Jueves, 24 de Mayo de 2018
El Tiempo

Las mascotas ya no están sujetas a ese procedimiento tan inhumano de la cosificación. Tendrán en pocas semanas derecho de visita, custodia compartida y pago regulado de gastos veterinarios.

Bendito país este que por fin ha encontrado tiempo de ocuparse de las víctimas colaterales de los divorcios. Las parejas se separan cuando se llevan como el perro y el gato. Ahora, la Justicia les dirá quién, cómo y cuándo se lleva los perros y los gatos. También los canarios, los peces de colores o las tarántulas de la pareja, si las hubiere.

Veinte millones de animales hacen compañía a los españoles a cambio de cierta comida seca, un aceptable calendario de vacunaciones y algunas salidas programadas al parque. Ya lo dice la sabiduría popular: el perro sería el mejor amigo del hombre si tuviese dinero. No hay dinero que asegure la felicidad ni que pague la fidelidad perruna.

El Congreso de los Diputados acaba de aprobar unánimemente una reforma de tal calado que dejará en papel mojado los artículos 90, 94 y 103 del Código Civil. Las mascotas ya no son cosas, como los bienes muebles e inmuebles. Ascienden a la singular categoría metafísica de animales humanizados. Cosas (al fin acertadas) de nuestros legisladores de la cosa pública.

Nuestro país de naciones no se rompe por Cataluña ni Euskadi. Se fractura cada día por las miles de rupturas de parejas heterosexuales y homosexuales

Añade la sabiduría popular que a los perros solo les falta hablar. Como si el sublime diálogo cervantino de Cipión y Berganza, los dos elocuentes protagonistas del “Coloquio de los perros” no hubiese sido suficiente prueba documental de su incomparable sentido común.

Ese mismo sentido común, tan propio de las sociedades avanzadas, llegará en 2018 a esta España de los segundos y terceros matrimonios. Nuestro país de naciones no se rompe por Cataluña ni Euskadi. Se fractura cada día por las miles de rupturas de parejas heterosexuales y homosexuales. Esa sí que es una quiebra considerable, porque afecta a la vida cotidiana del país mucho más que la casi olvidada DUI del 27 de octubre.

Las mascotas ya no están sujetas a ese procedimiento tan inhumano de la cosificación. Tendrán en pocas semanas derecho de visita, custodia compartida y pago regulado de gastos veterinarios. Porque son la mejor compañía posible, superior incluso a la Compañía de Jesús.

Ya no hace falta que gatos y perros, canarios y peces de acuario, iguanas y loros, tarántulas si las hubiere, hablen como los dos perros de Cervantes. Ahora callan con razón. Porque están de acuerdo por fin con su nueva situación legal.