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“La situación está saturada. Llegamos a tener picos en los que falta hasta un 50% del personal”

Ángela Ruiz | 29 de agosto de 2020

Centro de Salud de Sarón
Centro de Salud de Sarón

Centros de salud colapsados, pacientes crispados y profesionales desbordados. Esa es la radiografía que deja el verano y agrava el coronavirus en muchos centros de salud cántabros. Quien ha soportado el peso de la pandemia se resquebraja en el primer peldaño, el de la atención primaria. “La situación está muy atascada y muy saturada y es básicamente por la falta de personal”, reconoce Adrián García Rogero, coordinador del Centro de Salud de Sarón desde el pasado noviembre y al que una epidemia mundial se le ha colado en medio de sus primeros meses al frente del equipo. Y es que trabajar bajo mínimos, con plantillas reducidas debido principalmente a las vacaciones sin que se cubran esas plazas y con un virus que, de nuevo, vuelve a hacerse notar, deja una carga de trabajo inasumible para los sanitarios y una sensación de abandono en la población. “Tenemos momentos en que puede haber un 20% pero llegamos a tener picos en que un 40 o hasta un 50% del personal puede faltar en días puntuales. Eso genera demoras y mal seguimiento para los pacientes, que quieren ver a su especialista pero no está y tienen que ir a sobrecargar a otro”, explica Adrián.

"Normalmente siempre hay una lista de donde tirar y tanto a nivel de hospital como a nivel de primaria están con las listas a cero ahora mismo”

Entrar en batalla con lo desconocido no es el mejor escenario en el que moverse y eso es lo que hizo España hace aproximadamente cinco meses. Cada uno con una responsabilidad individual que cumplir y los sanitarios, además, con una profesional que no han abandonado. “La primera parte de la cuarentena nos trajo el estrés lógico de una situación de riesgo, y el miedo de no saber qué iba a ocurrir. A medida que iba pasando el tiempo se fue añadiendo la escasez de materiales, teníamos que seguir viendo a los pacientes pero necesitábamos poder hacerlo en unas condiciones de seguridad”, explica Adrián. Una contrarreloj contra un adversario rápido en la que ahora se han topado con un nuevo bache que tapar, la ausencia de personal primordial para dar una adecuada atención a los pacientes, especialmente en una época donde la incidencia es mucho mayor que en veranos anteriores. “Después empezamos a tener mejores medios y volvimos a atender los problemas de la gente que estaban ahí aparcados hasta que se nos cruzó el verano, y lo que ocurre en nuestro caso con los veranos desde hace ya años, que no se cubren las ausencias”, comenta Adrián, aunque reconoce que “ha habido un cambio, ahora hay menos disponibilidad, algo que se ha notado en la parte de enfermería. Normalmente siempre hay una lista de donde tirar y tanto a nivel de hospital como a nivel de primaria están con las listas a cero ahora mismo”.

En una época en la que, como instaba la Unión de Consumidores de Cantabria hace unos días, la “creación de nuevas plazas que puedan dar respuesta satisfactoria a posibles contingencias futuras” es necesaria, además existe el agravante de no cubrirse las que quedan vacantes. “La gente está intentando ver al médico y hemos tenido retrasos de 3, 4 o 5 días, que es lo que vemos normalmente en la época mala, en otoño-invierno”, afirma Adrián. En el caso del centro de Salud de Sarón son un equipo de 8 médicos solo de familia y faltan dos y de manera puntual tres, al igual que en enfermería, que se mueve en un número parecido de ausencias. “Ahora mismo, desde que ha empezado el verano con las ausencias de las vacaciones, lo que tenemos de media entre los especialistas de medicina de familia son alrededor de los 40 actos al día. La agenda está fijada para poder atender un máximo en torno a 30-34 actos, que es lo que se puede abarcar desde las 8:00 hasta las 15:00 horas que es nuestro horario oficial”, comenta.

“No tenemos manos para poder atender todo lo que tenemos pendiente y eso está generando cada vez más molestias a la población"

Las reacciones no se han hecho esperar entre la población, que requiere de este servicio público básico y se encuentra con demoras e incluso líneas saturadas. “No tenemos manos para poder atender todo lo que tenemos pendiente y eso está generando cada vez más molestias a la población. Tenemos mucha gente descontenta todos los días, descontentos expresados a través del teléfono, que de momento es la forma principal que tenemos de atender a la gente y que no da abasto y se satura”, afirma Adrián. Además, en el caso del municipio de Cayón, al centro de salud en Sarón se suman los tres consultorios periféricos activos en Penagos, La Penilla de Cayón y Castañeda, en los que muchos días no se puede dar la asistencia diaria que se daba antes porque en ocasiones se tiene que derivar al especialista del consultorio al centro de salud.

Pero no es una situación aislada, esta imagen es el reflejo de otros centros de la región. La Unión de Consumidores de Cantabria denunciaba también la situación creada en el centro de salud de la calle Isabel II de Santander, como ejemplo de otros muchos, donde, a raíz de la jubilación de tres facultativos al menos y la no provisión de plazas para su reemplazo, los pacientes que venían siendo atendidos hasta ahora por dichos médicos han sido derivados a los ya existentes con el consiguiente aumento del ratio de pacientes que han de ser atendidos por cada uno.

SIGUEN AUMENTANDO LOS CONTAGIOS ENTRE LOS NIÑOS 

El desconocido coronavirus es todavía una incógnita y, como tal, eso es lo que suscita en una población a las puertas de la vuelta al cole y a los trabajos. Muchas son las dudas y miedos que trae consigo septiembre incentivados por ese aumento en los contagios. Y los niños están en el centro de la diana con un controvertido inicio del curso que en Cantabria será presencial el 7 de septiembre. Adrián es también pediatra del centro y reconoce que “siguen aumentando los casos de niños”. 

"Ahora mismo las pruebas que estamos mandando en vez de hacerse a las 24 horas se están haciendo a los 3-4 días”

Sin embargo, “el sistema está desbordado”, afirma. “Hasta la semana pasada conseguíamos hacer las pruebas con tiempo, 24 horas la inmensa mayoría, ahora mismo las que estamos mandando en vez de hacerse a las 24 horas se están haciendo a los 3-4 días”, sostiene. Algo que complica el poder detectar hacia dónde va la extensión de la infección al ser muy difícil controlar cualquier brote importante si no se hace en las primeras 24 horas.

A las puertas de septiembre, esta es la carta de presentación de los centros de atención primaria mientras el virus crece y seguirá haciéndolo en la misma proporción en que lo haga la irresponsabilidad.  
 

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