Lunes 17.06.2019

Fuera de juego

Algo muy mal se tiene que estar haciendo para que aquellos que amparados en la legalidad, en el estado de derecho, en la constitución y su libertad de expresión se dedican a lanzar cuchillos contra la propia esencia de un estado democrático.

¡Cómo cambian los tiempos!, antes le llamaban a uno facha y era la peor de las ofensas o insultos, ahora contestan: "A mucha honra y orgulloso de ser de extrema derecha" . Es inquietante el resurgir de ideas que la sociedad ya había retirado de la circulación por  peligrosas y tóxicas para el organismo democrático, pero  resurgen de sus cenizas abriendo debates ya superados, símbolos de triste recuerdo, ideas totalitarias, xenófobas, intolerantes que generan miedo e inquietud.

Esta corriente preocupante que se extiende como la contaminación por el mundo, en la moderna América, la Amazonía, en la Europa de las culturas: así en Holanda acaban de ganar las elecciones, en Italia Salvini y compañía ya superan el 30% de intención de voto, en Alemania le comen el terreno a la derecha tradicional de la quasi-retirada Merkel, por los países nórdicos, ejemplo y modelo en nuestra juventud, llegan también al poder, en los nuevos países que han entrado últimamente en la Unión Europa con Hungría a la cabeza copan muchos gobiernos, y lo inquietante es que siguen avanzando, siendo su mensaje atractivo para los jóvenes.

Algo muy mal se tiene que estar haciendo para que aquellos que amparados en la legalidad, en el estado de derecho, en la constitución y su libertad de expresión se dedican a lanzar cuchillos contra la propia esencia de un estado democrático. Entre los que se creen que han descubierto el mundo, y los que rescatan o pescan en ideologías que son las responsables de más muertos en la historia, mejor y más nos vale potenciar los instrumentos de defensa de quienes se manifiestan por el respeto a las ideas de los demás, lamentablemente algunos ya han pasado pantalla y están incendiando el bosque de las libertades. 

Algo muy mal se tiene que estar haciendo para que aquellos que amparados en la legalidad, en el estado de derecho, en la constitución y su libertad de expresión se dedican a lanzar cuchillos contra la propia esencia de un estado democrático.

Quién nos iba a decir que tendríamos a un póker de  generales retirados asaltando los números uno de las listas democráticamente al Congreso de un partido de nueva creación y de viejas ideas, donde algunos parecen haber confundido elecciones generales con elección de generales. Antes cuando hablaban del partido verde todos pensábamos en el ecologismo, el de los que nos avisaban del cambio climático, de la desaparición de las especies, del ciudadano del Planeta, y ahora hay otros verdes que parece casi un partido paramilitar, que quiere armar a la población. No se duda de su derecho, pero es noticia porque en nuestro periodo democrático nunca había sucedido una circunstancia como la descrita. Generales en la reserva que ahora usando esos derechos totalmente democráticos concurren por una formación donde respetar los principios de ética, moral, normas, constitución y derecho chirria ampliamente, mejor que manejen las palabras y no las armas. Lo que de verdad crea más inquietud es que pueda haber cerca de dos millones de personas apoyando estas posiciones tan intolerantes.

Merece una reflexión, ahora que se abren caminos inexplorados, como ese electrón que en el espacio interestelar vacío puede espontáneamente volver a su pasado reciente. Manifestaba hace unos días el actor Antonio Banderas tener "la impresión de que en el año 1985 Franco llevaba más tiempo muerto que ahora",cierto es que poner de actualidad a estos personajes no es muy recomendable pero traer a nuestros tiempos su ideología si es alarmante.

En esos canales amigos, divertidos, con maldita hemeroteca, con las reinas de las mañanas, de estos que van de progres, guays, llama poderosamente la atención que estén hablando de esa extrema derecha horas y horas, días tras días, donde  se cumple aquello "lo importante es que hablen de uno, bien o mal es lo de menos". Antes se podía pensar que era casualidad pero cuando la casualidad se repite mucho quizá tenga otra intencionalidad. No estaría nada mal recordar como algunos pensaban desde la izquierda que era bueno dar cancha a esa derecha extrema ya que eso dividía a la derecha, y los resultados de las andaluzas todos los conocemos. Ya se manifestaba hace mucho tiempo que "los experimentos con gaseosa y si no te la vas a beber". Ver todos los días al líder de esa formación de cuyo nombre no quiero acordarme siendo TT, es para hacérselo mirar, sobre todo por quienes le hacen "el caldo gordo y la sopa fría", son los llamados guardianes de las esencias de los muy colorados. 

 Cuando en un equipo un jugador no cumple las normas, menos reírle las gracias y más aplicar el reglamento

Hay ideas que dan terror, que hace unos meses no se vocalizaban y ahora corren por las redes como si hubieran descubierto el hierro transparente.  Nos aconseja el refranero que "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio", mejor que nos pongamos a trabajar en dar ideas atractivas, constructivas y puestos a rescatar del pasado, que nos hagan caminar hacia el capítulo III del artículo 13 de la Pepa (1812)... "El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen". Cuando en un equipo un jugador no cumple las normas, menos reírle las gracias y más aplicar el reglamento, qué tantos que últimamente juegan al borde o fuera de él, entre los dopados, corruptos, los que están en fuera de juego, los que cruzan todas la rayas del campo, los que no hacen caso ni al juez...  nos están poniendo de los nervios al personal.

Claro que también  están los que para poner a los suyos se cargan a los mejores. Qué los extremos no se salgan de las rayas y los del centro repartan juego colocando a los mejores en los mejores lugares,  igual así salimos ganando todos. Menos insultar y más trabajar, para operarte buscas el mejor cirujano y no al mejor amigo. Qué no nos dejen fuera de juego, aquí todos podemos tocar balón e introducirlo para el recuento.

Fuera de juego
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