, a cargarse quizás lo poco que queda del partido, que por cierto está en mínimos históricos, aunque el fraccionamiento del Parlamento haya disimulado mucho esa pérdida de apoyos. Estos señores, con sus enfrentamientos a fe, están consiguiendo imitar e incluso superar los despropósitos del Partido Popular, ahora metidos en el duro trabajo de pasar facturas, o como dice Víctor en uno de sus últimos artículos "pasando Garlopa fina" a los que les han mirado mal y no les han dado sus apoyos en el Congreso. Para ello se han puesto manos a la obra y rápido a cortar cabezas, lapidando a consejeros, destituidos con el mando a distancia, y equipos de gobierno que van minando el campo, todo ello aderezado con fuego cruzado desde la trincheras de las redes sociales, donde el tú más es el reproche más original y algunos se retratan para la posteridad. Si puedo apuñalar al mío para qué perder el tiempo en meterme en jardines que no conozco.

Es en esas guerras donde si te preguntan quién tiene razón tienes que decir raudo y veloz 'a mi que me registren', porque te puede caer la del pulpo y el calamar juntos. El otro día le comentaba al amigo Maxi, que escribía un interesante artículo sobre Cataluña, que en tiempos de turbulencias se piden adhesiones inequívocas, o eres de los míos o al enemigo como decía el gran Bilardo "ni agua". Los que intentan poner un poco de racionalidad y cordura, de mediar entre los que se están dando guantazos corren serios riesgos que entre los dos le pongan morado, siempre le pueden decir aquello tan nuestro de "Manolete si no sabes, y no tienes ni padrino, ni capote, para qué te metes".

Me pareció muy interesante un afirmación que escuché en una de esas tertulias que pones de fondo mientras haces algo interesante: cocinar, quitar el polvo, cuidar los nietos,... Decía uno de los contertulios, que me perdone por no acordarme de su nombre, "el árbitro no vende camisetas"  y son malos tiempos para los tibios, que como podía decir Don Antonio Machado, al que algunos descerebrados querían borrar hasta su recuerdo, hoy sobre Cataluña "una de las dos puede helarte el corazón" e incluso las dos.

Qué decir de Ciudadanos, que anda dividiéndose por sí mismo, con una situación muy poco gratificante

Aquí por nuestra Comunidad seguimos a lo nuestro, en Podemos muchas veces hay demasiado murmullo y ruido interno, que hacen difícil seguir y más entenderlos. Sus aguas tampoco bajan muy tranquilas, algunas dimisiones, y puñaladas públicas a sus propios responsables ponen el virus de la inseguridad en sus propias actuaciones. Qué decir de Ciudadanos, que anda dividiéndose por sí mismo, con una situación muy poco gratificante, perdida la mitad de sus parlamentarios, con acusaciones tan fuertes y actuaciones que sonrojan hasta a un actor del Club de la Comedia. Vamos que por estas nuestras tierras siguen estos señores enfrascados con sus guerras cántabras, sobre todo en el interior de cada partido, hasta que un día se den cuenta que en política si no sabes sumar jamás aprobarás la asignatura para gobernar. Con  estos comportamientos y estos mimbres la política de nuestra Comunidad está hecha un zorros.

Se dice que siempre hay que sacar fruto del mal ajeno, así desde su atalaya en el último piso de la calle Peña Herbosa, sede del Gobierno de Cantabria, su Presidente Miguel Ángel Revilla observa con sonrisa socarrona como se lanzan los cuchillos su socios de gobierno, como la oposición se diluye en luchas internas, a él y a su partido le ponen puente de plata, para seguir mandando, y no estaría nada mal, si no fuera porque al señor Presidente hace años que lo de gobernar le aburre soberanamente. Ahí seguimos esperando muchos ciudadanos su gestión, con nuestros problemas, parados, pensionistas, trabajadores ocasionales, afectados por los derribos, agricultores y pescadores...pero para nuestro Presidente donde esté una fiesta o un plató de TV que le quiten los papeles, él sigue mirando al cielo "colgado" de las alturas, por cierto, al techo no le iría nada mal una mano de pintura.