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España en su laberinto y los viejos enemigos exteriores

Miguel del Río | Nací en Santander (Cantabria), el 29 de noviembre de 1960. Diplomado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Empecé a trabajar como periodista en la Agencia Efe de Santander (1985). Seguí como Redactor del Diario Alerta (1986/1987), donde trabajé en las secciones de Local y Región, y donde me encontré con periodistas de la talla de Jesús Delgado, José Ángel San Martín, Juan González Bedoya, Higinia Aparicio, Pablo Hojas o Jesús Hoyos Arribas. Conseguí mi primer trabajo como periodista en un importante periódico por llamar de madrugada para informar sobre un grave accidente de circulación que provocó parar la rotativa para meter en portada aquel suceso. En la primavera de 1987 cubrí los sucesos de Reinosa, que tuvieron una repercusión nacional e internacional. Durante este mismo periodo fui corresponsal de la Agencia Europa Press. De 1986 a 1988 trabajé en RTVE en Cantabria como corresponsal, y entre los años 1987 y 1988 fui Redactor-Jefe de Radio Minuto-El País, en la emisora que la Asociación de la Prensa de Cantabria tiene en la Calle Cádiz de Santander. Como profesor, vengo desempeñado una intensa actividad hasta la actualidad. Soy miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Miembro de la Sociedad Cántabra de Escritores. Fui Vocal en la Comunidad Autónoma de Cantabria de la Asociación Española de Protocolo (AEP). Presidente de la Asociación Cántabra de Protocolo (ACP), fundada por mí en 1988. Miembro del Comité Organizador del 5º Congreso Internacional de Protocolo (Palma de Mallorca, 2001), que periódicamente cuenta con la asistencia de especialistas en Relaciones Públicas, Comunicación y Protocolo en todo el mundo. Funcionario de carrera del Parlamento de Cantabria donde desempeño el trabajo de Jefe del Servicio de Relaciones Institucionales y el de Jefe (en funciones) del Servicio de Comisiones y Órganos Superiores. Desde el año 1987-2004 ha venido dirigiendo también el Gabinete de Comunicación del Parlamento de Cantabria. Me considero periodista y escritor. Mi blogger es www.migueldelrio.es Cuento con una amplia obra en comunicación de la que destaco los siguientes libros con los que se trabaja en diferentes universidades españolas. “Introducción al Protocolo. Estudios prácticos sobre organización de actos públicos”. (Manual Profesional 1998). Agotado. “Gabinetes de Prensa. La Comunicación en las Instituciones y en las Empresas”. “Protocolo. Manual práctico para conocer las normas de protocolo de uso diario”. Manual de protocolo de los Colegios Médicos de España. Manual de protocolo Colegios Profesionales. “Manual para Comunicar Bien. ¿Vas a publicar lo que te he enviado?”. “Abecedario gráfico de comunicación y organización de eventos. Protocolo a la Vista”. Presidente y uno de los fundadores del Club de Prensa Pick-Tenis de Santander (www.www.clubdeprensapicktenis.com) Miembro de CEDRO. He publicado más de 700 artículos de opinión en El Diario Montañés (Grupo Vocento), donde he venido colaborando durante quince años. Durante 12 años fui columnista de opinión diario en diferentes emisoras de Radio como Cope Cantabria y Punto Radio Cantabria. He sido articulista en revistas técnicas como “Mujeres Siglo XXI” o “Revista Piquio Magazine”. En la actualidad, soy columnista del Periódico “Nuestro Cantábrico”, del diario digital www.populartvcantabria.es con la columna “Oído Cocina“ y de la revista “Vivir en Cantabria”.

eldiariocantabria.es | 31 de Marzo de 2019

¿Está sufriendo España ahora más ataques desde el  exterior? ¿Es por el conflicto catalán? ¿Es por la debilidad de nuestra política interior? ¿A qué viene el manifiesto en favor del procés de 41 senadores franceses? ¿Y lo del presidente de México para que España pida perdón por la Conquista de América? Este es el relato de las flechas disparadas, aunque queda por determinar quién o quienes, en la oscuridad, empuñan el arco. 

 

Puede que España se autoflagele más de la cuenta, pero ahora no hay país en el mundo que no esté cuestionándose sus cosas, primero por el avance del populismo y segundo por los cambios constantes que tienen las sociedades. Francia, por ejemplo. Vive con el preocupante problema de los chalecos amarillos en la calle, con graves y constantes disturbios, pero hay 41 senadores galos dedicados a meter baza en el problema de Cataluña. Es un contrasentido, ténganlo muy presente, pero los tiempos actuales han traído consigo que difíciles problemas a solucionar dentro de muchos países, se manipulan y distrae mejor al personal desenterrando fantasmas fuera, de otros, antes que asumir los propios. Idéntica situación vive el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. En vez de plantar cara (creo que para lo que mayormente ha sido elegido) al amigo/enemigo de al lado, Estados Unidos, que quiere hacerle comulgar con que construya un muro separador de ambos países, y lo paguen encima los mejicanos, se acobarda ante el todopoderoso Donald Trump, y le quiere meter el diente de la distracción a España, mediante una carta a Felipe VI, para que pidamos perdón por la Conquista de América y cómo se llevó a efecto. ¡Flipa!, como dicen los jóvenes. 

Nuestros dirigentes, todos, no tienen soluciones para los graves problemas actuales, y es por eso que avanza a pasos agigantados un populismo, que trae consigo discursos vacios, banales y, sobre todo, engañosos. Aquella fuerte propaganda que tiño de miseria la mitad del siglo XX, reaparece en esta primara parte de un nuevo siglo que, verdaderamente, nadie sabe hacia dónde va. Uno no tiene respuestas para tanto disparate, pero creo ir sobre seguro si la apuesta la volvemos hacer por la unión y las instituciones fuertes que velan por el bienestar de los ciudadanos. Cuando se habla de más Europa, la música suena muy bien, porque el miedo actual a perder derechos y libertades tiene todo que ver con esas políticas de “América para los americanos”, “Inglaterra para los ingleses” o “Italia para los italianos”. El contagio se extiende junto al  discurso potente de  ultraderecha que encuentra eco y seguidores por doquier, hartos también de los muchos errores que se han cometido desde las atalayas políticas. Y, desgraciadamente, en eso seguimos. 

López Obrador no planta cara con el muro a Donald Trump, y solicita que España pida perdón por la Conquista de América. ¡Flipa!

Cuestionarse ahora en España nuestro ser, nuestra historia o nuestras autonomías, es un desatino en toda regla. Es verdad que no vivimos los mejores tiempos, pero ¿quién los vive? En los últimos cuarenta años de transición y desarrollo democrático hemos avanzado de una manera inequívoca, hasta convertirnos en el país referente que somos, pese a que nos ataquen de manera individual medios y periodistas extranjeros o políticos galos o belgas. ¡Cómo si no tuvieran ellos que callar por su pasado y también presente! Tan solo hay que recalcar su concepto de emigración, refugiados y acogida, para subrayar que nadie puede dar hoy lecciones de democracia a los demás.  Pero el laberinto actual de muchos países, al que no escapa España, viene de la desunión, la avaricia y de la vuelta a un concepto europeo donde intereses concretos quieren hacer prevalecer la fuerza de unos países sobre otros, y de esa fuerza pueden venir imposiciones. 

Somos un país referente, pese a los ataques de periodistas extranjeros o políticos galos o belgas. Nadie puede dar hoy lecciones de democracia

El populismo que desprenden muchos personajes y países concretos cobra actualidad, porque el discurso es antagónico, según la formación política que lo impulse. ¿Tan difícil es hablar en España precisamente de España? Un país, interiormente, no puede ser políticamente correcto en todo. Las cosas hay que decirlas claras y transmitirlas con la seriedad que supone ser de una nacionalidad concreta. De ahí el hartazgo de muchos hacia lo que consideramos medias verdades, cambios de opinión, declaraciones que no vienen a cuento, palabras huecas, y poses que no aportan nada al deseo general de convivir en paz y prosperidad. Tras las tempestades, llega la calma. Pronto lo verá López Obrador, los interesados senadores franceses alineados con el procés catalán, y demás ataques que irán surgiendo fruto del laberinto tan enredado español. Una de las cosas que más me gustan de mi país, es que un día sucede a otro, y de lo que se dijo ayer, hoy ya toca polemizar sobre otra nueva cuestión. ¡Masocas perdidos! Sin duda, es una forma de ser que nos ha situado en el mapa mundi, no para desaparecer, y si para permanecer por los tiempos de los tiempos.

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