Martes 25.09.2018

Las movilizaciones feministas pasarán a nuestra historia, pero ¿llegarán al B.O.E.?

Ahora la asignatura pendiente es dar forma y contenido en nuestra legislación a estas justas peticiones, y como todos se han fotografiado apoyando las mismas, no perdamos demasiado tiempo para darles contenido. Lo que en las calles de España ha sido un clamor, se vea reflejado en el Boletín Oficial del Estado.

A veces hay palabras que pierden el sentido por manidas, por su uso desproporcionado y abusivo, pero si decimos que las movilizaciones feministas del 8 de mayo de 2018 quedarán para la historia de nuestro país, no es más que constatar una realidad porque cerca de seis millones, en su gran mayoría mujeres, tomaron las calles, la palabra, la acción, y la reivindicación.

¿Hasta dónde habría que remontarse para recordar unas movilizaciones tan multitudinarias, con manifestaciones, concentraciones, paros...? Una auténtica revolución pacífica ante nuestras narices, de la que se han hecho eco en todo el mundo. ¿Hasta cuándo tendríamos que remontarnos para ser noticia en todos los rotativos mundiales? Que desde el mundo se vea con asombro la movilización de las mujeres de este 8 de marzo. Cuando esto sucede, cuando tantas mujeres han sido capaces de poner luz a una situación tan injusta que viven sólo y simplemente por el hecho de ser mujer, ver como en la punta de la pirámide está su muerte, asesinadas por aquellos que de decían "la mate porque era mía", las que sufren las violaciones, los abusos, y en la base de esta pirámide una cultura que las somete, que permite que por el mismo trabajo cobren menos, que para conseguir puestos de relevancia tengan que demostrar más que los hombres, que lleven el peso de nuestra sociedad,  soportando la misma con su trabajo en casa y fuera, pocas veces valorado y menos pagado.

Vivimos en un mundo donde el 80% profesa religiones que tienen como icono, como jefe supremo, la figura de un hombre

Vivimos en un mundo donde el 80% profesa religiones que tienen como icono, como jefe supremo, la figura de un hombre, en un país como el nuestro donde la religión mayoritaria relega a la mujer de cualquier puesto de poder, no pudiendo ser ni curas, ni obispos, arzobispos, cardenales, ... y mucho menos la figura central en la Tierra, reservada para un hombre, el Papa... Además, desde esta instancia se habla sobre algunas radicales que "llevan el demonio en sus entrañas"... Ellos que tienen tantas buenas palabras, pero una historia tan controvertida, desde la Inquisición con la caza y quema de brujas hasta los abusos de poder y discriminación por su condición de mujer. Tanto predican la misericordia, pero... la influencia de la religión sobre la conciencia del individuo y de la sociedad en general es tan fuerte, que merece la pena una reflexión sobre sus consecuencias en este campo.

Se preguntaba Iñaki Gabilondo, en su sermón matinal, ¿por qué son hombres los que matan, violan, abusan, y sin embargo las mujeres no atacan, violan, abusan de los hombres? Ya sólo la pregunta nos sonroja a muchos. Ahora que el viento sopla a favor es un buen momento para echar una mirada al pasado y recordar aquellas que rompieron moldes, convencionalismos, injusticias, techos de cristal. A todas aquellas que desde el anonimato han luchado y lo siguen haciendo para cambiar este mundo, para conseguir un lugar más habitable para todas, a las que en el pasado abrieron el camino como Concepción Arenal, que puso la semilla del feminismo en España. Escritora y periodista que se tuvo que disfrazar de hombre para asistir a la Universidad Complutense, dejando una obra donde criticaba duramente la situación de la mujer y sus limitaciones para acceder a la educación. Emilia Pardo Bazán con su ácida crítica a la desigualdad entre hombres y mujeres partiendo del ámbito educativo, que fue rechazada hasta tres veces para formar parte de la Real Academia Española de la Lengua, y todos sabemos cuál fue el principal motivo, logró ser la primera mujer que ocupaba una cátedra de literatura neolatina en la Universidad Central de Madrid. Elena Maseras, primera mujer en acceder a la universidad en España, en asistir a la Facultad de Medicina en 1872 en Barcelona, y como no, Clara Campoamor educada en una humilde familia, hija de modista y padre emigrante santoñés fue la principal impulsora del sufragio femenino en España, logrado en 1931, año en el que pudo ser elegida, pero no electora. Posiblemente ningún representante político ha hecho tanto por la democracia en España como Clara Campoamor, gracias a su trabajo las mujeres pudieron votar por primera vez en España en las elecciones de 1933. Es penoso lo injusto que con su figura se ha sido durante muchos años, y los tiempos oscuros que siguieron a aquellos grandes logros de la II República.

Posiblemente ningún representante político ha hecho tanto por la democracia en España como Clara Campoamor

Valga esta mirada al pasado para ver la necesidad de seguir avanzando, a veces se dan pasos importantes en nuestra historia, pero hay que consolidarlos, como muy bien decía el lema de primeras sufragistas británicas por boca de Emmeline Pankhunst, "queremos hechos, no palabras".  Por ello, en los días posteriores a lo que sin duda es un éxito histórico del movimiento feminista, la movilización y la concienciación de esta parte de la sociedad, que tantas veces hemos mirado para otro lado, ante la injusticia de un mundo hecho a la medida de los hombres, exigen cambios profundos quedando mucho trabajo por realizar. Ahora la asignatura pendiente es dar forma y contenido en nuestra legislación a estas justas peticiones, y como todos se han fotografiado apoyando las mismas, no perdamos demasiado tiempo para darles contenido. Lo que en las calles de España ha sido un clamor, se vea reflejado en el Boletín Oficial del Estado.

 

Antonio Vilela ha escrito este artículo "a cuatro manos" junto a Mariluz Gallo, profesora de Pedagogía Terapéutica.

Mariluz Gallo y Antonio Vilela

Las movilizaciones feministas pasarán a nuestra historia, pero ¿llegarán al B.O.E.?
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