Domingo, 18 de Febrero de 2018
El Tiempo

La chica de portada era un reclamo, un bello reclamo. Nunca sabré quién usaba la excusa de esa chica para leer las crónicas o quién utilizaba éstas para radiografiar a aquélla.

En la peluquería de Paco había muchas revistas y periódicos que la gente devoraba sentada en unos mullidos asientos rojos parecidos a los que hay en esos restaurantes de carretera de Arizona donde nadie aspira a comer por la patilla, pero sí de forma contundente: hamburguesa completa, café y bola de helado. Paco y servidor compartíamos el gusto por la buena comida, la patilla asilvestrada de Curro Jiménez, el Madrid de Juanito y la lectura de los reportajes atrevidos, frescos, innovadores y definitivos de Interviú. Corría el año 1976, el menda peinaba 14 tacos y la rotativa de una de las revistas decisivas de la Transición atusaba cada semana las páginas más comprometidas del periodismo español de la época y bebía la tinta que luego probaron otros con desigual éxito.

Interviú comenzó a alejarnos de los complejos de la Dictadura y mostró a los españoles como eran o como pretendían ser

La chica de portada era un reclamo, un bello reclamo. Nunca sabré quién usaba la excusa de esa chica para leer las crónicas o quién utilizaba éstas para radiografiar a aquélla. Pero quede claro: fui siempre un firme defensor de esas primeras páginas; a veces sutiles, otras tan expresas como la vida misma. Interviú comenzó a alejarnos de los complejos de la Dictadura y mostró a los españoles como eran o como pretendían ser. Y en exclusivas, huelga decirlo, marcó algunos caminos y mostró, en ocasiones, aspectos y situaciones de la vida que jamás habríamos querido ver, pero que eran reales hasta el tuétano. Todos frente al espejo tras una refracción de 40 años. No hubo tiempo ni para tapar las vergüenzas.

Interviú ha parido su última portada presa de la crisis y las pérdidas, ha escupido toda su tipografía por la ventana para que cualquier valiente la coja y lidie la noticia sin prejuicios en un escenario cada vez más censor (pero es posible que ya no queden arrestos). Interviú no ha perdido: ustedes y yo, sí. Más viejos y, posiblemente, peor informados.