miércoles 20.11.2019

Por la boca vive el pez

Los dos tiburones jefe acaban de prometer no morderse, decisión muy aplaudida por el público dado el mal efecto visual que hace la sangre abundante en el mar. Si estuvieran en un acuario, estos dos peces de tamaño, branquias y aleteo tan diferentes serían admirados por su natación sincronizada.

Para ahuyentar el pesimismo creciente

El momento que atraviesa España (me podría consolar con decir que también el resto del mundo, pero no) da escalofríos. El país se ha convertido en un auténtico coñazo. Ya no se dialoga, solo se discute. Se nos debería caer la cara de vergüenza por hablar de construir un futuro para los jóvenes, mientras les ofrecemos semejante presente, tan repleto de inseguridades, radicalismo y pesimismo. 

Mejor abrazos, no navajazos

Ahora que parece que se pasa del sable al guante, de lo abrupto, de lo áspero a la comprensión, bienvenido sea ese hilo de esperanza para un país, España, que estamos necesitados de un impulso positivo ante los retos que nos esperan en la esfera nacional e internacional, en la economía y en nuestra situación social.

Sánchez y su vicelobo

Cómo y cuán bien acunaría el vicelobo al presidente que éste, lejos de maldecirle –a él y a su manada– optó por ponerle un colchón en Moncloa. Así que ambos tardaron poco más de 24 horas en presentarse ante la prensa y comunicar su nueva relación. La (in)comparecencia fue, sin embargo, decepcionante. Más leninista que progresista