sábado 24/10/20
CULTURA

“La cultura es la eterna olvidada, tanto de la sociedad como de los políticos”

Las empresas de eventos y espectáculos culturales reclaman protocolos claros para la realización de festejos y poder seguir con su actividad 

También reivindican ayudas y aplazamientos en el pago de tasas, impuestos, y la prórroga de los ERTEs

Los festejos y eventos culturales se han suspendido este verano, y los empresarios del sector apenas han facturado
Los festejos y eventos culturales se han suspendido este verano, y los empresarios del sector apenas han facturado | Foto: Toni De la Fuente

Tener un sueño nunca ha sido fácil, y mucho menos cumplirlo. Perseguir lo que uno desea, alcanzar un objetivo, cumplir una ilusión jamás ha sido una tarea sencilla. La crisis económica y sanitaria que ha provocado la COVID-19 en los últimos meses no ha sido de gran ayuda, y han sido muchas las personas que han visto truncada la oportunidad de cumplir su sueño. Es el caso de las empresas de eventos y espectáculos que, tras un verano lleno de restricciones, no han podido seguir adelante.

“Estamos en una situación límite, al borde de la ruina absoluta y con un altísimo riesgo de cerrar, de forma definitiva, nuestros negocios”, denuncian en un manifiesto estas empresas que, hastiadas por la falta de consideración política y social, se han visto obligadas a manifestarse hoy, jueves 10 de septiembre, saliendo a la calle para reclamar sus derechos y solicitar ayudas con el objetivo de poder seguir trabajando en el mundo de la cultura.

Los empresarios de eventos y espectáculos se han concentrado bajo el lema El Show debe continuar Los empresarios de eventos y espectáculos se han concentrado bajo el lema "El Show debe continuar" | Foto: Toni De la Fuente

Así, desde De la Fuente Producciones, una empresa cántabra referencia en el sector, aseguran que “este año no han trabajado nada de nada”, a la par que califican este verano de “terrible” para el sector. Si bien se han podido realizar algunos eventos culturales en Cantabria, como el festival de Viva la Vida en Torrelavega, o diversos actos que han formado parte de la campaña ‘La Cultura Contraataca’, las fiestas de todos los pueblos se han visto suspendidas, por lo que la facturación de este tipo de negocios ha caído hasta niveles “desorbitados”.

Un verano sin los típicos conciertos, sin las verbenas de los pueblos, sin música ambientando los oídos de todos los públicos, sin la ilusión de que llegue esa fiesta grande que sacará a la calle a todos los habitantes de un municipio. Este año las palabras típico y común se han visto eclipsadas por una enfermedad que ha paralizado el mundo, pero sobre todo, ha cambiado la forma de vivir. Pero, ¿significa eso que la cultura tenga que desaparecer?

Movilización para reivindicar los derechos de la industria cultural | Vídeo: Toni De la Fuente

UN SECTOR EN CAÍDA LIBRE

“Si hay un código y unas normas que sirven para todo, yo creo que las fiestas de los pueblos se podrían haber hecho”, asegura el promotor de De la Fuente Producciones, Toni De la Fuente. Además, añade que “en algunos puntos de España, como en Cataluña, por ejemplo, las orquestas sí que han podido tocar”, y señala que en Cantabria se hizo “algo similar” con el concierto de Ara Malikian en Laredo, “con más de 600 personas sentadas en sillas y con distancia de seguridad” aunque no ha habido muchos más eventos en la región que demuestren que la Comunidad Autónoma apueste por la cultura.

Reclaman una solución para la situación de más de 120 empresas y autónomos de Cantabria

De esta forma, en el manifiesto de empresas de eventos de espectáculos, reclaman una solución para la situación de más de 120 empresas y autónomos de Cantabria, de las que dependen también 1.500 trabajadores profesionales y sus familias, que en los últimos meses han visto truncadas sus oportunidades llevándolos al borde de la quiebra.

Además, en España, son más de 700.000 los hogares que viven del mundo de la cultura, un sector que se encuentra en caída libre y al que tanto el Estado como la sociedad han dejado a un lado. 

“La cultura representa el 3,2% del PIB nacional”, comenta De la Fuente, haciendo especial hincapié en que otros ámbitos, como la agricultura, no llegan al 2%. Así, el empresario denuncia que los trabajadores del gremio “no recibimos ayudas, no nos tienen en cuenta”.

“Si hubieran prohibido hacer las fiestas, tendríamos un motivo para hacer una reclamación al Gobierno central. Pero ellos no prohíben, solo aconsejan no hacerlo”

Asimismo, juzga que “si hubieran prohibido hacer las fiestas, tendríamos un motivo para hacer una reclamación al Gobierno central. Pero ellos no prohíben, solo aconsejan no hacerlo”, dice señalando a los Ayuntamientos que, tras estos consejos, decidieron suspender las fiestas y no readaptaron los eventos a la situación actual.

Es cierto que algunos consistorios de Cantabria sí que han celebrado sus fiestas adaptándose al COVID-19, pero, por lo general, han sido muchos los municipios que han dado a un lado a los espectáculos culturales. Por ello, en el manifiesto firmado por gran parte de las empresas del sector, reclaman que “los presupuestos destinados a fiestas y eventos culturales, sean destinados a las empresas de eventos y espectáculos, para evitar su desaparición”. Asimismo, exigen ayudas y aplazamientos en el pago de tasas, así como la prórroga de los ERTEs.

“SOMOS LOS OLVIDADOS”

Caer en el olvido y sentirse infravalorados son ya elementos comunes de las empresas de eventos y espectáculos culturales. De hecho, gran parte de la sociedad les discrimina y no les da el verdadero valor que merecen. “La cultura es la gran olvidada, tanto por parte de la sociedad como de los políticos”, señala De la Fuente, subrayando, además, que “siendo algo tan necesario, y donde a veces van tantas reivindicaciones, siempre somos los olvidados”.

“Quizás ahora la gente sí que se haya dado cuenta de que las fiestas son necesarias, que necesitamos desconectar y que las empresas culturales estamos allí para hacer lo que mejor sabemos hacer: entretener, hacer reír, pasar un buen rato”, comenta. 

Un mundo sin el sonido de la música por un altavoz, sin un cantante, sin un músico, sin un técnico, etc. es algo inimaginable. Vivir sin cultura no es imposible, es cierto, pero, ¿qué sociedad es capaz de discriminar a un sector que aporta tanto?

Ya no es una reivindicación económica, es la necesidad de vivir, de poder seguir cumpliendo un sueño. Es regalar momentos únicos, aunque sea con distancia de seguridad, con mascarilla, con gel hidroalcohólico, con lo que haga falta. Es poder volver a sonreír cuando una orquesta está cantando tu canción favorita, cuando ves brillar los ojos de otra persona con una melodía. Es darle a la cultura el valor que se merece.


 

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