miércoles 20.11.2019
ENTREVISTA

“Este régimen autoritario de formas democráticas es una mafia”

El exteniente del Ejército de Tierra Luis Gonzalo Segura presenta su último libro, En la guarida de la bestia. La situación de la mujer en el Ejército español, este viernes en Santander.

Luis Gonzalo Segura
Luis Gonzalo Segura

Exteniente del Ejército de Tierra, Luis Gonzalo Segura (Madrid, 1977) fue expulsado de las Fuerzas Armadas Españolas en 2015, tras denunciar lo vivido en el seno del Ejército español. Segura es autor de El libro negro del Ejército español (2017), en el que ilustra todo lo que llevaba años denunciando, y En la guarida de la bestia. La situación de la mujer en el Ejército español (2019), que presenta este viernes, 18 de octubre, en Santander (19:30h / La Moraduca).

¿Por qué ingresaste en el Ejército?

Estudiaba Geografía y entré en el Centro Geográfico del Ejército para hacer currículum y ver qué pasaba. Era objetor de conciencia y no tenía una buena imagen del Ejército, pero el Centro Geográfico del Ejército es como un Ejército paralelo dentro del Ejército, así que allí encontré un Ejército moderno, pensé que el Ejército había cambiado, decidí opositar para oficial y aprobé la oposición, pero en la Academia General Militar ya choqué con el Ejército de Franco pero de bruces. En 2009 para mí aquello ya era prácticamente irrespirable, así que mis choques empezaron a ser constantes, empecé a chocar cada vez con mayor intensidad y llegaron las múltiples denuncias.

¿Y por qué llegaron esas denuncias?

Ya no era tener un fondillo de 150 euros o montar una cantina ilegal, ya eran partidas presupuestarias de millones de euros

Hay un punto de inflexión, y es que en 2009 cambié de unidad. De una unidad en la que había unos fondillos, se manejaban unas cantidades de dinero pequeñas y había corrupción a pequeña escala, pasamos a una corrupción mucho más considerable: ya no era tener un fondillo de 150 euros o montar una cantina ilegal, ya eran partidas presupuestarias de millones de euros, porque yo pasé a encargarme de las compras de hardware y software del Ejército de Tierra… En fin, hablamos de situaciones muy complejas y mentalmente no puede ser lo mismo. En paralelo, hay que acordarse de lo que fue 2008, 2009, 2010, 2011… Son los años posteriores a la crisis y además Internet empieza a generalizarse y hay un crecimiento del conocimiento y de la información salvaje: prácticamente todo el mundo tiene acceso a la información, algo que a principios de siglo no pasaba. Muchos españoles vivimos un proceso de indignación, llega un momento en el que esa indignación es generalizada, y yo, aunque fuera militar, nunca he podido quedarme al margen de esa indignación con el régimen, entiendo que es mi obligación denunciar lo que sucede y comienzo a denunciarlo judicialmente.

¿En el Ejército también existía esa indignación generalizada?

No, en el Ejército esa indignación no era generalizada ni mucho menos, y eso también marca mi posicionamiento político. Eso no quiere decir que estos años en el Ejército no haya habido malestar –especialmente en la clase de tropa, que es una clase muy maltratada– o situaciones en las que los abusos o las negligencias hayan llevado a una cierta indignación, pero nunca ha tenido una connotación ideológica: en las Fuerzas Armadas no se discute la figura del rey, en las Fuerzas Armadas hay determinados elementos que no se ponen en tela de juicio, y esto es algo que yo sí he hecho desde el principio.

En tu segundo libro, En la guarida de la bestia. La situación de la mujer en el Ejército español, abordas casos escalofriantes.

Como es la censura moderna actual, nunca nos han dado la perspectiva general, nunca nos han mostrado el puzle completo

Sí, y son casos contrastados y publicados en medios de comunicación, casos que se han producido y se han ido publicando en medios de comunicación, pero, como es la censura moderna actual, nunca nos han dado la perspectiva general, nunca nos han mostrado el puzle completo. Se dedican a publicar una serie de casos pero no te muestran el puzle completo, y este libro es el puzle completo, que es lo que permite tomar conciencia de lo que está pasando, tener una perspectiva global y darse cuenta de que hay una serie de elementos comunes en los casos de acosos y agresiones sexuales. Esto me parece muy importante.

Lo es.

El ciudadano lee “han acosado sexualmente a una chica” o “han agredido sexualmente a una chica”, pero como todos esos casos se han publicado por separado y nadie los ha enlazado, nadie toma conciencia de lo que está pasando en el Ejército. En los últimos tres años, en el Ejército ha habido entre cuatro y ocho veces más denuncias por acoso sexual que en la sociedad –“oye, tenemos un problema, aquí está pasando algo…”–, pero si cuando se publican esos acosos o esas agresiones sexuales nadie te da esos datos y te muestra el bosque completo, tú estás viendo el árbol y… ¿Después qué hacen los medios de comunicación? Decir “no, si yo lo he publicado”. Ya, tú lo has publicado pero con una fotografía del árbol, y tú tienes que mostrar la fotografía del bosque. Si no, ¿qué contexto estás dando? Ninguno.

El número de condenas es bajísimo.

Que en los últimos tres años haya habido noventa denuncias y ninguna condena y no pase nada es algo absolutamente escalofriante

Sí, y además es algo absolutamente cotejado, son datos oficiales. Es que es terrorífico. Que estos datos sean oficiales y no pase nada es absolutamente terrorífico. Que en los últimos tres años haya habido noventa denuncias y ninguna condena y no pase nada es algo absolutamente escalofriante. Que en este país en el año 2019 no nos estemos planteando eliminar la Justicia Militar es algo absolutamente bochornoso e indignante. Y alarmante, porque estamos en el año 2019. Franco murió en el 75, ¿cómo puede ser que todavía sigamos teniendo una Justicia Militar? Bueno, es absolutamente revelador y una fotografía de la España actual. No somos una democracia, por mucho que muchos quieran mostrarnos como una democracia. No lo somos, ni mucho menos.

La sociedad también parece mirar hacia otro lado.

Tengo muy claro que la inmensa mayoría de la sociedad prefiere ver el partido de fútbol o a Belén Esteban que tener conocimiento de estos problemas e intentar resolverlos, pero es que además esta sociedad de estómagos agradecidos está gobernada por una organización criminal y mafiosa, es decir que nuestros gobiernos y los poderes más importantes –como puede ser el mediático– se comportan como una organización criminal. ¿Por qué silencian estos casos? ¿Por qué se mantiene la Jurisdicción Militar? La Jurisdicción Militar se mantiene porque es un privilegio franquista para los oficiales de las Fuerzas Armadas, muchos de los cuales pueden cometer abusos, acosos, agresiones sexuales, homicidios negligentes… y no pasa nada. Viven instalados en la impunidad, y esa impunidad es la que después permite tener esa estructura mafiosa y que el ministro o la ministra de turno –como en este caso Margarita Robles– compren armas que no necesitamos, que son las que alimentan los beneficios de las empresas que después están tras los medios de comunicación. Así que si eliminamos el privilegio de la cúpula militar, si reformamos la cúpula militar y tenemos una cúpula militar moderna y democrática, cuando vayamos a comprar el submarino que no flota, puede levantar el brazo y decir “oiga, cuidado, que este submarino no flota…”.

Los negocios

Estamos viendo que hay una jurisdicción que está completamente dirigida y politizada

Claro. Cuando eso pase, habrá mucha gente que perderá mucho dinero, entre ellos los que controlan los medios de comunicación. Ese es el círculo vicioso en el que estamos metidos, estamos metidos en un abismo de corrupción y de procesos constantemente mafiosos. Lo estamos viendo ahora mismo con la cuestión catalana: más allá de que se pueda estar a favor en contra de la independencia o del proceso de independencia de Cataluña, estamos viendo que hay una jurisdicción que está completamente dirigida y politizada, no estamos viendo una jurisdicción que pretenda llegar al fondo de la cuestión y analizar qué es lo que ha sucedido, no; tenemos una Justicia que pretende castigar a unas personas, y esto no debería ser así. Y junto con ese castigo que se ha impuesto a los independentistas, nos encontramos con que el Tribunal Constitucional decidió hace pocos días que al rey no se le puede investigar, porque es una institución especial. Bueno, esto nos sitúa en una situación de auténtica excepcionalidad, de poder tener un rey que sea un delincuente y no poder hacer nada. Eso es algo absolutamente terrible.

Luego volveremos a Cataluña, pero has citado a Margarita Robles…

El PSOE es heredero, como ‘El País’ –que fue fundado por Manuel Fraga–, de los reformistas franquistas

Margarita Robles es un ser, de tantos que ha habido, absolutamente miserable, estamos hablando de una persona que muestra una apariencia de valores y eso la hace más miserable que [María Dolores de] Cospedal o que [Pedro] Morenés, porque estos por lo menos sabíamos lo que eran, pero en el caso de Margarita Robles, como en el del PSOE o en el de Pedro Sánchez, la situación se agrava considerablemente, porque son unas personas que nos venden unos valores muy diferentes a lo que después, cuando están en el Gobierno, practican. Para empezar, Margarita Robles y el PSOE a los denunciantes de corrupción nos prometieron apoyarnos, llegaron al Gobierno y se olvidaron de nosotros. El PSOE es la traición materializada y además es con diferencia el elemento más importante del régimen mafioso que nos gobierna. ¿Por qué? Porque es el que dota de legitimidad a todo el sistema, es el que da apariencia de que en España gobierna la izquierda de vez en cuando, y esto es completamente falso. El PSOE es heredero, como El País –que fue fundado por Manuel Fraga–, de los reformistas franquistas. Esto no nos sitúa en la izquierda, nos sitúa en el centro; como mucho, en el centro izquierda en determinados momentos. Y eso es lo que permite que el PSOE permanentemente haga campañas electorales progresistas y después realice gobiernos absolutamente conservadores.

De otros como el empresario y también exministro de Defensa Pedro Morenés decías que al menos “sabíamos lo que eran”…

Morenés venía de vender bombas de racimo, uno de los armamentos más letales que ha habido en las últimas décadas contra la población civil

Efectivamente, Morenés venía de vender bombas de racimo. Bombas de racimo, uno de los armamentos más letales que ha habido en las últimas décadas contra la población civil, un armamento que se ha arrojado en mercados, en colegios… Absolutamente terrible. Morenés no ha engañado a nadie, y algo terrible es que este tipo de sujetos, personas sin ningún tipo de escrúpulo, han estado moviéndose en la opacidad de otros países –democracias o no–, pero en España hemos llegado al máximo al convertirlo en ministro. Esto es algo absolutamente aberrante, y aquí se enmarca todo aquello, que ya casi se nos ha olvidado y es del año pasado, de las bombas inteligentes, no sé si recordamos cómo Margarita Robles, Josep Borrell… llegaron a decir que Arabia Saudí era un país serio y que por eso se le vendían armas, que además eran bombas inteligentes y por eso no iban a matar allí. Es algo absolutamente delirante.

¿Todo esto son las cloacas del Ejército o sólo es la superficie y por debajo están esas cloacas del Ejército de las que se ha hablado alguna vez?

Bueno, el Ejército es una cloaca completa. A diferencia de los cuerpos policiales –en los que hay cloacas y también hay elementos que funcionan más o menos correctamente–, el Ejército es una cloaca completa, y eso no quiere decir que no haya buenos militares, que no haya personas honestas, comprometidas…, pero el Ejército es una cloaca por completo. Y quien no lo ve, es porque en el Ejército, como en toda institución mafiosa, hay un comportamiento sectario, y el que está dentro de la secta no tiene el conocimiento de que eso que está viviendo con absoluta normalidad es una aberración. Por poner un ejemplo, hemos visto cómo hace unas semanas en Vilafranca del Penedès han estado tomando cervezas y consumiendo alcohol legionarios con armamento, y en lugar de producirse un reproche institucional –un reproche desde la cúpula militar diciendo “bueno, esto es una barbaridad, qué imagen más lamentable y más pésima hemos ofrecido, esto no puede volver a pasar, vamos a destituir a los mandos correspondientes, etcétera, etcétera”–, lo que nos encontramos es que la propia ministra defiende a la Legión. Es algo terrible: la Legión, que estuvo detrás de la masacre de los propios socialistas en el 34, la Legión que participó de la masacre de Badajoz. ¿A esa Legión defiende Margarita Robles? Es algo absolutamente espeluznante y nos muestra hasta qué punto el Ejército es una cloaca completa. Ya digo, salvando que por supuesto que hay personas honestas y honradas, pero en la mayoría de los casos están como mínimo engañadas.

¿Hay diferencias entre el Ejército franquista y el Ejército actual?

Entre el Ejército franquista y el Ejército actual no hay ninguna diferencia

Ninguna. Lo que hay es una modernización en cuanto a prácticas, en cuanto a nivel logístico y a nivel técnico, pero el Ejército en esencia sigue siendo el mismo. Yo siempre pongo el mismo ejemplo: el Ejército turco y el Ejército saudí. El Ejército turco es un Ejército OTAN y el Ejército saudí es un Ejército pseudoOTAN. Bien: no son democráticos. ¿Podemos imaginar a los oficiales sauditas como sujetos democráticos y progresistas? Obviamente no. Lo mismo nos ocurre en Turquía. Sin embargo, ¿son ejércitos que están en la primera línea, en la vanguardia, a nivel técnico y táctico? Por supuesto, porque son ejércitos OTAN o pseudoOTAN. En el caso de España ocurre lo mismo: España es un Ejército OTAN, está a nivel táctico en la vanguardia, pero obviamente está construido sobre un Ejército franquista.

¿Y hay diferencias entre el Ejército español y los ejércitos del entorno, como el de Francia o el de Portugal?

Por supuesto. A nivel ideológico, a nivel democrático, por supuesto. En Portugal los militares se manifiestan vestidos de uniforme, y en Grecia hay fotografías de militares, vestidos como militares, en manifestaciones del partido comunista. Para empezar, en los países que nos rodean no hay Justicia Militar, hay sindicatos, los militares tienen libertad de expresión… Es decir que los militares son ciudadanos como cualquier otro ciudadano y como debería ser. En España no es así, en España un militar es un individuo especial. Y esa especialidad tiene que terminarse.

¿Qué ideología predomina entre los oficiales?

Hablamos de una oficialidad de ultraderecha que permanentemente además nos está dando ejemplos de ello

La ultraderecha. Hablamos de una oficialidad de ultraderecha que permanentemente además nos está dando ejemplos de ello: desde el manifiesto firmado el año pasado contra la exhumación de Franco hasta múltiples episodios que se relatan en El libro negro del Ejército español y que confirman que la cúpula militar es claramente fascista.

¿Y entre la tropa?

Entre la tropa es más complejo. A nivel de tropa lo que hay es un proceso de socialización muy grande: a la entrada seguramente hay un porcentaje de personas conservadoras o de extrema derecha mayor que en el resto de la sociedad pero también hay una gran pluralidad –porque en la mayoría de los casos la lógica que mueve a los militares de tropa es la laboral–, lo que pasa después es que muchos de esos militares de tropa que al entrar en el Ejército son personas progresistas terminan mutando en conservadores o incluso en ultras debido a que desde la izquierda hay un claro rechazo al Ejército. Desde mi punto de vista es un rechazo absolutamente irresponsable, porque el Ejército, como cualquier otra parte de la sociedad, es necesario y si queremos cambiar la sociedad, necesitamos cambiar también el Ejército y además necesitamos contar con el Ejército para ese cambio. No hacerlo o no pensarlo así es una auténtica irresponsabilidad.

Supongo que ese rechazo de la izquierda al Ejército español se produce sobre todo porque ese Ejército nunca ha sido precisamente un aliado de la izquierda. ¿De verdad crees posible que algún día esto deje de ser así?

Desde la izquierda nadie planteó qué es lo que había que construir después del servicio militar

No sólo tiene que ser posible sino que tenemos que luchar por ello. No importa si es posible o no es posible, lo que importa, lo más importante, es que luchemos por ello. Si abandonamos esa lucha –que es lo que hemos hecho desde la izquierda–, le estamos regalando el espacio a la ultraderecha. El espacio militar a día de hoy es un espacio de ultraderecha, y no sólo eso sino que aunque a día de hoy el Ejército está semiprivatizado –porque el terminar con el servicio militar fue una semiprivatización y un error terrible; aquella mili era horrorosa y había que terminar con ella, pero desde la izquierda nadie planteó qué es lo que había que construir después, y esto lo que ha llevado es a un Ejército semiprivatizado–, sigue siendo un Ejército público, pero el día que ese Ejército público caiga y las compañías de seguridad privada se encarguen del monopolio de la violencia, España será un país mucho peor y el mundo será un lugar mucho peor.

¿Hablas de la privatización del Ejército?

Es que hay que diferenciar lo que es el Ejército, es decir lo que es la violencia propiamente dicha, de lo que es el espacio de la violencia. Que se elimine el Ejército no significa que se elimine el espacio de la violencia, porque el espacio de la violencia está controlado por las élites, por los poderosos, y no van a eliminar ese espacio. Entonces, si nosotros eliminamos uno de los actores de ese espacio de la violencia como es el Ejército… público –que a día de hoy es absolutamente bochornoso pero sobre el que aún tenemos algún control–, lo que va a entrar a jugar es una nueva pieza que va a ser una pieza mucho peor, porque va a ser una empresa de seguridad privada.

Se ha hablado de una hipotética sustitución de los Estados por las corporaciones y de la sustitución de los ejércitos de esos Estados por ejércitos privados al servicio de esas corporaciones, pero ¿vislumbras algo así a corto o medio plazo?

No olvidemos que ya hay muchos cuarteles en los que la seguridad la están proporcionando empresas de seguridad privada, que es un disparate

Debido a la desconexión y a la irresponsabilidad que estamos teniendo desde la izquierda, yo creo que es algo que a un medio plazo de 10, 15 o 20 años puede pasar, puede venir un político de derechas y decirnos “bueno, vamos a dejar de gastar en el Ejército, porque gastar en el Ejército es malo” –y yo soy el primero que critica múltiples gastos que son absolutamente innecesarios– “y todo eso lo voy a invertir en cuestiones sociales”. Mentira. Lo hará para dar entrada a las empresas de seguridad privada. No olvidemos que ya hay muchos cuarteles en los que la seguridad la están proporcionando empresas de seguridad privada, que es un disparate, y muchos espacios públicos están siendo custodiados por empresas de seguridad privada. Eso es una barbaridad.

Volviendo al presente, el Ejército español está integrado en la estructura militar de la OTAN. ¿Cuál es el papel de la OTAN casi tres décadas después del final de la Guerra Fría y la desintegración del Bloque Socialista?

La OTAN es una organización criminal y un instrumento a favor de las élites que está generando un neocolonialismo basado en la creación de Estados fallidos. Ya no somos Estados que queramos apoderarnos de otros Estados sino corporaciones que queremos aprovecharnos de los recursos de esos Estados. ¿Y qué es lo mejor para apoderarse de los recursos de otros Estados? Convertir un Estado en un Estado fallido, es decir que un Estado deje de tener control sobre su propio territorio y sobre sus propios recursos. Es así como se puede expoliar mejor a un país. Por ejemplo, cuando en Irak se crea el Estado Islámico, somos nosotros, los occidentales, los que compramos el petróleo al Estado Islámico. ¿Por qué? Porque es mucho más barato comprarle el petróleo al Estado Islámico y genera mucha menos incertidumbre que el que ese petróleo pudiera estar en manos de un Gobierno que en un momento dado pudiera elevar esos costes o incluso nacionalizarlo. Al final para una corporación siempre es mucho más sencillo hacerse con esos recursos si se encuentra ante un Estado fallido.

El año pasado se barajó el nombre del coronel Pedro Baños, un oficial más o menos crítico con la OTAN, para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, pero pronto fue descartado porque fue presentado como “defensor de Rusia”…

Los medios de comunicación deben incordiar al poder, no participar en operaciones encubiertas de las élites para derrocar o eliminar nombramientos

No sólo fue descartado, es que lo eliminó El País de la ecuación al tacharlo de rusófilo. Aquello fue una operación orquestada por El País, y obviamente detrás de El País están una serie de poderes. Fue El País el que eliminó a Pedro Baños de la ecuación. Esto nos demuestra hasta qué punto los medios de comunicación no están al servicio de lo que deberían estar, los medios de comunicación deben incordiar al poder, no participar en operaciones encubiertas de las élites para derrocar o eliminar nombramientos.

¿Baños podía representar a algún sector del Ejército español menos vinculado a Estados Unidos y a la OTAN que otros? Dicho de otra forma, ¿existen divergencias geopolíticas en el seno del Ejército?

No, para nada, es un caso muy puntual. Pedro Baños desde mi punto de vista tiene unos análisis geopolíticos excepcionales, muy acertados, pero es un caso puntual. Y no sólo es un caso puntual, sino que ¿cuántas veces ha criticado Pedro Baños los funcionamientos, la corrupción, que hay dentro del Ejército, las situaciones internas? Nunca. Jamás ha hecho una declaración que critique lo que pasa dentro del Ejército. De alguna manera a Pedro Baños le dejan hablar porque no deja de ser un sujeto que habla de cosas que en el fondo son muy periféricas en España, como es la OTAN. La OTAN a día de hoy en España es una cuestión extremadamente periférica. Otra cuestión sería que Pedro Baños hiciera una enmienda a la totalidad, pero no es el caso. Hace unos análisis geopolíticos excepcionales, muy acertados, pero ya está. No hay un ánimo crítico en él.

La II Restauración borbónica y el régimen del 78 sitúan al rey en la Jefatura del Estado español y en el mando supremo de las Fuerzas Armadas Españolas. Hay quien sostiene que el rey está poco menos que de adorno, pero Juan Carlos I heredó de Franco las jefaturas del Estado y del Ejército, jefaturas que Felipe VI ha heredado de Juan Carlos I. ¿Hasta dónde llega el poder civil y el poder militar del rey?

El rey es la piedra angular de todo este sistema, lo que no quiere decir que en un momento dado el sistema no pueda eliminarlo y continuar sin él

Obviamente, el rey es la piedra angular de todo este sistema, lo que no quiere decir que en un momento dado el sistema no pueda eliminarlo y continuar sin él, claro que sí. El día que el rey sea un problema para el sistema, el sistema lo depurará, pero a día de hoy es un elemento clave. Que sea el jefe de las Fuerzas Armadas ya nos muestra hasta qué punto es un elemento clave, y también nos desvela hasta qué punto las Fuerzas Armadas son claves en este sistema. ¿Por qué? Si pensamos por ejemplo en Venezuela, nos daremos cuenta de que Venezuela no ha caído porque las Fuerzas Armadas se han mantenido leales al Gobierno. Si los militares sucumben… o en el momento que los militares sucumbieran a las propuestas que les están haciendo tanto Juan Guaidó como diferentes miembros del Gobierno norteamericano –y son propuestas públicas además–, obviamente Venezuela caería. El Ejército no es un elemento, como lo ha sido en el pasado, para relacionarnos con los Estados que nos rodean, entre otras cosas porque España es un ente administrado desde el exterior, es decir una especie de protectorado moderno. En este contexto de protectorados modernos no se nos deja utilizar el Ejército fuera de España salvo cuando nos ordenan utilizarlo, pero el Ejército sí es un órgano de control y de represión. El Ejército no tiene capacidad para defendernos de una invasión, pero sí tiene capacidad para reprimir a la ciudadanía, y esto es muy importante. Es algo de lo que yo creo que desde la izquierda debemos concienciarnos: necesitamos trabajar para recuperar o para tener una parcela de poder dentro del Ejército. Y el rey debe dejar de ser el jefe de las Fuerzas Armadas, eso es evidente.

Dices que España es un ente administrado desde el exterior y supongo que, como administrador, te refieres a Estados Unidos…

Sí, por supuesto, pero iría más allá: no creo que sea Estados Unidos como tal el que nos gestione, creo que son las corporaciones las que gestionan prácticamente todo el planeta. Es cierto que en un momento dado España, como otros países europeos, ha sido un protectorado de Estados Unidos, pero ha llegado un momento en el que hasta Estados Unidos se ha convertido en un protectorado de las grandes empresas. Ya somos todos administrados por grandes empresas. Aquí manda Apple, manda Amazon, manda el conglomerado de empresas de turno, y los directores o gerentes o presidentes de esas grandes empresas son los que se reúnen y toman las decisiones, y esto es algo que cada vez es más evidente.

Antes decías que el Ejército español es clave en el régimen del 78. ¿Qué papel ha jugado el Ejército en el “atado y bien atado” franquista?

La violencia en Euskadi fue buscada por Juan Carlos I, y el Gobierno, para legitimarse

Fue un elemento fundamental para legitimar la figura de Juan Carlos I. De hecho, creo que el Ejército y la ultraderecha fueron utilizados por el rey sobre todo para avivar el conflicto vasco en busca de un aumento de los atentados terroristas. Toda aquella represión generalizada que se produjo en Euskadi sólo tenía un objetivo: que siguieran produciéndose atentados de ETA, de manera que es desde 1982 –en el que Felipe González llega al Gobierno, el sistema se estabiliza, Juan Carlos queda legitimado y de alguna forma se da cierre a esa gloriosa Transición– cuando descienden los atentados de ETA. Esto es evidente que se produce porque hay un cambio en la lucha antiterrorista: de una represión generalizada se pasa a una represión más selectiva en la que incluso los grupos de extrema derecha que estaban funcionando –muchos de ellos alentados por el Ejército o por los cuerpo policiales, que entonces eran también militares– desaparecen porque el Estado crea ya un órgano represor para reprimir de forma selectiva –otra cosa es que lo que después salga de ahí sea una auténtica chapuza–. Eso nos muestra hasta qué punto el Ejército fue fundamental en la Restauración borbónica y que con su violencia jugó un papel determinante para avivar la violencia en Euskadi. La violencia en Euskadi fue buscada por Juan Carlos I, y el Gobierno, para legitimarse, esto es algo de lo que estoy completamente convencido.

¿Cuando dices que en cierto momento “el Estado crea ya un órgano represor para reprimir de forma selectiva” te refieres al GAL?

Por supuesto, sí, sí, sí, claro.

Juan Carlos I fue protagonista de la Transición en general y del intento de golpe de Estado del 23F de 1981 en particular. ¿Hasta qué punto fue protagonista del 23F?

Podemos tener muy claro que, al menos durante unas horas y los días previos, Juan Carlos I fue un golpista, un golpista de manual. Esto es algo evidente. Después hay una serie de lagunas porque nos falta cierta información –unas llamadas telefónicas, unas grabaciones, etcétera–, pero uno más o menos puede llegar a intuirlo. Esto es algo que seguramente no se sabrá hasta que no pase un tiempo, hasta que Juan Carlos esté muerto –y seguramente después de muerto pasarán algunas décadas hasta que esos secretos se revelen–, que es algo que en Estados Unidos no pasa y aquí sí. En Estados Unidos sí hay una ley para revelar ese tipo de secretos, levantar el veto y que se conozca, y esto es algo sobre lo que en España no se trabaja porque obviamente no sólo somos un protectorado moderno de Estados Unidos sino que también somos un régimen autoritario con apariencia democrática. Pero Juan Carlos ha sido un golpista y esto está más que demostrado.

¿Qué supuso el 23F?

El 23F supone un punto de no retorno: la ciudadanía se rinde, la izquierda se rinde y aceptan el mal menor

La rendición social. El 23F supone un punto de no retorno: la ciudadanía se rinde, la izquierda se rinde y –ante la posibilidad de un Gobierno militar que, como sucedió en Turquía en el año 80, fusilara a 100.000 o a 110.000 o a 150.000 personas– aceptan el mal menor. Esa es la labor fundamental del Ejército. La labor fundamental del Ejército y de la extrema derecha es que se acepte al rey como el mal menor; la labor fundamental de Vox en estas elecciones es que se acepte al PSOE como el mal menor y que la gente, los izquierdistas, el 28 de abril por la noche celebraran que se había parado a la derecha y a la ultraderecha. Obviamente, es una falacia. Esto es algo que es claro para muchas personas, pero para muchas otras no.

Para muchísimas, para demasiadas.

Qué desconocimiento generalizado hay, ¿eh? La gente, ni idea. Ni sabe ni le importa.

Y qué difícil es dar con análisis radicales, es decir que vayan a la raíz de los problemas… Volviendo al tema de los reyes, igual que Juan Carlos I fue protagonista del 23F, Felipe VI también se convirtió en protagonista del procès de Cataluña en general y del 1O en particular con su discurso del 3 de octubre de 2017. ¿Cómo valoras aquel discurso?

A diferencia de Juan Carlos I, en el caso de Felipe VI estamos ante un ultra

Torpe. Para empezar, extremadamente torpe. Un discurso que va contra la voluntad del expresidente del Gobierno –según todas las informaciones que tenemos, Mariano Rajoy no quería que ese discurso se pronunciara– y que además es revelador de que a diferencia de Juan Carlos I –un rey que se ha sabido mover entre la corrupción y las estructuras mafiosas como pez en el agua–, en el caso de Felipe VI estamos ante un ultra. Y, claro, esta restauración borbónica, este sistema borbónico, este régimen autoritario de formas democráticas es una mafia, y en la mafia los mafiosos se mueven correctamente, pero los ultras no, los ultras cometen torpezas, y esa fue una torpeza que puede, puede en el futuro, costarle el trono tanto a él como a su familia. ¿Por qué? Porque nadie va a olvidar la violencia del 1 de octubre y nadie va a olvidar el discurso de Felipe VI. De alguna manera,  aquellas personas que habíamos nacido después de 1975, que de alguna manera la represión, el posfranquismo, la dictadura franquista… era algo que estaba en la conciencia pero que no habíamos vivido, Felipe VI con ese discurso nos introdujo dentro de ella, nos demostró que España es directamente una estructura franquista y mafiosa. Y esto es algo que le va a costar muy caro.

A diferencia de Juan Carlos I –que pronunció su discurso del 23F vestido con el uniforme de capitán general del Ejército–, Felipe VI pronunció su discurso del 3O vestido de civil, aunque en ese discurso es difícil no ver, además de al jefe del Estado, al capitán general del Ejército dejando claras ciertas cosas, ¿no te parece?

Sí, pero con una diferencia, y por eso decía que Juan Carlos I siempre tuvo la habilidad de moverse perfectamente en estas estructuras mafiosas. Juan Carlos I lo que hizo fue traicionar a los suyos, no tuvo ningún problema en vestirse de militar y hacer un discurso contra los suyos. Sin embargo, Felipe VI, como el ultra que es, no sabe moverse con esa facilidad en las estructuras mafiosas y no sólo no traicionó a los suyos –que es lo que habría podido asentarlo en la Corona durante una o dos décadas–, sino que lo que hizo fue respaldarlos, un error absolutamente histórico. Yo creo que un Felipe VI vestido de militar reprobando la actuación de los policías y calificando de salvaje ese comportamiento habría sido su 23F, pero su torpeza, llevada seguramente porque es una persona ideológicamente hablando muy ultra –sólo hay que ver las sonrisas que comparte con Santiago Abascal–, seguramente le ha podido costar, y yo creo que le va a terminar costando, si no el trono… desde luego en Cataluña no le van a perdonar nunca.

Antes decías que el rey es “la piedra angular” del régimen del 78, pero que si en algún momento representara un problema para la oligarquía que lo sostiene, sería depurado por ésta…

Cuidado, que dentro de diez años podemos tener una República y que lo que haya sea incluso peor que lo que hay ahora

Por supuesto. Y en esto tenemos que ser muy vigilantes sobre todo desde la izquierda. Muchas veces cuando planteamos la llegada de una III República, focalizamos todo en terminar con los Borbones, y no sólo hay que terminar con los Borbones –que por supuesto que no deben gobernar en este país–, sino que hay que profundizar mucho más allá, porque al final si tiras sólo la figura simbólica –y, ojo, la más importante– del edificio, ¿el edificio cambia por completo? No. Cuidado, que dentro de diez años podemos tener una República y que lo que haya sea incluso peor que lo que hay ahora. Es muy importante que tengamos muy claro que los Borbones son responsables de lo que está pasando, pero detrás de ellos hay un entramado franquista, mafioso y fascista que también tenemos que desactivar. No es sólo la Familia Real, es todo lo que de alguna forma está dando soporte a esa Familia Real.

La Constitución española de 1978 se fundamenta en “la indisoluble unidad de la Nación española” (artículo 2) y establece que las Fuerzas Armadas Españolas tienen como misión “garantizar la soberanía e independencia de España y defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional” (artículo 8). ¿Qué necesidad había de encomendar la defensa de la integridad territorial de España al Ejército, de poner esa defensa de la integridad territorial por delante de la del propio ordenamiento constitucional –que ya incluiría esa integridad territorial– y de hacerlo en el Título Preliminar de la Constitución? ¿Fue una imposición de los militares?

Sí, y esto es una barbaridad, claro. Muestra y desvela el origen de este régimen autoritario que estamos viviendo y además es una anomalía, una anomalía constitucional a nivel mundial, porque en ninguna Constitución moderna se le entrega al Ejército el poder de decidir y de convertirse en garante de determinadas cuestiones como la integridad territorial. Es una barbaridad, y de hecho convierte a España en una dictadura de facto, porque si los garantes de determinados valores son los militares y no los ciudadanos –es decir y no el poder que reside en el pueblo–, obviamente no podemos ser una democracia, y ese artículo 8 lo revela con una claridad meridiana. Otra cosa es que vivamos en una sociedad que de alguna forma se está reiteradamente autoengañando. Vivimos en una especie de psiquiátrico en el que todos los días nos dan un poco de medicación y continuamos adelante, pero esto es una barbaridad.

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