sábado 20.07.2019
PATRIMONIO

La ermita semirupestre de Socueva, la más antigua de Cantabria, en riesgo de derrumbe por la desidia y el abandono de nuestro legado artístico

La Consejería de Cultura incluyó en los Presupuestos de 2018 una partida de 70.000 euros para su rehabilitación, pero el alcalde denuncia que “a día de hoy ha paralizado la adjudicación de la obra” y existe un “peligro inminente” para aquellos que la visiten.

Interior de la ermita San Juan de Socueva | Foto: edc
Interior de la ermita San Juan de Socueva | Foto: edc

Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985, y es considerada la ermita más antigua de Cantabria. Pero a pesar de todo, la ermita semirupestre San Juan de Socueva, a dos kilómetros de Arredondo, tiene un serio riesgo de derrumbe. Y eso que, según ha explicado el alcalde del municipio, Leoncio Carrascal, existe un proyecto para su rehabilitación que permita convertirlo en un lugar turístico y pueda generar un beneficio para los vecinos. De hecho, los Presupuestos de 2018 cuentan con una partida de 70.000 euros. Pero “ahora todo son largas” desde el Gobierno, en concreto desde la Consejería de Cultura.

Como señala el regidor, el proyecto se “dejó preparado para sacarlo a concurso” durante la etapa del anterior consejero, Ramón Ruiz, que a mitad de legislatura fue sustituido a iniciativa del nuevo secretario general del PSOE, Pablo Zuloaga, por Francisco Javier Fernández Mañanes. “La partida económica está metida en los presupuestos”, ha recordado Carrascal en declaraciones a este medio, subrayando además que “los técnicos ya han dado el visto bueno” al proyecto. Sin embargo, “a día de hoy la Consejería de Cultura socialista ha paralizado la adjudicación de la obra”.

“Con la Directora General he hablado solo una vez durante 10 minutos, es imposible contactar con ella porque no coge el teléfono"

Este Bien de Interés Cultural recibe al año, según detalla el alcalde, “entre 2.000 y 3.000 personas tanto de España como del extranjero”. Pero el mal estado de la ermita semirupestre ha obligado a cerrarla y colocar carteles que prohíben el paso por derrumbe, “pero la gente lo ha roto y hay un peligro inminente para aquellos que vienen a verlo”. Por ello, considera que “Cultura será el responsable” si finalmente el edificio se cae. “Tenemos que denunciarlo porque no puede ser que para adjudicar una obra de 70.000 euros nos tiremos una legislatura entera”, ha dicho Carrascal.

El alcalde de Arredondo, Leoncio Carrascal, ante la ermita de Socueva | Foto: edc El alcalde de Arredondo, Leoncio Carrascal, ante la ermita de Socueva | Foto: edc

Al incumplimiento del Gobierno de Cantabria denunciado por el alcalde y al riesgo evidente por el estado en el que se encuentra el edificio se suma la “mala imagen” que recibe Arredondo, así como el enfado de los vecinos. “Queremos recuperarlo porque esto turística y patrimonialmente es muy importante no solo para Arrendondo sino también para la comarca”, ha reconocido el regidor, criticando que desde la Consejería de Cultura, y concretamente desde la Dirección General de Eva Ranea, “no nos hacen ni caso”.

“Con la Directora General he hablado solo una vez durante 10 minutos, es imposible contactar con ella porque no coge el teléfono. Por su parte, el Consejero me dijo que lo estaban intentando sacar adelante pero no hay manera”, ha concluido.

La propia Consejería reconocía en 2013 el abandono en el que se encuentra la ermita semirupestre. Un informe del Ejecutivo cántabro señala que San Juan de Socueva es “uno de los pocos vestigios del patrimonio artístico altomedieval en la zona oriental de Cantabria”, añadiendo que “es un claro ejemplo, por desgracia, de la desidia y abandono de nuestro legado artístico”. Seis años después de este informe el edificio ha seguido deteriorándose hasta su estado actual.

Cartel que prohíbe el paso a la ermita de Socueva | Foto: edc Cartel que prohíbe el paso a la ermita de Socueva | Foto: edc

La ermita semirupestre San Juan de Socueva está construida mediante el cierre de la boca de una cueva ubicada en la cara sur del monte del que toma su nombre. A diferencia de otras construcciones similares, no fue necesario excavarla. Para llegar hasta ella se asciende desde la ermita de La Magdalena.

Su nave rectangular está dividida por un muro en dos tramos horizontales, comunicados por una puerta, y un ábside semicircular cubierto por una bóveda de horno, que a su vez cuenta con una ventana muy estrecha y que está separado de la nave por un arco triunfal de herradura. Su muro sur es de mampostería, pero el resto de la ermita aprovecha la propia roca de la cueva, por lo que la cobertura de la nave y el suelo son irregulares. Su entrada se cierra con un muro con portada adintelada que da acceso a un atrio de madera en mal estado construido en el siglo XX.

Su origen no está claro. En principio se considera que fue construida en el siglo IX, en el marco de la repoblación del sur de la cordillera cantábrica que se produjo en esas fechas. Sin embargo, se especula con que podría datarse de la época visigoda (finales del siglo VI o principios del VII), cuando el cristianismo comenzó a extenderse por esta zona de Cantabria después de la pacificación llevada a cabo por Leovigildo.

En la cueva se han hallado materiales y evidencias arqueológicas que se atribuyen al Paleolítico y a los tiempos protohistóricos, a lo que se superpone la iglesia altomedieval. Asimismo, se han encontrado en su interior restos de decoración pictórica y una caja de reliquias. Como señala el informe de Cultura, los profesores Bohigas y Marcos consideran Socueva como “un paradigma de la clásica expansión sincrética del cristianismo”.

Pila del interior de la ermita de Socueva | Foto: edc Pila del interior de la ermita de Socueva | Foto: edc

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