Domingo, 27 de Mayo de 2018
El Tiempo

Aunque aplaudimos el arranque de dignidad de nuestro Gobierno Autonómico, debemos hoy recordarle al señor Revilla que, igual que hoy denuncia el incumplimiento de los compromisos firmados por el señor Rajoy con Cantabria, él firmó unos compromisos con Podemos y, por ende, con la ciudadanía cántabra cuando fue investido y que a día de hoy sigue sin cumplir.

La moción de censura ha servido para evidenciar y confrontar dos modelos de país. Por un lado, la España negra de las tramas de corrupción y saqueo del Partido Popular y, frente a ese modelo, el avance imparable de un país cansado de avergonzarse de sus gobernantes y que pide más democracia, más derechos y más justicia.

El análisis de la España que muere lo realizó una brillante Irene Montero, que relató ayer a la perfección las estructuras de poder corruptas del partido de Rajoy. Explicó con mucha pedagogía y sencillez la dialéctica entre los poderes económicos y los políticos; dialéctica sustentada en el miedo. El propio Presidente volvía a varear el árbol del miedo: o nosotros o el fin de la recuperación, esgrimía, obviando el hecho de que son los continuos saqueos de sus adláteres y amigos los que han precarizado las condiciones de vida de la mayoría social de este país. Casi 2 minutos tardó Irene en enumerar de los casos de corrupción con miembros del Partido Popular implicados. Y frente a ella, un Mariano Rajoy sin mayoría en la Cámara evadiendo hablar de las razones que han motivado la moción y, lo que es más grave, normalizando y blanqueando un sistema de corrupción y precariedad. Un presidente sin más objetivo que la consolidación y perpetuación de un modelo obsoleto y que confronta con los derechos de la ciudadanía. De una ciudadanía digna y a cada paso más despierta que no está dispuesta a seguir permitiendo que algunos delincan sin plantarles cara.

Un presidente sin más objetivo que la consolidación y perpetuación de un modelo obsoleto y que confronta con los derechos de la ciudadanía

Una mayoría social sin miedo frente a un Gobierno en minoría acorralado por la evidencia. Una ciudadanía indignada, ilusionada y esperanzada dispuesta a sacar a España de esta época oscura con un proyecto plurinacional, demócrata y patriota. Un proyecto que avanza de manera irreversible. Una nueva sociedad promoviendo un nuevo modelo de país.

Una mayoría social que también aquí, en Cantabria, está cansada de un gobierno central que lastra nuestro desarrollo. Harta de un Partido Popular que incumple sus compromisos con nosotras, que nos ningunea presupuestariamente. Un Gobierno de España que viene demostrando de manera reiterada que la ciudadanía de Cantabria les importa más bien poco. Y una gota que ha colmado el vaso: Valdecilla.

Por supuesto que existen motivos suficientes para denunciar al Gobierno de Rajoy por el maltrato sistemático que ejerce contra nuestra tierra. Existen porque no solo no se están cumpliendo los compromisos adquiridos por parte del Gobierno de España sino que estamos presenciando un nuevo engaño y ninguneo del señor Rajoy hacia Cantabria.

La herramienta política que nuestra Constitución nos otorga para mostrar nuestro absoluto rechazo ante lo que consideramos un gobierno manchado por la corrupción es la moción de censura

Pero esto, que no deja de ser un ejercicio de dignidad por parte de nuestro ejecutivo autonómico, tiene tintes claros de ambigüedad: al mismo tiempo que se anuncia esta denuncia, se rechaza la moción de censura contra el gobierno del Partido Popular, contra un partido político tildado de “organización para delinquir” por parte de los jueces. Denunciar está bien, pero la vía judicial es compleja y de resultado incierto. La herramienta política que nuestra Constitución nos otorga para mostrar nuestro absoluto rechazo ante lo que consideramos un gobierno manchado por la corrupción, que utiliza partidistamente el gobierno, que gobierna para unas pocas personas -esas que llenan los sobres que el señor Bárcenas repartía-  y que maltrata a toda la ciudadanía cántabra, es la moción de censura. 

Y aunque aplaudimos el arranque de dignidad de nuestro Gobierno Autonómico, debemos hoy recordarle al señor Revilla que, igual que hoy denuncia el incumplimiento de los compromisos firmados por el señor Rajoy con Cantabria, él firmó unos compromisos con Podemos y, por ende, con la ciudadanía cántabra cuando fue investido y que a día de hoy sigue sin cumplir. Por ello, le exigimos desde Podemos también que su gobierno cumpla con los compromisos adquiridos, entre otras cosas con la disminución del copago de la dependencia o el aumento de la cuantía de la Renta Social Básica.

Y permitidme que termine este artículo parafraseando a Irene Montero: “se precipitan ustedes al pasado, señorías del PP. Su proyecto servil a las élites económicas y agresivo con los más débiles es un proyecto del pasado. Se acabó, España está harta de que le roben, está harta de que ustedes le roben, estamos hartos de ustedes. La democracia pide paso”.