Miércoles 14.11.2018
ENTREVISTA

“Ni la Guardia Civil ni el Estado nos han pedido nunca perdón por aquel asesinato tremendo”

“Conocían perfectamente sus identidades desde el primer momento y ha habido especulaciones sobre que en Madrid dieron la orden de que los ejecutaran”, dice Francisco Mañas, hermano de Juan Mañas y portavoz de las familias de las tres víctimas del caso Almería, que serán homenajeadas en el Parlamento de Cantabria este jueves, 37 años después de los hechos.

Detalle del cartel del homenaje del Parlamento a las tres víctimas del caso Almería
Detalle del cartel del homenaje del Parlamento a las tres víctimas del caso Almería

Viernes 8 de mayo de 1981 (dos meses y medio después del 23F). Los jóvenes amigos y residentes en Cantabria Juan Mañas —almeriense y trabajador de Feve—, Luis Montero —salmantino y trabajador de Fyesa— y Luis Cobo —cántabro y trabajador de Aceriasa— toman el coche de Cobo y se dirigen a Pechina, el pueblo almeriense de Mañas, para asistir a la celebración de la primera comunión del hermano pequeño de éste, Francisco, y visitar la provincia. Cuando el coche de Cobo se avería sin remedio, los tres jóvenes alquilan otro en la provincia de Ciudad Real, donde un grupo de personas los confunde con tres miembros de ETA, cuyos rostros han aparecido en televisión presentados como los de los responsables del atentado cometido la víspera en Madrid contra el general Valenzuela —jefe del Cuarto Militar del rey Juan Carlos I—, y da parte a la Guardia Civil.

Sábado 9 de mayo de 1981. Mañas, Montero y Cobo, que ya han llegado a Pechina y nada saben del atentado ni de la denuncia, aprovechan la tarde de la víspera de la comunión de Francisco para visitar la provincia de Almería cuando el teniente coronel de la Guardia Civil Castillo Quero y sus hombres los detienen en Roquetas de Mar, los trasladan a un cuartel abandonado, los torturan salvajemente hasta la muerte y finalmente acribillan sus cadáveres a balazos para simular un tiroteo y los despeñan en el coche en que habían alquilado la víspera, al que prenden fuego —con gasolina comprada con dinero que los tres jóvenes llevaban encima— para no dejar huellas.

Domingo 10 de mayo de 1981. La Guardia Civil —que dirige el general de División Aramburu Topete, que sólo medio año después será ascendido a teniente general— y el Ministerio del Interior —que dirige Juan José Rosón— anuncian la muerte de “tres terroristas” en “un tiroteo”.

Julio de 1982. La Audiencia de Almería condena —por torturas y homicidio— a 24 años de prisión a Castillo Quero, a 15 años al teniente Gómez Torres y a 12 años al guardia Fernández Llamas en una sentencia que el Tribunal Supremo confirmará dos años después. Los tres guardias civiles condenados cumplirán menos de la mitad de sus respectivas condenas, y otros ocho guardia civiles relacionados con los hechos —tres sargentos, un cabo primero y cuatro guardias—nunca serían juzgados ni condenados.

Mayo de 2018. El Parlamento de Cantabria homenajeará a Juan Mañas, Luis Montero y Luis Cobo y a sus tres familias a las 19:30 horas de este jueves, día 10; 37 años después de la muerte a manos de la Guardia Civil de las tres víctimas del denominado caso Almería. Francisco Mañas (Almería, 1972), el niño que iba a hacer la primera comunión aquel 10 de mayo de 1981, es el portavoz de las tres familias prácticamente desde que cumplió la mayoría de edad. Un hombre que no ha dejado de luchar un solo minuto por que el Estado español reconozca oficialmente lo que pasó con su hermano Juan y sus dos amigos de Cantabria.

fcomanascomunionFrancisco Mañas, vestido de primera comunión | FM

Treinta y siete años de sufrimiento, de lucha e incluso de amenazas…

Sí, algunos miembros de mi familia recibieron amenazas recién pasado el caso y hubo una persecución. Afortunadamente, después dejaron de producirse esas persecuciones…

¿Qué habéis conseguido y qué seguís reivindicando?

La propia institución debería haber condenado a estos criminales, y no encubrirlos

La ley de memoria histórica de Andalucía ha contemplado a las víctimas del caso Almería porque comprende hasta el año 82, y algo es algo. En Pechina, el pueblo natal de mi hermano, en 2015 conseguimos que se pusiera su nombre a una plaza en la que se puso una placa con el texto “Juan Mañas Morales (Pechina, 1956 – Carretera de Gérgal, 1981). Víctima del caso Almería y uno de los símbolos de la transición española”. Nos ha costado lo suyo, porque lo hemos estado reivindicando al Ayuntamiento desde que ocurrió el caso hasta que por fin en 2015 nos lo han concedido. Y Amnistía Internacional también nos concedió una placa en la que reconocía a las víctimas del caso Almería como víctimas de torturas. Pero a día de hoy seguimos reivindicando al Estado ya no que nos reconozca como víctimas del terrorismo —que sería una noticia bastante buena para las familias—, pero por lo menos que tengamos una disculpa oficial y que el Estado reconozca el tremendo asesinato que cometió la Guardia Civil en su momento, porque la Guardia Civil como institución tampoco nos ha pedido perdón nunca. Nosotros consideramos que el propio cuerpo, la propia institución debería haber condenado a estos criminales, y no encubrirlos como los encubrieron en su momento y los protegieron y hasta les pagaron. Según alguna información que tenemos, les pagaron para que guardaran silencio.

¿De los fondos reservados?

Sí.

¿Del Ministerio del Interior de qué época, de la de la UCD o ya de la del PSOE de Felipe González?

De la de Felipe González, porque fue cuando estaba de ministro Barrionuevo.

También habéis denunciado que los tres juzgados y condenados no fueron expulsados de la Guardia Civil hasta tiempo después de ser condenados y que cumplieron buena parte de sus condenas en prisiones militares.

Sí, esa información nos la dieron. Estuvieron en la cárcel con unos privilegios que para sí quisiera algún preso en España…

El proceso también estuvo lleno de irregularidades: destrucción de pruebas, ocultaciones… ¿Qué recuerdas de aquello?

La verdad es que yo era pequeño y no tengo mucha información. La persona que más podría aportar ahí sería el abogado —Darío—, pero…

Te refieres al abogado de vuestras familias —el almeriense Darío Fernández—, que denunció numerosas presiones durante el proceso.

Sí, Darío sufrió bastantes presiones, bastantes amenazas y lo pasó muy mal, de hecho hoy día lo sigue pasando mal: tiene pesadillas… Le marcó mucho el tema.

Antes de apartarse del caso tras sufrir un intento de atentado, Darío Fernández llegó a reclamar un proceso contra  Aramburu Topete —director general de la Guardia Civil cuando se produjeron los hechos—, pero no lo pudo conseguir…

Nuestro abogado le echó bastante valor y llevó el caso a lo máximo que lo podía llevar según los tiempos

No, no lo pudo conseguir. Pero bastante pudo conseguir Darío, al tratarse de unos años después de la transición… o aún estábamos en la transición. Sentar a tres guardias civiles en el banquillo a Darío le costó lo suyo. Gracias a que conseguimos este abogado, porque le echó bastante valor y llevó el caso a lo máximo que lo podía llevar según los tiempos. Eran unos tiempos difíciles en los que se enfrentaba a un monstruo, que considero yo que es el Estado y la Guardia Civil.

¿Crees que ha existido un pacto de silencio en torno al caso Almería?

Sí, por supuesto. A mí personalmente no me cabe la menor duda de que hay un pacto de silencio entre el Estado, la Guardia Civil… Y no lo entiendo, pero sí lo ha habido, porque de hecho a día de hoy pensamos que algunos de los que participaron en el asesinato podrían haber contado la verdad por lo menos de lo que ocurrió, porque una verdad oficial con detalle de todo lo que pasó aún no la tenemos.

¿Entonces crees que ese pacto de silencio sigue existiendo?

Sí. Sigue existiendo porque de hecho ya te digo: 37 años después y que nadie haya hablado… Nosotros recibimos una llamada anónima de un supuesto familiar de uno de los guardias civiles implicados y nos contó algunas cosas, aportó alguna información, pero muy poca. Esta persona sí nos dijo que cuando falleciese su familiar, posiblemente ella iría a algún medio de comunicación a contar bastantes cosas que no se saben.

¿En qué año se produjo esa llamada?

En 2015 o 2016.

Más de 30 años antes —en 1984—, tu familia recibió una carta anónima supuestamente de un guardia civil que os explicaba con detalle lo que pasó…

Sí, recibimos esa carta en el domicilio de mis padres, pero al ser una carta anónima, no pudo tener ninguna credibilidad ni ninguna validez como aportación de pruebas; no se pudo tener en cuenta.

¿Ese supuesto guardia civil había estado implicado en los hechos?

Pues no lo detalla, pero suponemos que no estaba implicado. Según manifiesta en la carta, parece ser que era conocedor del caso y nos tenía bastante afecto a la familia, pero es que no sabemos… No se identifica lo suficiente como para saber si estuvo implicado o no.

Los tres guardias civiles juzgados y condenados pactaron una versión de los hechos totalmente desconectada de la realidad —que tu hermano y sus dos amigos eran miembros de ETA, que iban armados, que trataron de huir y al hacerlo les atacaron a ellos, que ellos tuvieron que dispararles para evitar su huida, que el coche se incendió al explotarle el depósito tras salirse de la carretera y volcar…— y esa versión fue respaldada por el Ministerio del Interior de la época. El propio ministro del Interior, Juan José Rosón, repitió esa versión en una comparecencia parlamentaria, a pesar de que la prensa ya había demostrado la magnitud de las torturas y de las mutilaciones que habían sufrido tu hermano y sus dos amigos.

Sí, así fue. Esa fue la versión que dio el ministro Rosón, lo que pasa es que la prensa en aquel momento no se dejó intoxicar por todas estas declaraciones y ayudó a que la verdad —o la parte de la verdad que se conocía— saliese a la luz pública, y gracias a eso la gente conoció el caso.

Y esa carta que recibís en 1984 confirma y detalla la versión que la prensa estaba ofreciendo y que el Ministerio del Interior y la Guardia Civil habían pretendido ocultar: que tu hermano y sus dos amigos habían sido torturados y asesinados.

Sí, a través de la carta se venía a confirmar la parte que se conocía de las torturas, de los tiroteos… de todo lo que había ocurrido.

Cuando Rosón tuvo que asumir esa realidad y renunciar a la versión que él había ofrecido en su momento, se refirió al caso no como un crimen execrable sino como un “trágico error”.

En los funerales no hubo ninguna presencia por parte del Estado, nos consideraron ciudadanos de tercera categoría

Sí. Cuando Rosón hizo esas declaraciones, imagínate cómo nos pudo sentar eso a las tres familias: como un jarro de agua fría. Te esperas una disculpa del Estado y lo que te dicen es eso; imagínate cómo te puede sentar. Según tengo entendido —y así lo explica Antonio Ramos en el libro El caso Almería—, parece ser que el rey asistió al funeral de los militares que murieron en el atentado contra el general Valenzuela, y en los funerales de mi hermano y de sus dos compañeros no hubo ninguna presencia por parte del Estado, nos consideraron ciudadanos de tercera categoría. Los militares, por morir en un atentado terrorista, merecen otro trato, y mi hermano y sus compañeros, que no eran terroristas, no se merecían ninguna visita oficial ni nada. Es algo que tampoco he llegado a entender con el paso de los años…

fmanasFrancisco Mañas, en la actualidad | FM

Siempre habéis reivindicado que se reconozca a tu hermano y sus dos amigos como víctimas del terrorismo, pero antes me pareció entenderte que ya habéis renunciado a ello…

Para nosotros con cualquier Gobierno el tema referente al caso ha sido igual

Durante estos 37 años las tres familias hemos estado luchando y reivindicando para que se les reconozca como víctimas que fueron torturadas y asesinadas por la Guardia Civil, que lo reconozca el Estado. Nunca hemos tenido contestación por parte del Gobierno. La única contestación que tuvimos fue cuando reivindicamos que se les reconociera como víctimas del terrorismo y nos lo denegaron en tres ocasiones. Lo solicitamos con gobiernos del PP y del PSOE y en ambos casos nos fue denegado. La condición que nos ponían es que para que alguien sea considerado como víctima del terrorismo tiene que ser asesinado directamente por una banda terrorista. Nosotros consideramos que es terrorismo de Estado, y aunque no fueron asesinados por una banda terrorista, consideramos que fueron víctimas colaterales de un atentado terrorista. Así que hasta el día de hoy todas nuestras reivindicaciones han sido inútiles. Para nosotros con cualquier Gobierno el tema referente al caso ha sido igual.

¿Cuándo se produjeron esas tres denegaciones?

Fue de 2000 a 2006 cuando hicimos las peticiones.

Es decir con el Gobierno de Aznar y con el de Zapatero.

Correcto.

Y ninguno de los dos accedió.

Al fin y al cabo es terrorismo: es gente que juzga y se toma la justicia por su mano

Ninguno. Y la contestación fue la misma: que para ser considerados víctimas del terrorismo tienen que ser muertos por una banda terrorista. Son víctimas del Estado. Es que yo considero que está el terrorismo de banda organizada o bandas civiles, y esto yo considero que es terrorismo de Estado. Al fin y al cabo es terrorismo: es gente que juzga y se toma la justicia por su mano. Al fin y al cabo se producen muertes y yo considero que es un terrorismo. Nosotros lo pedimos con un Gobierno del PP y con uno del PSOE; fue coincidencia. Nosotros nunca hemos querido politizar el tema, porque consideramos que no debe ser así. La AVT nos dijo que a ellos no les importaba, pero yo considero que ellos de alguna manera se han politizado, aunque yo no quise entrar tampoco en ello. La tercera vez que el Estado nos lo denegó, desistimos de esa petición y no lo hemos vuelto a intentar otra vez. Pero lo más curioso de este caso es que las tres familias no hemos tenido ninguna disculpa oficial en 37 años. Lo único que dijo el ministro del Interior es que eran terroristas y después que fue un trágico error. Menudo error, ¿no? Saber que estás asesinando a tres inocentes y acabar con la vida de ellos por colgarse medallas.

¿Me dices que sabían que…?

Ninguna ley contempla que aunque hubiesen sido terroristas haya que pillarlos y matarlos de esa manera. La ley de España, la justicia que tenemos, contempla que se detiene a una persona y se la juzga y punto, ¿no? Es como se debería haber hecho. Si así hubiese ocurrido, se habría demostrado que eran inocentes. Además es que los guardias civiles en Almería sabían que ellos no eran terroristas, sabían perfectamente la identidad de mi hermano, de dónde era, incluso algún guardia civil lo conocía, porque mi hermano había estado trabajando de camarero en Almería en bares que eran frecuentados por guardias civiles y lo conocían, o sea que sabían perfectamente que no eran terroristas, nunca hemos entendido el empeño que tuvieron en asesinarlos.

¿Me dices que sabían que tu hermano y sus amigos no eran miembros de ETA?

Sí, sí, perfectamente, lo sabían desde que les dieron el chivatazo cuando alquilaron el coche. Ya habían estado los guardias civiles visitando a los familiares de Santander, preguntando por Luis Cobo y Luis Montero… y en Pechina el sábado por la tarde ya había coches de la Guardia Civil rondando por allí, pero, claro, nosotros éramos ajenos a todo eso. ¿Qué ibas a pensar que ese guardia civil estaba allí contrastando alguna información o algo, no? Así que lo sabían perfectamente.

¿Me dices que antes de detenerlos ya conocían perfectamente sus identidades?

Sí, sí. Lo sabían, lo sabían. Desde el primer momento.

¿Y por qué los detuvieron?

Pues no sé si es que el teniente coronel y la Guardia Civil de Almería quisieron demostrar quemando los cuerpos que eran terroristas… No sé lo que pretendían, porque no sabemos si el objetivo de quemar los cuerpos era para que no se viesen las torturas o para que los cuerpos no se identificasen y quedar como que eran terroristas. O había alguna orden… También ha habido especulaciones sobre que en Madrid dieron la orden de que los ejecutaran.

Los hechos se producen dos meses y medio después del 23F y dos días después del atentado contra el jefe del Cuarto Militar del rey, y a menudo se han enmarcado en esas circunstancias, pero es que esto es…

¿Cómo te pueden obligar a decir lo que no eres? Es que es indignante

Muy fuerte, es muy fuerte. Como te he comentado antes, aunque hubieran sido terroristas, según lo que la ley contempla se les tendría que haber detenido, se les tendría que haber condenado y ya está. Pero en este caso se les detiene, que no está mal que si hay alguna sospecha de alguien, se le detenga, pero en el momento en que se averigüe que son personas inocentes, se les pone en libertad y ya está. Pero bajo ningún concepto es entendible que sean personas inocentes y que les hagan decir que son terroristas. ¿Cómo iban a decir que son terroristas si no lo eran? ¿Cómo te pueden obligar a decir lo que no eres? Es que es indignante. Nosotros cada vez que pensamos en lo que ocurrió sólo a diez kilómetros de nuestro pueblo, allí en Pechina… Y sin poder defenderse ellos, sin tener ayuda… Es escalofriante.

¿Crees que ese pacto de silencio al que nos referíamos antes puede tener que ver con esa supuesta orden que alguien dio desde Madrid?

Hay especulaciones. Yo he escuchado esas especulaciones a través de los años, incluso me llamó una persona y en aquel momento no pude hablar directamente con ella, pero sí lo hizo un familiar mío, y esa persona dijo que había órdenes de arriba. Que esas órdenes estaban dadas de Madrid y que había que ejecutarlas. No sé si lo dijo de alguna manera para exculpar a los guardias civiles de allí de Almería o es que realmente es así, que yo pienso que sí puede ser así, por tratarse de los años que se trataba y teniendo en cuenta que aquel atentado fue contra los militares del Cuarto Militar del rey…

Efectivamente es escalofriante…

Si ya habría sido indignante aunque no lo hubiesen sabido, más indignante es que conociéndolo y sabiendo que eran personas inocentes —trabajadores—, actuaran de esa forma. Cuando los Cuerpos de Seguridad del Estado actúan de esa forma, no sé qué pensar…

Sí, porque la ley establece que su función es precisamente la contraria…

Correcto. También es cierto que yo hasta tengo un amigo que es guardia civil, un compañero del colegio, y nos llevamos muy bien. De chico estuvo desconectado de mí unos años porque sintieron un poco de vergüenza o de mal rollo de hablar conmigo, pero, bueno, hemos retomado la amistad, y como yo le dije, “que tú no tienes culpa de nada, hombre, que es tu trabajo y parte del cuerpo hacéis un buen trabajo, pero como en todos los lados, hay gente mala…”. Donde está el ser humano, hay seres humanos corruptibles, como se ve en la política y en todos los ámbitos de la vida, desgraciadamente.

¿Qué supone y cómo recibís el homenaje que el Parlamento de Cantabria os tributará este jueves a tu hermano Juan, a sus dos amigos Luis Montero y Luis Cobo y a vuestras tres familias?

Aunque sea paradójico, recibimos con mucha alegría este homenaje

Aunque sea paradójico, recibimos con mucha alegría este homenaje, porque pensamos que son muchos años los que han pasado, pero siempre es bueno y nunca es tarde para que algún Parlamento o alguna comunidad autónoma… Que Andalucía por ejemplo no lo ha reconocido y Cantabria sí lo ha hecho, gracias a la asociación Desmemoriados, que todo este reconocimiento a través del Parlamento se lo debemos a ellos, que han estado luchando de manera incondicional y nos han ayudado mucho y no han cesado hasta que lo han conseguido.

¿Mantienes contacto con la familia de Luis Cobo?

Sí, con su hermana Lola Cobo.

¿Y con la de Luis Montero?

Sí, sobre todo con su hermana Socorro, aunque está muy mayor y delicada con el tema de salud y la verdad es que ya lo pasa muy mal la pobre cada vez que la llamo o hablo con ella. Nos queremos mucho y la verdad es que han sido una familia que tuvimos en Santander.

¿Cómo está tu familia?

Bien, mi madre ya con muchos años y con pequeños achaques de la edad. Ya son 82 años los que tiene y ahí va la pobre mujer, llevándolo como puede…

Y tienes tres hermanos más, ¿no?

Sí, tengo tres hermanos más, pero sobre todo mi madre ha sufrido mucho, porque como se suele decir, lo peor que le puede pasar a un padre, a un ser humano, es perder a un hijo, y más en esas condiciones. Y que no se haya reparado y que no se haya hecho justicia es muy fuerte.

juanmanasJuan Mañas, hermano de Francisco y una de las tres víctimas del caso Almería | FM

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