Miércoles 19.12.2018

A ponerse las pilas...

A veces hay que volver la vista atrás para tomar un poco de perspectiva.

Ahora apenas se publican novelas de ciencia-ficción, algunos dicen que ya hemos alcanzado al futuro, los cambios en los que estamos inmersos son tan grandes que cuesta incluso a nuestra imaginación visualizarlos. Otros que como con la teoría de la relatividad depende de hacia dónde dirija su mirada el sujeto, ello hace que muchas veces no sepamos muy bien, si estamos en el futuro, en el presente o hemos vuelto al pasado.

Siendo cierto que hay progresos evidentes, junto a ellos cuántas ideas de ese pasado están resurgiendo, disfrazadas de postmodernidad, cuántas mentiras y engaños enlatados en las falsas noticias que circulan por las redes, las fake news. Algunas de aquellas ideologías, que muchos de nosotros nunca hubiéramos pensado en nuestra sociedad, después de soportar la mayor destrucción y atrocidades que puede cometer el ser humano, hoy pudieran volver a abrirse camino, trayéndonos lo más triste y negro del pasado, vuelven a recorrer por nuestro presente. Cuando la ciencia pone de manifiesto que los cambios y su evolución avanzan de forma exponencial, a más medios y tecnología más rápidamente se dan nuevos resultados, nosotros seguimos en los mundos del enfrentamiento, del y tú más, de lo mío o los míos lo mejor.

Hay progresos evidentes, junto a ellos cuántas ideas de ese pasado están resurgiendo

A veces hay que volver la vista atrás para tomar un poco de perspectiva, no hace tanto los ordenadores eran una quimera, los móviles inteligentes un sueño, y los drones imágenes de mentes calenturientas, sin embargo la ciencia y la tecnología, como se contaba en la famosa zarzuela de "La verbena de la Paloma" estrenada allá por el año 1894. 'hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, una brutalidad, una bestialidad". La medicina nos ha aportado una vida más longeva, hoy vemos como algo normal unas vacaciones cruzando el charco y disfrutando de las playas del Caribe, y ya están los que preparan su expedición al espacio exterior.

Al igual que pasa en la medicina donde hemos podido comprobar que los medicamentos tienen esos efectos secundarios no deseados, nuestro progreso también, de hecho hoy uno de la mayores problemas del Planeta, si no el mayor, es la contaminación y sus consecuencias, como el cambio climático, la extinción de las especies, la pérdida de la masa forestal... Es verdad que siempre han existido tormentas, e inundaciones, que la tierra es caprichosa y se mueve a su voluntad, y el tiempo, además de tema de conversación, sigue siendo ese misterio que cada día intentan desvelarnos unos expertos en las pequeñas pantallas. Pero llueve, y llueve sobre mojado, a veces esa lluvia ácida destruye nuestros bosques, otras veces la falta de ella seca ríos y pantanos, nosotros que pensábamos que lo podíamos todo, hemos conseguido modificar hasta el clima, y aquellos seres que se tienen por los más inteligentes del Planeta somos los que ponemos en riesgo este futuro, que posiblemente estemos o nos esté alcanzado.

De repente una simple noticia nos pone en guarda, algo va a cambiar y ese cambio se anuncia mediante un proyecto de ley, que pone fin a la construcción de los vehículos con motor de explosión, los que desde la revolución industrial cambiaron el mundo, fomentando un capitalismo despiadado, revoluciones de la clase oprimida, grandes avances para la sociedad, que hoy hacen posible el poder desplazarnos por nuestra geografía sentados cómodamente en nuestro utilitario. Nos dicen que nos ponen las pilas y que eso es el futuro, combinado con las energías renovables, aunque después de la utopía del protocolo de Kioto de hace ya más de 20 años, y la fuga de EE. UU. del acuerdo de París, por mucho que algunos quieran cegar nuestros ojos, si hay futuro, pasa por lo que nos decían aquellos melenudos de los años 70 que llamaron ecologismo, esto no es más que volver a respetar nuestra tierra y a los que habitamos en la misma.

Ese movimiento conservacionista del Planeta es al que hoy mucho le debemos

Esos movimientos pacifistas, que ligaban ecología y derechos humanos, fueron vistos muchas veces con desprecio por los listos que diseñaban la economía mundial desde el FMI,  OCDE... en la búsqueda del rápido enriquecimiento, perforando las entrañas de la tierra, agotando recursos, destruyendo nuestro Planeta. Ellos nos avisaron del cambio climático, del agujero de la capa de ozono, del problema de la energía nuclear, de la contaminación fuente de enfermedades, extinción de las especies... Ese movimiento conservacionista del Planeta es al que hoy mucho le debemos, a esta juventud que se desplazó al futuro para enseñarnos el camino.

Las políticas cortoplacistas, los intereses económico-industriales, un mundo donde la felicidad se mide por la posesión,  la belleza y la vida parecen eternas, la falta de perspectiva ocultando que estamos de paso por un tiempo muy reducido, destruyen y no dejan ver que detrás otros vendrán, que son nuestros hijos y nietos, a los que es un acto de enorme egoísmo dejarles un mundo peor que el que nosotros nos hemos encontrado. Según estudios de la famosa Universidad de la Vida, nos recomiendan, cuidar lo que tenemos, dejar en buen estado este lugar de paso que otros nos han dejado, y ponernos las pilas para construir la utopía de ese mundo soñado, más justo y solidario, aunque mucho hay que trabajar, esto hoy también parece ciencia-ficción.

A ponerse las pilas...
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