domingo 25/10/20

Hasta luego, Luis

Los que te seguimos sabíamos que vivíamos al compás de los acordes de tu vieja guitarra que te acompañaba en el escenario. El arte de nuestro país está de luto porque se nos ha ido la libertad en todos los sentidos. 

Fue en 1987 cuando por primera vez escuché “Al Alba” y comencé a presentir que ibas a ser una persona importante en mi vida. Hoy te has ido en silencio, siempre fuiste un hombre discreto, pero aun así, pudimos conocerte bien. Luis, eras un valiente, tu voz suave y elegante supo gritar con firmeza la libertad que este país necesitaba. Recuerdo cuando cantabas “La Belleza”, todo llegaba a tener sentido y entendíamos que las guerras no eran justas nunca. Eras un pacifista de creencia, vivías en un mundo utópico que tus ideas las hacía reales. 

En el otro mundo tendrás siempre un pincel a mano para poder describirnos como tú solo sabías hacerlo

Qué difícil es poder despedirse de alguien que ha sido tan importante. También eras un romántico que respiraba la fragancia de lo imposible, sabías a la perfección conquistarnos con tú delicada voz. Hoy la primera lágrima del día ha ido para tu recuerdo, siento que estarás vivo siempre dentro de todos nosotros. Hoy te habrás ido, pero sabemos los que te queremos que en el otro mundo tendrás siempre un pincel a mano para poder describirnos como tú solo sabías hacerlo.

Tengo la esperanza de que ahora mismo estés con tú amigo Javier Krahe, arreglando un mundo que no tiene remedio. El universo sabe perfectamente que el cielo siempre estará a tu lado, los que te seguimos sabíamos que vivíamos al compás de los acordes de tu vieja guitarra que te acompañaba en el escenario. El arte de nuestro país está de luto porque se nos ha ido la libertad en todos los sentidos. Cuando interpretabas la canción “libertad” sabíamos que lo cantabas sin censuras porque tú sentido te hacia empujar siempre una gran honestidad.

Quienes te hemos admirado siempre te hemos querido. Recuerdo en un concierto que hablaste de la palabra amor, y la describiste como lo más apreciado de la vida. Tú tenías la suerte de que mucha gente sentía por ti un amor verdadero y sin mentiras. Muchos anocheceres fueron los que pasamos mi pareja y yo en tú compañía, con la ventana abierta y un vaso de whisky, eran profundos y sobre todo prohibidos.

Luis, tú decías: “viva la revolución, reivindico el espejismo de intentar ser uno mismo” efectivamente eras único, y por ser así tenías el duende que tenías, cuando compartías tú voz con nosotros. Tuviste el acierto de acercar a mucha gente el respeto y el amor por la pintura con tus cuadros, esos brochazos que siempre reconocías como una expresión íntima de ti. El alma de tu cuerpo siempre estará con nosotros y el latido de tu corazón nos guiará para no perdernos. 

No quiero olvidarte, no puedo creerme que tu presencia será a partir de hoy diferente, no nos abandones desde tu retiro, estaremos siempre esperando un bis más antes del final de cualquier día. Siempre habrá una penúltima canción por escucharte, y por supuesto siempre existirá una pintura por hacer. Buen viaje querido amigo y no olvides esperarnos en tu destino a todos nosotros.
 

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