lunes 16.09.2019

Perdón Dolores

Hay situaciones que hablan del mal funcionamiento de nuestras instituciones y la justicia no es una excepción, ya se decía "cuanto más conozco al juez más miedo tengo a la justicia", quizás este aforismo no sea el más acertado.

Pocas cosas son tan insoportables como el ser acusado públicamente y condenado por algo que no has cometido, a algunos  sentir la injusticia en tus carnes te hace ser mucho más comprensivo, te acerca al sufrimiento de los que en soledad se ven golpeados una y otra vez por las mentiras, insidias, por el odio y el rencor de tantos personajes que jamás asumen su responsabilidad. Dolores Vázquez, Loly para los pocos amigos que le quedaron fue víctima de una época,  de su condición de mujer, de su tendencia sexual, de las autoridades, de la justicia, fue víctima de un pueblo intoxicado por informaciones que la dibujaban como la reencarnación del mal. 

No deben caer en el olvido tan grandes injusticias, que se pueden cometer en nombre de la propia justicia, el daño ocasionado puede ser insoportable para cualquier ser humano, se puede destrozar a una persona inocente usando el odio, la maldad, el afán de protagonismo, utilizando los medios de comunicación. Hay una conexión muy peligrosa entre la policía y lo medios de comunicación, son muchas las veces que esta los usa para filtrar datos que le interesan, creando sospechas, que viniendo de los Cuerpos de Seguridad del Estado pasan a considerarse como veredictos infalibles. Por otra parte, no son pocas las veces donde programas ávidos de carroña se aprovechan o ponen todos sus medios para conseguir  información sobre un caso de actualidad,  donde el morbo vende a un alto precio el kilo de Share.

No deben caer en el olvido tan grandes injusticias, que se pueden cometer en nombre de la propia justicia

Avivar los más bajos instintos de la población, usar a la justicia como arma de venganza, saltarse la presunción de inocencia por la presunción de culpabilidad, violar la intimidad, sacar pruebas de los procesos filtrados convenientemente para lograr un estado de ánimo en la población, hacer interpretaciones judiciales a la medida de supuestos o sospechas terminan condenando a quién no ha sido juzgado, a veces, ni encausado. 

Todo ello, y mucho más, le sucedió a Dolores Vázquez, condenada por un jurado popular, que sin las pruebas necesarias, decidieron que era culpable del homicidio de Rocío Wanninkhof. La condena fue a 15 años y 1 día de prisión. Hoy sólo recordada por algunos reportajes sobre los errores de la justicia, por el abogado que siempre creyó en su inocencia, por algunos de su familia y un reducido grupo de amigas de toda la vida. El dolor de una madre por el asesinato de su hija  es tan fuerte que puede justificar las pérdidas  de toda mesura y la razón, como le sucedió a Alicia Hornos, madre de Rocío  Wanninkhof. A la pobre Rocío, un ser como Tony King de esos que mejor no hubieran visto nunca la luz del día le arrebató la vida, un depredador sexual, un asesino por placer.

En la investigación de ese asesinato se cometieron todos los errores posibles, usando a Dolores como chivo expiatorio  para dar sensación de eficacia, para calmar la sed de venganza. Por ello, a quienes  es  muy difícil buscar un motivo racional para ese comportamiento son aquellos que tienen la encomienda constitucional de proteger la seguridad de los ciudadanos, y los  que en lugar de hacer su trabajo se sumaron al grupo que lapidaba públicamente a Dolores Vázquez.

Hay situaciones que hablan del mal funcionamiento de nuestras instituciones y la justicia no es una excepción, ya se decía "cuanto más conozco al juez más miedo tengo a la justicia", quizás este aforismo no sea el más acertado, pero de lo que no hay duda es la influencia que sufren, de sus filias y fobias por ello cuanto más clara y concisa sea la norma menos margen para el error, aunque fue Oscar Wilde quien sentenciaba, "lo importante es que sea un buena persona, un gentleman, de lo contrario cuanto más sepa peor para todos".

A Dolores un juzgado popular la encarceló por un asesinato que no cometió, sin las pruebas necesarias y cegados por un estado de opinión creado en la sociedad por las informaciones aparecidas en los medios. Hoy casi 20 años después cuando todos sabemos lo injustos que en nuestra sociedad  hemos sido con ella, llama poderosamente la atención que no se haya reparado el grave daño moral ocasionado, físico y psíquico que sufrió Dolores. Que nuestras normas y nuestra justicia puedan ser tan despiadadas nos debe dar miedo a todos, porque después de tanto tiempo no se han corregido hechos ahora por todos conocidos ni se ha reparado al menos parte del daño causado.

Son muchos los casos donde la justicia, donde las autoridades han fallado, pero pocas veces de manera tan evidente donde tantos quedamos retratados

Son muchos los casos donde la justicia, donde las autoridades han fallado, pero pocas veces de manera tan evidente donde tantos quedamos retratados. Estos graves errores deben servir para pedir mucha más prudencia a los medios de comunicación, no puede ser que cualquier tertuliano o seudoexperto hable de un asesinato como si hablara del último chisme sobre "La Pantoja". Mejorar los medios y preparación del Cuerpo de Seguridad del Estado, tener todos más humildad a la hora de juzgar a los demás, no seamos jueces sumarios por un momento, no dictemos sentencias sin las pruebas necesarias, cuando los verdaderos jueces se toman mucho tiempo para tomar sus resoluciones y con todo también cometen errores. 

Decía en un artículo recientemente aparecido en un medio de comunicación nacional que a ella le dolía que nadie le hubiera pedido perdón. Dolores una vez puesta en libertad, sin ningún cargo judicial pendiente, siguió sufriendo la pena "de telediario, de la calle"; los murmullos a su paso se siguieron produciendo, ya que una de las cosas más difíciles es hacer cambiar de opinión a quien ya la tiene formada, el estigma de culpable o que algo tenía que ver, la siguió acompañando, infringiendo sobre ella otra dura condena permanente.

Desde estas líneas y aunque sirva de poco para tanto sufrimiento, si quiero decir, Dolores perdón, por habernos creído tantas informaciones malintencionadas, por juzgarte y sobre todo porque nuestras instituciones te hayan tratado y te sigan tratando de forma tan injusta, y es que como manifestaba Martín Luther King "la injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para todos”.

Perdón Dolores