Miércoles 15.08.2018
ECONOMÍA

Tengo una cuenta sin comisiones pero el banco me sigue cobrando, ¿por qué?

Lo que muchas veces no se sabe es que, a pesar de que hayamos contratado una cuenta sin comisiones, de los únicos gastos que podremos librarnos serán los que se desprenden de la operativa habitual.

Uno de los gastos más comunes y que supone varias decenas de euros al año son las comisiones en cajeros
Uno de los gastos más comunes y que supone varias decenas de euros al año son las comisiones en cajeros

Las cuentas sin comisiones son uno de los principales reclamos de los bancos para conseguir nuevos clientes. Las entidades suelen prometer estos productos a cambio de que el cliente se comprometa a cumplir unos requisitos. Así, en un principio, salen ganando las dos partes.

Pero lo que muchas veces no se sabe es que, a pesar de que hayamos contratado una cuenta sin comisiones, de los únicos gastos que podremos librarnos serán los que se desprenden de la operativa habitual (comisión de mantenimiento, de administración, por realizar transferencias y por ingresar cheques). Pero lo que muchas entidades no cuentan es que hay muchas otras comisiones que el cliente sí tendrá que abonar.

3 COMISIONES QUE NO PODREMOS EVITAR

Existen muchas situaciones (mucho más comunes de lo que creemos) por las que el banco nos podría cobrar. Uno de los costes más habituales y, a su vez, más caros es el de entrar en descubierto. Los descuidos se pagan. Según cálculos del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, por un descubierto de cinco euros podemos acabar pagando más de 50 euros en comisiones.

Otro de los gastos más comunes y que supone varias decenas de euros al año son las comisiones en cajeros 

Otro de los gastos más comunes y que supone varias decenas de euros al año son las comisiones en cajeros. Sacar efectivo de terminales que pertenezcan a nuestro banco es gratis. ¿Pero qué ocurre si lo hacemos en cajeros ajenos? Podemos pagar una comisión de hasta dos euros por cada vez que saquemos dinero de un banco distinto. Esto se convierte en un problema cuando la red de cajeros de nuestra entidad no es muy extensa y no siempre tenemos cerca un cajero disponible. 

Por otro lado, otro de los gastos que se ha puesto de moda este último año es cobrar por operar en la oficina. Algunas cuentas bancarias y, sobre todo, las cuentas online son solo gratuitas si la operativa se lleva a cabo sin visitar la sucursal. En cuanto se pisa una oficina, el banco suele cobrarnos una comisión que puede ser especialmente elevada.

EL PAPEL EN EL BANCO SALE CARO

Por otro lado, otro de los costes de los que no nos podremos olvidar con una cuenta sin comisiones es el del papel. Y es que parece que las entidades están muy comprometidas con el medio ambiente, porque cobran por absolutamente cada documento o justificante que se les pida.

Para ilustrarlo con algunos ejemplos, en CaixaBank un certificado del saldo puede llegar a costar 15 euros, aunque este lo descarguemos desde nuestra banca electrónica. En Banco Sabadell el coste es un poco inferior, de entre seis y ocho euros.

Si lo que necesitamos es consultar el saldo de la cuenta bancaria desde un cajero lo podremos hacer gratis siempre y cuando sea un terminal de nuestra entidad. Si la operación la llevamos a cabo desde uno ajeno, deberemos abonar una comisión de un euro. Y esta puede llegar a ser más cara si encima imprimimos el documento.

En el caso de las transferencias, solicitar un justificante que certifique que la hemos realizado tiene un coste de alrededor de un euro. A este, podemos sumarle los gastos que algunas entidades aplican por pedir adicionalmente un justificante de liquidación del envío o una confirmación por e-mail. Es decir, aunque dispongamos de transferencias gratis, podríamos estar pagando igualmente comisiones por solicitar estos documentos.