Lunes, 20 de Noviembre de 2017
El Tiempo

El tiempo es vida, el que nos priva del mismo, normalmente, lo pierde él y nos lo hurta nosotros.

¿Quién no tiene prisa?..., que llego tarde a coger el autobús, metro, tren, a recoger los críos, al trabajo, a la cita con... Si el tiempo es oro, el que nos lo roba, se está poniendo morado, pero no..., el tiempo es vida, el que nos priva del mismo, normalmente, lo pierde él y nos lo hurta nosotros.

Dicen que "las prisas sirven para ganar cinco minutos cuando hemos perdido horas", pero hay que reconocer que algunos nos echan una mano en esto de la pérdida del tiempo. Están los "cansa-almas",  aquellos que te cogen por banda, te vas a enterar de lo que vale un peine y las púas que tiene el mismo, los ves de lejos por tu acera, y te saltas hasta el semáforo para cambiar al otro lado de la calle. Los que mandan tantos correos, whatsApps que parecen tener todo el tiempo del mundo. Esas llamadas telefónicas que no puedes meter ficha ni para colgar. Los que te pillan en el ascensor y no tienes escapatoria, se bajan contigo aunque no sea su piso, todo sea por la comunicación. Aunque a veces podemos ser nosotros esos ladrones del tiempo sin darnos cuenta.

A veces podemos ser nosotros esos ladrones del tiempo sin darnos cuenta

Luego están los ladrones institucionales, donde te hacen esperar para todas las gestiones, coges la vez y parece que has cogido una entrada para el teatro, ya que puedes estar esperando horas antes de saber "que hay de lo nuestro", aquello tan repetido en otros tiempos y también explicado por el admirado  Mariano José De Larra "vuelva ud. mañana", que le falta el sello, el papel... Ahora lo que falta muchas veces es personal con tantos recortes, a los demás es la paciencia de lo que nos están robando.

Un capítulo aparte merecen nuestras compañías de servicios, como para llorar y no parar, tienes la dichosa máquina que te indica: Si quiere que le toque la lotería y te atienda un operador marque 1. Si quiere medir el limite de su paciencia marque el 2. Le recordamos que  todos nuestros operadores están ocupados, les atenderemos en breves momentos, si, si, en breves momentos, te has aprendido la melodía y si estás cómodo te puedes hasta echar varias cabezadas.

Hay ladrones a través del plasma, esos que ponen la publicidad en medio de una película y programa, que después de 10 minutos ya has perdido no sólo el tiempo, sino también el hilo argumental de lo que estabas viendo. Esos programas que te enganchan por el cuello, te tienen despierto hasta altas horas de la madrugada, te acabas durmiendo y te pierdes el final, luego te quedas desvelado y con intriga. 

Hay numerosos ladrones de tiempo, pero quizás los peores son los que te llevan por el camino equivocado, que te promete un mundo feliz, sin problemas, nadando en la abundancia, mientras ciegan nuestros ojos con tantas promesas, ellos se lo van llevando crudo, son los ladrones dentro y en los alrededores de las faldas de la Administraciones Públicas, las corruptos con títulos dados por la justicia, y los muchos que nunca conoceremos. También están los que te prometen el mundo ideal en la república independiente de tu casa o en suya,  que vas a encontrar la Atlántida perdida, y después de tanto tiempo, soportando temporales y huracanes del enemigo opresor con sus muy malas intenciones, del imperialismo de Frente Judaico Popular y Socialista  (FJPS)  como nos contaban en La Vida de Brian.

Los peores son los que te llevan por el camino equivocado, que te promete un mundo feliz

Al despertar te das cuenta que la Arcadia que te prometieron unos y otros no existe, que es un país imaginario, creado y descrito por diversos poetas del nuevo régimen y artistas de la palabra confusa, usando ese romanticismo que llega directo al corazón sin pasar por la razón. En este lugar imaginado reina la felicidad, la sencillez y la paz, en un ambiente idílico todos abrazados, habitado por una población sin paro, con alto poder adquisitivo, sin problemas, ni contaminación, donde el medioambiente es una comunión con la naturaleza, donde los coches no echan CO2, sino lluvia fina que hace crecer nuestras plantas.

Ese lugar tan hermoso que de existir nos pedimos un plaza en business, pero desgraciadamente cuanto más hermoso nos lo dibujan esos charlatanes y vende-humos, menos ciertas son sus palabras, y más tiempo hemos perdido. Nos han llevado al galope,  conduciéndonos por un camino donde cuanto más altos son los sueños, tanto más complicado volver a la realidad.

La utopía, como en el sabio proverbio chino, "el camino más largo empieza con el primer paso", aquí algunos quieren saltarse todos, coger la cosecha sin haberla sembrado, la vida quizás sea ese camino, pero que no nos hagan perder más tiempo, ni nos lo roben, construyamos  sobre realidades, las rutas piedra a piedra, como las que realizaron nuestros antepasados, que después de más de 2000 años seguimos pisando nosotros.