miércoles 21/10/20

Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, una necesidad social y económica

Es evidente que el retroceso que ha sufrido la igualdad de género en la última década y la lentitud de los avances cuando éstos se han producido no dejan de dibujar un escenario que hace cada vez más intolerable la situación de discriminación y desigualdad que padecen las mujeres en el empleo.

Un año más, ante la celebración del Día Internacional de la Mujer, UGT hace balance de la situación de las mujeres en el empleo, reiterando nuestro firme compromiso de continuar luchando por la igualdad efectiva de mujeres y hombres.

No hay que olvidar que la igualdad, además de ser un derecho fundamental y una cuestión de justicia, es una necesidad social y una necesidad económica porque es imprescindible para que las empresas españolas sean competitivas y se rijan por un modelo basado en la calidad de los productos o servicios que prestan, lo cual sería imposible sin la igualdad real entre mujeres y hombres en los centros de trabajo.

Las mujeres siguen accediendo al empleo en peores condiciones que los hombres

Pese a la normativa legal en materia de igualdad de género en el ámbito laboral, las mujeres siguen accediendo al empleo en peores condiciones que los hombres, promocionan mucho menos a puestos de responsabilidad, reciben salarios más bajos, cuentan con una protección social desigual y siguen asumiendo mayoritariamente las responsabilidades familiares en detrimento de sus carreras profesionales.

La realidad es que, si se analiza el empleo de las mujeres en los últimos años, se ha producido una ligera mejoría aunque insuficiente en cuestiones como la tasa de actividad o la ocupación, en los que la brecha de género se ha reducido ligeramente, aunque en otros conceptos, como el desempleo, la brecha se ha agrandado.

Todas las estadísticas oficiales confirman que en lo referente a las responsabilidades familiares, las trabajadoras siguen siendo una abrumadora mayoría en los permisos no retribuidos como las excedencias, aunque, por el contrario, la presencia de los hombres en aquellos permisos que sí son retribuidos no cesa de crecer.

Es necesario que, a través del diálogo social, se acuerden y se adopten medidas que de forma efectiva combatan y eliminen esas desigualdades

Lo mismo se puede comentar de la brecha de género salarial, que disminuye en Cantabria y en el resto del país aunque sin alcanzar los niveles de 2008, lo cual no deja de ser también una leve mejoría insuficiente como para poder hablar del comienzo de una etapa de recuperación de la igualdad entre hombres y mujeres como sería deseable.

Es evidente que el retroceso que ha sufrido la igualdad de género en la última década y la lentitud de los avances cuando éstos se han producido no dejan de dibujar un escenario que hace cada vez más intolerable la situación de discriminación y desigualdad que padecen las mujeres en el empleo.

Por ello, en UGT entendemos que es necesario que, a través del diálogo social, se acuerden y se adopten medidas que de forma efectiva combatan y eliminen esas desigualdades.

Es más, las recientes disposiciones legales aprobadas por el Real Decreto 6/2019 de 1 de marzo sobre medidas urgentes para garantizar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, mejoran importantes aspectos normativos pero vuelven a ser insuficientes si no van acompañadas de un adecuado desarrollo reglamentario y de otras medidas adicionales para lograr resultados eficaces y efectivos en la igualdad de género.

No podemos seguir sosteniendo las carencias de derechos de estas trabajadoras ni sus bajos salarios

Ni que decir tiene, uno de los principales objetivos es incrementar sustancialmente el empleo femenino y que éste sea un empleo de calidad, eliminándose de él todos los factores de precariedad y de infravaloración que caracterizan a las mujeres en el mercado laboral, eliminando la segregación ocupacional, las dificultades de promoción profesional y de acceso a puestos de responsabilidad y también eliminando las desigualdades salariales o las mencionadas deficiencias en el reparto de la atención de las responsabilidades familiares.

Hay mucho camino por andar y mucho trabajo por realizar. Desde desarrollar reglamentariamente la normativa laboral de igualdad de género hasta derogar la reformas laboral y recuperar el espacio perdido en la negociación colectiva, para así adoptar medidas concretadas que faciliten y hagan posible la aplicación efectiva de esa normativa y de manera específica una Ley de Igualdad Salarial.

Otro aspecto a tener en cuenta y que no debemos olvidar es la corresponsabilidad, donde es necesario contar con permisos retribuidos para el cuidado familiar, de carácter individual e intransferible. Es una medida obligada para evitar el abandono temporal del empleo o la renuncia voluntaria a una promoción profesional para las mujeres por dedicarse al cuidado de familiares, ya sean hijos, ascendientes u otros.

Por último, es necesario que el Gobierno de España ratifique lo antes posible el Convenio 189 de la OIT sobre las trabajadoras y trabajadores domésticos. No podemos seguir sosteniendo las carencias de derechos de estas trabajadoras ni sus bajos salarios. La ratificación del Convenio obligaría, por fin,  a avanzar en la equiparación de derechos entre los trabajadores y trabajadoras  del hogar -fundamentalmente mujeres y extranjeras- y el resto de personas trabajadoras.

Igualdad efectiva entre mujeres y hombres, una necesidad social y económica
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