Jueves 19.07.2018

Al rescate de Cataluña

Puigdemont y Junqueras están pidiendo diálogo. El control político se les ha ido de las manos. La CUP, con solo 10 diputados, tiene secuestrada a Junts Pel Sí porque con movimientos sociales satélites tiene tomada la calle y su hoja de ruta es la revuelta.

Puigdemont y Junqueras están pidiendo diálogo. El control político se les ha ido de las manos. La CUP, con solo 10 diputados, tiene secuestrada a Junts Pel Sí para la proclamación unilateral de independencia el próximo lunes en el Parlament porque con movimientos sociales satélites tiene tomada la calle y su hoja de ruta es la revuelta. No quisiera pensar que Rajoy pretenda una catástrofe sacando al Ejército en Cataluña, pero resulta muy desalentador que haya rechazado la oferta de mediación lanzada por Unidos Podemos con el apoyo de ERC y PDeCAT, los dos partidos de Junts Pel Sí. Y parece que no hará caso a las peticiones de diálogo con o sin mediadores. La situación es de extremada complejidad. Lo que el 1-O se convirtió en una movilización del independentismo alejado del propósito de un referéndum de autodeterminación por no cumplir ninguna garantía legal tuvo como contestación una brutal represión policial de la Fuerzas de Seguridad del Estado desplazados a Cataluña que dejó un balance de más de 800 heridos. El ministro del Interior, José Ignacio Zoido, tendría que estar cesado por este dispositivo inútil y de marcado carácter autoritario, en el que los Mossos se sabía que no iban a colaborar. La Comisión Europea advirtió al Gobierno Rajoy que “la violencia no puede ser un instrumento en política”. Los observadores internacionales antes de elevar sus conclusiones definitivas ya han denunciado las violaciones de los derechos humanos por las fuerzas policiales contra una población pacífica. Toda la prensa internacional llevó a portada las cargas contra los ciudadanos que solo quería votar con títulos tan explícitos como en la página web de la CNN ‘La vergüenza de Europa’. En España, Ciudadanos adelantó por la derecha al PP y pidió mano dura. Albert Rivera reclamó la aplicación del artículo 155 de la Constitución, en definitiva la suspensión de la autonomía, mientras el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, estaba desaparecido. Unidos Podemos trabajaba con su aliada en Cataluña, Ada Colau, en aras del diálogo.

Puigdemont y Junqueras están pidiendo diálogo. El control político se les ha ido de las manos

Un nuevo jarro de agua fría recibió el Gobierno de la Generalitat desde Bruselas. Jean Claude Juncker, recordó que el referéndum era ilegal y que Cataluña saldría automáticamente de la Unión Europea si se produce una declaración de independencia. “Dialoguen”, sentenció Juncker. La comunidad internacional había asistido horrorizada a la violencia policial, pero Puigdemont empezaba a darse cuenta de que había que recular. Su vicepresidente Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana, que es quien manda en el Govern, bajó su tono reivindicativo. Ante su electorado no lo hacían evidente y dentro de los dos partidos que conforman la coalición Junts Pel Sí existían discrepancias en la declaración unilateral del lunes, más insistentes en PDeCAT pero también se escuchaban voces de dar marcha atrás en ERC. En las últimas horas, el Sabadell decidió trasladar su sede social a Alicante, CaixaBank a Valencia y Gas Natural a Madrid. Otras empresas se plantean hacer lo mismo. Un varapalo en toda regla.

LA CUP CONTROLA LA CALLE

La CUP, que tiene la llave de la independencia, tiene el control de la calle como así demostró el lunes y el martes, jornada de huelga general. Los antisistema se ha convertido en un mal aliado de dos partidos con tradición institucional como son PDeCAN (antigua Convergencia) y ERC. Lo hace a través de los Comités de Defensa del Referéndum (CDR). Se trata de grupos formados por militantes del partido y de miembros de Corriente Roja, movimientos sociales y anarquistas. Son los que han promovido y protagonizado las concentraciones como la de frente a la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, la del cuartel de la Guardia Civil de Travessera de Gràcia y las de los comités de huelga y las protestas ante los edificios oficiales del Gobierno en Barcelona. La CUP exige al Govern que deje de trabajar con La Caixa, Sabadell y BBVA; que el Instituto Catalán de Finanzas sea su banca pública y llama a controlar del territorio de forma gradual, así como aeropuertos y puertos.

El discurso de Felipe VI lejos de ser conciliador se ajustó a los planteamientos sobre esta crisis del Partido Popular, se puso en un bando, y no fue un Jefe de Estado neutral. Ni una mención a los heridos civiles y un duro discurso que giró en torno a la indisoluble unidad de España y el respeto a la Ley. La respuesta de Puigdemont un día después será recordada por su frase: “Así, no”. Felipe VI echó más gasolina. La Delegación del Gobierno en Cataluña ha pedido disculpas por los excesos policiales fruto de una mala planificación. Pero los españolistas (“A por ellos”, “Puigdemont, a prisión”) se están organizando y sería terrible contemplar escenas de violencia entre una sociedad fracturada. Y la extrema derecha crece a raíz del conflicto catalán: VOX ha incrementado su afiliación en un 20 por ciento.

La CUP, que tiene la llave de la independencia, tiene el control de la calle como así demostró el lunes y el martes

DIÁLOGO Y MÁS DIÁLOGO 

Hay un claro intento de volver a la normalidad que llevará meses desde partidos, sindicatos y sociedad civil, pero Rajoy se enroca y ya no se sabe si sacará los tanques como ha insinuado su ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. La alcaldesa Ada Colau (Catalunya en Comú), lidera el discurso de la tercera vía y su actuación el 1-O de cercanía a los ciudadanos: ofreció los servicios jurídicos al Ayuntamiento a todas las personas heridas que quisieran interponer una denuncia. No es independentista pero defiende el derecho a decidir, partidaria de un referéndum pactado para salir del bucle catalán apoya un nuevo encaje constitucional de Cataluña dentro de España, al igual que su socio estatal Pablo Iglesias. Colau plantea una plataforma de diálogo con la implicación de instituciones europeas, ha enviado cartas a través de los consulados a los principales capitales de la UE. Sus aliados de Unidos Podemos continuarán trabajando con la Mesa de partidos políticos por la libertad, la fraternidad y la convivencia, en el que participan, entre otros, PDeCAT, ERC y el influyente PNV, pese a la negativa de una primera propuesta de diálogo por parte del presidente del Gobierno.

Pablo Iglesias, líder de Podemos pide al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que cambie de actitud: "Apoyar a este Gobierno es apoyar la destrucción de España". Tengo muchas diferencias con el Gobierno catalán, pero no sería justo establecer equidistancias". El lehendakari Urkullu se ha ofrecido a Juncker a propiciar una mediación de la UE en Cataluña. El sindicato CCOO reclama al Gobierno que las conversaciones con el Govern empiecen "de forma inmediata" y plantea también la reforma de la Constitución. Otros colectivos ciudadanos y sociales están apelando a que se establezcan conversaciones para evitar un choque de trenes: o a la aplicación del artículo 155 por parte del Gobierno o la declaración unilateral de independencia. El próximo lunes se había convocado un pleno extraordinario en el Parlament, que fue posteriormente anulado por el Tribunal Constitucional. Con la intención de ganar tiempo y no incumplir la ley, Puigdemont retrasa el pleno al próximo martes para tratar de la situación general de Cataluña, para poder analizar lo ocurrido el 1-O y adoptar las medidas que correspondan ante la posible declaración unilateral de independencia. Tensión al límite en un momento en que toca negociación y política de altura. Más democracia.

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