Jueves, 14 de Diciembre de 2017
El Tiempo

Veremos si ha meditado o, por el contrario, decide proclamar la independencia desde la furgoneta de la CUP. Él sabe que no hay futuro lejos de España y, por lo tanto, fuera de Europa.

Estaba Oriol Fronteras brocha en mano. Con su bote de pintura. Creía que la independencia estaba madura. Ya había pintado buena parte de los límites de la nueva república (Cataluña limita al norte con Francia y los Pirineos, al sur con la Comunidad Valenciana, al oeste con Aragón y al este con el Mar Mediterráneo) cuando una franja importante de quienes manejan la pela comenzó a llevarse las sedes sociales de sus empresas a regiones españolas. Puigdemont, que lleva meses echado al monte, recibió la noticia en plena meditación sobre cómo proclamar la independencia y dicen que, una vez amargados los ejercicios espirituales, se ha encerrado en el despacho a ver por dónde sale el sol, chipirón.

Mas, que solo hace unos meses se jactaba de que todas las sociedades se quedarían, asegura que Cataluña no está preparada para autodeterminarse

Oriol Fronteras, flemático, cree que la pela volverá y Romeva (siempre hacia adelante delirante) opina que la fuga es consecuencia de la carga policial del 1 de octubre (ni los filósofos independentistas han sido capaces de atestiguar tal relación; tampoco los pitonisos). Mas, que solo hace unos meses se jactaba de que todas las sociedades se quedarían, ha opositado al número uno en la asignatura  ‘chon en papatal’ al asegurar que Cataluña no está preparada para autodeterminarse, cuando fue el que azuzó (enguisó) en su día a la calle. De aquellos polvos estos orgasmos amargos. Turull (Tu ru rull) y Forcadell (censora con mando en plaza) no ofrecen soluciones, en tanto que la alcaldesa de Barcelona habla en hueco y sigue de oyente.

Cuando, como es el caso, algunos políticos demuestran que tienen sus raíces en el Neolítico, el dinero huye. Y si no hay tela, tampoco ropaje. Por eso estos últimos días se le ha visto a Fronteras pintando límites en pelota. En algunas comunidades orientales la meditación se hace desnudo, con la cabeza en el suelo y los pies en el lugar que debiera ocupar la testa. Ello le hace al hombre responsabilizarse y tomar conciencia respecto del lugar donde deben estar las cosas. Y sí: cuando la sangre se estanca en la cabeza el intelecto desaparece.

El del monte baja al valle este martes. Veremos si ha meditado o, por el contrario, decide proclamar la independencia desde la furgoneta de la CUP. Él sabe que no hay futuro lejos de España y, por lo tanto, fuera de Europa. A los cuperos se la suda.