martes 29/9/20
CORONAVIRUS

“Es una vergüenza porque hay países como Estados Unidos o Alemania que están repatriando, pero a nosotros nos dejan en manos de compañías privadas”

12 españoles atrapados en Tailandia, entre ellos dos cántabros, denuncian “falta de ayuda y de información” para poder salir del país.

Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi de Tailandia | Foto: Wikipedia
Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi de Tailandia | Foto: Wikipedia

A muchos españoles la crisis del coronavirus les ha cogido en el extranjero. A algunos estudiando, a otros trabajando, y a otros de vacaciones. Y todos ellos se han encontrado con problemas para volver: cancelaciones de vuelos, suspensiones de servicios de transporte, cierre de fronteras,… Y si ya es complicado volver desde un país de Europa, donde actualmente se encuentra el foco de la pandemia global, ni qué decir tiene que aquellos que se encuentran en países más lejanos están viviendo una auténtica pesadilla para poder regresar a sus hogares durante el estado de alarma, como les ha ocurrido a tres surfistas cántabros que no han podido salir de El Salvador durante una semana. Es el caso también de 12 españoles, entre los que hay una niña de 4 años, atrapados en Tailandia a la espera de un vuelo que parece no llegar nunca.

“Es una vergüenza porque hay países como Estados Unidos o Alemania que están repatriando, pero a nosotros nos dejan en manos de compañías privadas”, han criticado los afectados, que denuncian “falta de ayuda, de información, por parte de las autoridades competentes”. Y es que, como señalan, “la Embajada solo nos dice que sí, que hay vuelos, pero ninguna compañía nos vende una plaza”.

Entre ellos se encuentran los cántabros Esther Hernando y Daniel Saiz, quienes fueron hace varios días a Tailandia y ahora buscan una forma, la que sea, para poder volver a casa. “La situación empezó a complicarse hace una semana, cuando todos los vuelos fueron cancelados. Hicimos varias reservas a través de internet, pero todas nos las cancelaban al día siguiente sin devolvernos el dinero”, algo que tarda algo de tiempo, ha recordado ella en declaraciones a este medio.

Los dos estaban en una isla del país asiático, y desde el primer momento en que comenzó la crisis sanitaria se pusieron en contacto con la Embajada, que les sugirió abandonar el lugar y acudir directamente al aeropuerto de Bangkok para adquirir los billetes allí, de modo que se pudiera “acelerar todo”. Y eso hicieron el lunes 23 de marzo, con un viaje de madrugada que les dejó en el aeropuerto a primera hora después de mucho tiempo de desvelo que todavía continúa.

Y en el aeropuerto han tenido que buscarse la vida ellos solos, como el resto de españoles de este grupo, porque como han criticado, la Embajada les ha dado buenas palabras pero ninguna solución, instándoles únicamente a comprar unos billetes que desde la institución veían a través de internet, pero que en el aeropuerto ninguna compañía vendía. El problema, como han reconocido varios de los afectados a este medio, es que “los vuelos comprados a través de estas páginas se cancelan a los pocos minutos porque no tienen relación con las compañías, solo muestran los viajes”.

De hecho, la respuesta que les daban en los mostradores de las aerolíneas era completamente diferente a la de la Embajada. “Nos decían que no hay vuelos”, ha explicado Hernando, y los que quedaban eran “en clase Business, de 5.000 o 6.000 euros”, algo que ninguno de los afectados se podía permitir.

La situación fue creciendo en tensión a medida que pasaban las horas, y la respuesta que recibían de la Embajada era siempre la misma. “Es como la pescadilla que se muerde la cola”, ha opinado la afectada cántabra, que retrata la situación en el aeropuerto tailandés de “caos”. Y es que no solo no encuentran vuelos a España. “Volar a algún sitio cualquiera de Europa tampoco es viable si no hay una escala a España”, ya que corren el riesgo de quedarse atrapados en esa ciudad.

La situación que vive esta pareja de cántabros es muy similar a la de otros afectados. En el momento de hablar con ellos, como explica Hernando, eran 12, pero "hay una larga lista de muchos más", y otros que van llegando en la misma situación, por lo que el grupo varía según va pasando el tiempo. Uno de los afectados ha reconocido a este medio que “hemos llegado a pedir cita previa con el embajador, pero nos iban a decir lo mismo”, y otros han criticado que desde la Embajada se ha puesto en duda que estuvieran acudiendo a los puntos de información o a los mostradores de venta correctos, sugiriéndoles un lugar del aeropuerto que se encontraba cerrado y derivaba a otro punto de atención.

Espacio en el que la Embajada española sugería que se podían comprar los billetes, y que se encontraba cerrado | Foto: edc

La desesperación por encontrarse todas las puertas cerradas cambió una vez que se unieron todos los españoles afectados y afrontaron la situación de forma común. “Cuando nos hemos juntado parece que, por arte de magia, ya hay vuelos disponibles”, ha explicado Hernando, quien ha reconocido haber estado “hundidos en la desesperación”.

“Hemos hecho presión y ahora están empezando a salir vuelos”, ha subrayado la afectada cántabra, quien reconoce que, en todo caso, no ha sido fácil encontrar un vuelo, pues al principio ofrecían viajes por 1.200 euros, cantidad que, después de los gastos por los otros billetes comprados, cancelados y no devueltos, era difícil de afrontar. Tras varias alternativas, finalmente han logrado coger un vuelo para el día 26 de marzo que, por el momento, no se ha cancelado. Pero esto no implica que esté todo solucionado.

Como ha explicado Hernando, “hoy mismo se están produciendo cancelaciones de diferentes compañías, y el gobierno tailandés ha dicho que en dos días declarará el estado de emergencia por la noche”. Por eso, esperan que “no se nos cancele también este vuelo”, porque “la Embajada no nos está ayudando nada”. En similares términos se ha expresado otra de las afectadas, que ha señalado que desde la Embajada les han urgido a salir del país sin darles una solución, algo que han tenido que buscar por sus propios medios.

Ahora solo les queda esperar. Los días que les quedan hasta que despeguen los pasarán en un hostal cercano al aeropuerto al que solo se accede con taxi. La situación en el país es de total incertidumbre, según reconoce Esther, tanto por la evolución del coronavirus en Tailandia como por la posibilidad de que puedan salir de un país en el que “la mascarilla es prácticamente obligatoria”. En Tailandia, según los últimos datos, hay 827 infectados, con 4 fallecidos y 57 curados.

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