Sábado 15.12.2018

Este no es un terrorismo cualquiera

Estos terroristas franceses han generado el odio por el racismo y la exclusión. Es decir, se han convertido en yihadistas por la forma de ser de la ciudadanía francesa, porque según ellos son excluidos y discriminados, porque se les da la espalda.

La barbarie se ha vuelto a hacer presente en una nuestra sociedad. De nuevo unas personas instauran el terror, el miedo, de nuevo alguien mata a alguien por nada, o lo que es peor algo absurdo. Es absurdo intentar imponer tu criterio, es absurdo intentar hacer vencer a la dictadura del terror.

Pero también son absurdas las generalidades y bobadas que en los días previos a una masacre como la de París se escuchan y se dicen. Y si hay una que especialmente me duele es la de “esto pasa por abrir la puerta a los refugiados”.

Los refugiados huyen del terror, huyen del dolor, huyen, en este caso, de ISIS. Y no debemos mirar a nuestro pasado, ya que sin la memoria estamos perdidos. Y esa memoria dice que nuestros antepasados también fueron refugiados en los años 40 tanto dentro como fuera de Europa. Unos refugiados que pasaron auténticas calamidades, algunos incluso teniendo que volver a sufrir el horror de una nueva guerra. Algunos incluso volviendo a estar presos en los campos de concentración, en este caso los de los temidos nazis.

Por lo tanto, nosotros especialmente debemos ser conscientes de que los refugiados también son Seres Humanos, que sufren, y que no se van de su casa por dar un paseo. Debemos tratarles como Seres Humanos, debemos tratarles con la dignidad que cualquiera nos merecemos. La política de muchos países europeos no deja de avergonzarme, no deja de, una vez más, replantearme que esta no es la Europa que yo quiero. Debemos ayudar a la gente que lo está pasando mal.

Pero no olvidemos que no son esos refugiados los que han ocasionado estas barbaries que está realizando el Estado Islámico. No son ellos, y en la mayoría de los casos tampoco son inmigrantes actuales.

Suelen ser inmigrantes franceses de segunda o incluso tercera generación. Es decir, gente que lleva toda su vida viviendo en Francia. Por lo tanto no se convierten en yihadistas por el mismo motivo que los extremistas que viven en los países árabes. Estos terroristas franceses han generado el odio por el racismo y la exclusión. Es decir, se han convertido en yihadistas por la forma de ser de la ciudadanía francesa, porque según ellos son excluidos y discriminados, porque se les da la espalda.

Acudiendo directamente a la raíz del problema: la educación. La educación de una sociedad racista y discriminatoria, que no es capaz de ver que todos somos iguales, y que no es capaz de eliminar los prejuicios. Y la educación de unos jóvenes que no han sido capaces de integrarse en una sociedad y sentirse acogidos por ella.

Este problema no se soluciona a largo plazo invirtiendo millones en seguridad, sino cambiando el sistema educativo francés para adecuarle a la realidad social de su población, y a la pluralidad que existe. Pero claro, para ello es necesario que los dirigentes europeos muestren un poquito de humanidad y solidaridad.

Este no es un terrorismo cualquiera
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