domingo 21.07.2019
TRIBUNALES

Condenado a 9 años de cárcel por ocultarle a su pareja que tiene sida y contagiárselo

La sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza contempla además diez años de alejamiento y una indemnización de 200.000 euros.

El hombre creía que no podía contagiar el sida porque ni siquiera consideraba que estuviera enfermo
El hombre creía que no podía contagiar el sida porque ni siquiera consideraba que estuviera enfermo

La Audiencia Provincial de Zaragoza acaba de condenar a 9 años de prisión a un hombre que contagió el sida a su pareja siendo consciente de que padecía la enfermedad, algo que no le había comunicado. Así lo recoge el periódico Heraldo, que explica cómo la condena obliga, además de a cárcel para el acusado, a diez años de alejamiento y una indemnización de 200.000 euros. 

La víctima se enteró "por casualidad" de que su pareja tenía el virus del Sida desde 2009, ya que él se lo negó incluso cuando ella le dijo que al donar sangre le habían detectado el VIH.

Para el tribunal, la perversa conducta del hombre se halla debido a que la víctima, con quien tenía planes de boda, corría un enorme riesgo al mantener relaciones sexuales con él. A esto, el hombre ni siquiera se molestó en adoptar ningún tipo de precaución para evitar transmitirle la enfermedad.

Así, la Sección Primera de la Audiencia ha tenido en cuenta los argumentos de la acusación particular, que pedía 12 años, al igual que la condena de 9 años que pedía el ministerio público. Asimismo, ha elevado la indemnización a 200.000 euros (el doble de lo propuesto por el fiscal). "Procede fijar como responsabilidad civil la cantidad solicitada por la acusación particular al estimarse correcta habida cuenta el estado (...) que presenta la víctima, así como la angustia que le genera la incertidumbre del resultado que puede motivar la evolución del virus infectado", dice la sentencia.

Lesiones dolosas

El acusado, por su parte, manifestó durante el juicio que ignoraba que pudiera contagiar el virus, puesto que ni siquiera se consideraba un enfermo. Pero este argumento carece de validez para los magistrados, que insisten en que el acusado "tenía pleno conocimiento de la posibilidad de que se produjera el resultado de graves lesiones y el alto grado de probabilidad de que realmente se ocasionaran".

Durante la vista, la defensa sacó a colación que la víctima trabajó durante un tiempo en un hostal donde se ejerce la prostitución, circunstancia que no ha pasado por alto el tribunal.

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