Domingo, 26 de Marzo de 2017
El Tiempo

Los progres vuelven a la carga

Por muchos ‘representantes de la cultura’ que lo suscriban, un manifiesto que suma votos de Ciudadanos, PSOE y Unidos Podemos y los mete en el saco de “fuerzas con mayor representación parlamentaria que han abogado por el cambio” y a continuación insta a esas tres fuerzas a “formar un Gobierno que represente la voluntad de la mayoría social” o es una tomadura de pelo o pretende que algunas cosas cambien para que todo siga como está.

Por primera vez en sus cuatro décadas de historia, al régimen del 78 no le salen las cuentas. No le salieron tras el 20D y salvo sorpresa de última hora tampoco le saldrán tras el 26J. Ciudadanos (partido impulsado por el poder económico-financiero para evitar que gobernara Podemos y para evitarlo sin que PP y PSOE tuvieran que pactar entre sí) intentó deshacer el nudo pactando primero con el PSOE y después con el PP, pero como no logró sumar ni con el PSOE tras el 20D ni con el PP tras el 26J y como PSOE y PP no se deciden a pactar entre sí las medidas de gobierno que tanto uno como otro sí pactan por separado con Ciudadanos, la inédita situación de bloqueo parlamentario que impide formar gobierno sigue dilatándose en el tiempo.

El verdadero motivo de la primera repetición electoral fue que el PSOE (columna vertebral del régimen del 78) no quiso elegir entre PP y Podemos/IU, y el verdadero motivo de la segunda repetición electoral, si finalmente se produce, será el mismo: que el PSOE no habrá querido elegir entre dejar gobernar al PP y gobernar con Unidos Podemos, optando por volver a probar suerte, a ver si a la tercera va la vencida y el PP suma de una vez con Ciudadanos –o con quien sea– y puede gobernar sin que sea el PSOE quien se lo permita con una abstención que podría costarle muy cara.

El verdadero motivo de la primera repetición electoral fue que el PSOE no quiso elegir entre PP y Podemos/IU, y el verdadero motivo de la segunda repetición electoral, si finalmente se produce, será el mismo

Unidos Podemos sabe que su única posibilidad de gobernar tanto tras el 20D como tras el 26J pasaba y pasa por pactar con el PSOE, pero también sabe que el objetivo de prioritario de Ciudadanos es precisamente que no gobierne Unidos Podemos, ni siquiera junto al PSOE. En este sentido, Ciudadanos acaba de reconocer que tras el 20D pactó con el PSOE para que el PSOE no pactara con Podemos/IU. Y es cierto, aunque no es menos cierto que el PSOE pactó con Ciudadanos –partido al que hasta poco antes se refería como “la marca blanca del PP”– precisamente para alejar la posibilidad de un pacto con Podemos/IU.

Así las cosas, el manifiesto ‘Por un Gobierno de progreso, por un acuerdo de PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos’ sólo puede ser producto de la ignorancia, del voluntarismo… o de algo peor. E Izquierda Abierta (partido liderado por Gaspar Llamazares que forma parte de IU y que se opuso frontalmente a la confluencia de IU con Podemos), Llamazares, Luis García Montero o Baltasar Garzón no lo han firmado ni por ignorancia ni por simple voluntarismo. Tampoco Cristina Almeida, Carlos Jiménez Villarejo o Antonio Gutiérrez. Todos ellos saben quién puso ahí a Ciudadanos y para qué, todos ellos saben por qué pactaron Ciudadanos y el PSOE tras el 20D –Ciudadanos acaba de reconocerlo, por si les cabía alguna duda– y todos ellos saben que un acuerdo a tres bandas entre PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos es imposible.

Por muchos ‘representantes de la cultura’ –la inmensa mayoría, próximos al PSOE o a los sectores de IU históricamente más cercanos al PSOE– que lo suscriban, un manifiesto que suma los votos de Ciudadanos a los del PSOE y a los de Unidos Podemos y los mete en el saco de “fuerzas con mayor representación parlamentaria que han abogado por el cambio” y a continuación insta a esas tres fuerzas a “sentarse a dialogar para acordar unos mínimos que satisfagan las demandas ciudadanas” y a “formar un Gobierno que represente la voluntad de la mayoría social” o es una tomadura de pelo o pretende que algunas cosas cambien para que todo siga como está. O las dos cosas.