domingo 12.07.2020

Sniace el símbolo del fracaso de la política industrial en Cantabria

Ahora la disculpa o la razón para cerrar Sniace es el decreto sobre la cogeneración del Ministerio de Transición Ecológica, y los mismos que lo han firmado se ponen rápidamente detrás de la pancarta.

Quien tenga un mínimo de sensibilidad social se habrá conmovido con la noticia del cese de cotizaciones de Sniace, y el más que posible cierre de la empresa. Una y otra vez volvemos a escuchar con asombro como  Sniace ha cesado su actividad y ha solicitado al juzgado su liquidación alegando la imposibilidad de hacer frente a los compromisos del convenio de acreedores aprobado en el concurso en 2015.

Sniace es al movimiento sindical lo que la gimnástica o el racing son al fútbol en Cantabria, su historia está jalonada de obstáculos, de momentos brillantes y muchos de angustia para la comarca del Besaya, donde si se pudiera alimentar de promesas estaría bañada en oro.

Desgraciadamente lo peor de la política ha dejado su huella también en sus instalaciones, cuántas fotos para innumerables campañas electorales, cuántos personajes de triste recuerdo, cuánta utilización de la necesidad de una población para fines espurios. Ejecutivos que dirigían la empresa con el mando a distancia. Donde la rentabilidad de unos pocos que fijaban los objetivos, no pocas veces, se hacían a costa de sus trabajadores, de los que desarrollaban también sus tareas en contratas y subcontratas.

Sniace es al movimiento sindical lo que la gimnástica o el racing son al fútbol en Cantabria

Ahora la disculpa o la razón para cerrar Sniace es el decreto sobre la cogeneración del Ministerio de Transición Ecológica, y los mismos que lo han firmado se ponen rápidamente detrás de la pancarta. Nada nuevo, nada que por desgracia no se haya vivido, pero con el paso del tiempo te queda ese sabor amargo de saber cómo se repite la historia. Las declaraciones del  Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, manifestando que "no podemos consentir que Sniace se cierre y punto, hay que buscar algún tipo de solución". Así mismo ha cargado contra el Gobierno de España quien según el señor Revilla "ha dado la puntilla a una empresa que ya venía tocada, en respiración asistida desde hace mucho tiempo". Pero esta última medida de bajar el precio de la cogeneración les ha llevado a la liquidación, y sus palabras incluso han sonado a que los problemas pueden seguir creciendo al manifestar que Sniace no es el único caso que se puede plantear en la región.

Por su parte el Gobierno de España a través de la Secretaría de Estado de Energía ha mostrado su total solidaridad con los trabajadores, en unas manifestaciones ha lamentado la situación de Sniace. Sin embargo la presidenta de Sniace, Gema Díaz Real, ha realizado unas declaraciones en las cuales no ha usado la diplomacia sino que ha puesto sobre el Ejecutivo la culpabilidad del cierre de Sniace, y que ha sido "una decisión política y quizás ideológica" del Gobierno de España, pese a que según ella el consejo de administración estuvo hasta el último minuto buscando soluciones para salvar la compañía.

La música y letra de esta canción no es nueva, ya la hemos oído muchas veces, es una pena que los responsables políticos nos digan lo que hay que hacer, pero antes de que ocurran estas situaciones tan lamentables no hayan tomado las medidas oportunas, intentando dar oxígeno al moribundo, aunque nunca poniendo las vacunas, la prevención necesaria.  Los verdaderos y principales afectados por estas decisiones, son los trabajadores que a través del comité de Sniace han considerado incomprensible la decisión de solicitar la liquidación de la empresa, meter en un callejón sin salida y poner en peligro más de 600 empleos en Torrelavega, de ellos 427 directos. 

¿Dónde están las alternativas a la desertización industrial de la  comarca del Besaya?, se puede poner la vista en aquel pasado y vivir de recuerdos, eso puede ser hermoso para hacer literatura, no para llevar a casa los recursos necesarios para una vida digna. En sus buenos tiempos Sniace con casi 4000 empleos directos formaba la mayor empresa privada de  nuestra Comunidad,  se calcula que por cada puesto directo había tres indirectos, todo se ha ido diluyendo, acabando por la mala gestión, por aventuras que no tenían futuro, por tantos personajes sin escrúpulos que quieren terminar con 80 años de historia.

¿Dónde están las alternativas a la desertización industrial de la  comarca del Besaya?

Ahora más de 500 trabajadores tienen que volver a la movilización, a defender lo que tenían, a recorrer las administraciones en busca de apoyos, de soluciones. Ellos y sus familias saben que siempre tienen a su lado un pueblo, una comarca, una Comunidad, por mucho que  los nubarrones amenacen tormenta, y ya llueve sobre mojado, somos muchos los que intentaremos abrir ese paraguas de la esperanza. Ya se sabe que lamentarse está bien para desahogarse, para expulsar tanta mala leche acumulada, tanta frustración y decepción, pero lo importante es pasar a la acción, aunque para ello haya que volver a recorrer caminos ya transitados, todo antes de bajar los brazos para dar una victoria a quien no lo merece.

Los rumores siempre están ahí, intereses políticos, urbanísticos con unos suelos de alto valor, desactivar una parte de la sociedad que siempre se ha manifestado claramente, que no se ha escondido y ha sido incómoda para los que mandan, para los que no quieren una oposición social, sindical... potente hacia sus posiciones.

Desde estas líneas no se pretende ser neutral, ni tan siquiera dar una información objetiva, faltan muchos datos, muchas circunstancias, pero si hay algo que sin duda se quiere trasladar a todos los trabajadores de Sniace, a Torrelavega, a esa comarca del Besaya, es que somos muchos, muchos los que estamos con vosotros y que vuestra lucha por los puestos de trabajo es la nuestra, hoy es Sniace otra vez, y mañana...

Sniace el símbolo del fracaso de la política industrial en Cantabria
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