Jueves 21.03.2019
POLÍTICA

Dos tránsfugas

José Ramón Blanco, que el pasado 8 de octubre anunció que dimitiría y tres meses y un día después sigue sin hacerlo, y Alberto Bolado, que se jacta de no acatar las directrices de la Dirección de Podemos, finalizarán la legislatura en el grupo mixto y sin representar al partido en cuya lista se presentaron a las autonómicas de 2015.

Alberto Bolado y José Ramón Blanco, en una imagen de archivo
Alberto Bolado y José Ramón Blanco, en una imagen de archivo

Dos de las tres personas que representaban a Podemos Cantabria en el Parlamento autonómico finalizarán la legislatura en el grupo mixto como tránsfugas, después de que el partido se desvinculara políticamente del grupo parlamentario y afirmara que sólo Verónica Ordóñez, que abandonará dicho grupo, seguirá representando a Podemos Cantabria, en este caso como parlamentaria no adscrita. El abandono del grupo por parte de Ordóñez hace que este quede integrado por sólo dos parlamentarios —uno menos de los necesarios para constituirse como tal—: José Ramón Blanco y Alberto Bolado, por lo que ambos, que ya no representan al partido, tendrán que finalizar la legislatura en el grupo mixto. Y es que Podemos Cantabria ha destacado que Ordóñez “ha expresado de manera reiterada su deseo de permanencia en la organización y su voluntad de seguir defendiendo políticas de progreso en beneficio de la ciudadanía”, mientras que Blanco y Bolado “a pesar de no reconocer las decisiones de los órganos de dirección de Podemos, pretenden mantener su acta parlamentaria y actuar al margen de la organización”.

La Dirección estatal de Podemos ha designado una gestora para dirigir Podemos Cantabria “con la consideración que merecen las serias y graves acusaciones de acoso de tres compañeras del partido”

La Dirección estatal de Podemos ha designado una gestora para dirigir Podemos Cantabria “con la consideración que merecen las serias y graves acusaciones de acoso de tres compañeras del partido” —una de ellas, la propia Ordóñez— contra Blanco, por considerar que la secretaria general de Podemos Cantabria depuesta, Rosana Alonso —a la que tanto Blanco como Bolado son afines—, no estaba tratando dichas acusaciones precisamente con la consideración que merecen. Tras la designación de esa gestora por parte de la Dirección estatal, Bolado llegó a decir que “el grupo parlamentario” no acataría las órdenes de esa gestora, sino que se sometería a las directrices de Alonso. Por su parte, Blanco, nada más trascender las denuncias por supuesto acoso contra él —que incluyen grabaciones de conversaciones en las que profiere insultos y expresiones vejatorias y humillantes hacia las denunciantes— reconoció los hechos, pidió disculpas y anunció su dimisión como parlamentario autonómico. Corría el pasado 8 de octubre de 2018. Tres meses y un día después —y tras cogerse la baja médica, recibir el alta en noviembre y no comunicarlo al Parlamento ni acudir a las sesiones hasta que a mediados de diciembre la Mesa se percató de su situación, le pidió explicaciones y lo amenazó con sanciones— se dispone a engrosar el grupo mixto junto al tránsfuga que se jacta de no acatar las directrices de la Dirección del partido en cuya lista se presentó a las autonómicas de 2015.

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