Martes, 23 de Enero de 2018
El Tiempo

Firmar trasplantes de hígado

La autoestima de S. M. debía estar en máximos anuales al concluír con éxito cada uno de sus trasplantes. Si no, carece de explicación esa firma a pie de hígado.

Hay egos que caben en un pastillero. Y otros a los que les queda pequeño el Santiago Bernabeu. El cirujano inglés Simon Bramhall está siendo juzgado en Birmingham por firmar sus trasplantes de hígado con las iniciales S. M. Casualmente las suyas.

S. M. lleva desde 2013 apartado del servicio y lo único que puede firmar desde entonces son talones bancarios y certificados de correos. Simon tiene 53 años y era un excelente cirujano a quien deberían haber anestesiado ese ego junto con el organismo de sus pacientes antes de cada operación.

Especialista en hígado, páncreas y bazo, le queda la única baza de la benevolencia judicial para no pagar muy caro su autógrafo quirúrgico. La autoestima de S. M. debía estar en máximos anuales al concluír con éxito cada uno de sus trasplantes. Si no, carece de explicación esa firma a pie de hígado.

Los viejos pacientes de Simon le disculpan. Y están impacientes porque vuelva a operar

La fiscal del caso asegura que autografiar vísceras es abuso de confianza. Máxime cuando el paciente dormía y el cirujano Simon tenía que estar muy despierto para aplicar el gas argón a modo de bolígrafo quirúrgico.

El próximo 12 de enero tendremos la solución judicial a este curioso problema médico. Apuesten dólares Trump contra galletas Fontaneda a que S. M. tendrá una condena ejemplar cuya notificación firmará con bastante menos entusiasmo que sus trasplantes de autor. Los médicos del equipo de este artista de quirófano no fueron coautores, pero sí cómplices porque no neutralizaron sus ataques de egolatría.

Los viejos pacientes de Simon le disculpan. Y están impacientes porque vuelva a operar. Una de ellas ha confesado al periódico local de Birminghan: “Ese hombre me salvó la vida y no me importa que grabe sus iniciales”. Visceral declaración.

En un mundo donde hasta el presidente Rajoy firma sus “tuits” personales con M. R. el doctor S. M. tiene cura. Lo que no sabemos es si es de humildad o de tiempo, ese que todo lo cura.