Sábado, 21 de Abril de 2018
El Tiempo

Triángulos y tiragomas versus parques infantiles acolchados

Creo que les protegemos demasiado y estamos creando unas generaciones de blandengues.

No seré yo quien haga una apología de las locuras infantiles y de los juegos que pongan en peligro la integridad física de esos “locos bajitos”, pero si es cierto que las tradicionales rodillas machacadas, los moratones en las espinillas y los raspones en los codos corren el riesgo de extinguirse.

No tenemos más que comparar los juegos de antaño con los de hogaño. Hace décadas los chavales jugábamos a “pico, zorro, zaina” (con el consiguiente riesgo para nuestras vértebras), al clavo, a las peonzas, a rodar por los “praos” metidos en cajas de cartón, al fútbol en campos de tierra y piedras, a nadar en el río, a descubrir cuevas, a cazar con tiragomas, a bajar cuestas con los triángulos…

No tenemos más que comparar los juegos de antaño con los de hogaño

Ahora los críos se divierten con juegos de estrategia, bajándose canciones de spotify, “guasapeando” o buscando Pokemons…

Cuando son pequeños los protegemos hasta el límite. Si van a patinar les vestimos como Robocop: cascos, muñequeras, coderas, rodilleras…si les llevamos al parque infantil hemos acolchado el suelo con unas superficies de goma para que si se caen no se lastimen.

Si se pelean en el patio del colegio interviene el psicólogo del centro, no vaya a ser que los chavales nos hayan salido unos psicópatas, y si lloran y patalean enseguida les damos lo que nos piden, no vaya a ser que se nos traumen.

Por otra parte, si les damos un azote o les castigamos sin móvil lo mismo van y te denuncian y lo mismo va el juez y les da la razón.

Yo creo que les protegemos demasiado y estamos creando unas generaciones de blandengues y que en un futuro no muy lejano cuando se incorporen al mercado laboral, por ejemplo, se darán cuenta que hay que tener la piel más dura.