jueves 09.04.2020

Arena, cal y el tsunami arbitral

Mil y pico kilómetros hacia abajo la justicia española sigue haciendo su trabajo. El Tribunal Superior de Cataluña ha inhabilitado a Torra, el presidente regional, (un año y medio) por no retirar los lazos amarillos durante el periodo electoral de abril. Es la de cal, contra la arena que Europa sopla de manera cíclica contra los ojos abiertos como platos de la España perpleja.

La justicia europea acostumbra a repartir arena entre las instituciones españolas, que es su contribución al funeral ibérico. Sólo le falta enviar la pala por correo exprés, pero al tiempo. Primero avaló que Puigdemont, un prófugo, exhiba su melena al viento de Waterloo y caldee sus frías orejas en un casoplón muy similar al que tienen los currantes del cinturón de Barcelona. Ahora, indirectamente, le respalda como eurodiputado (por lo que podría mover peluca por Europa e incluso España para recoger su acta): una posición que le viene dada por la reclamación de Junqueras, a quien el Tribunal de Justicia de la UE le ha refrendado esos derechos. Nada de ello vulnera ni varía la sentencia del Procés, pero enfangará el verde terreno de juego que el PSOE había drenado y segado para incorporar a ERC a la investidura de Sánchez. La mesa de negociación se va a plagar de pinchos, pues el escenario ha mutado para Esquerra, que le ve las orejas al lobo de Junts en el parqué doméstico y teme una reacción visceral por su izquierda si acepta el ‘cameo’ socialista.

Mil y pico kilómetros hacia abajo la justicia española sigue haciendo su trabajo. El Tribunal Superior de Cataluña ha inhabilitado a Torra, el presidente regional, (un año y medio) por no retirar los lazos amarillos durante el periodo electoral de abril. Es la de cal, contra la arena que Europa sopla de manera cíclica contra los ojos abiertos como platos de la España perpleja. Pero parece que Torra (sordo depende de quién hable) podría pasarse el espíritu de la sentencia por la ingle, que, como se sabe, es una cavidad, un recoveco suave, impoluto y depilado porque se trata de una ingle soberanista, que si fuera españolaza sería otra cosa. El aún presidente de la Generalitat ha dicho que sólo responde a las decisiones del Parlamento catalán, único al que se somete. Aunque curiosamente va a recurrir el fallo ante otros jueces, los del Supremo, que tampoco reconoce. O sí, si le dieran la razón (eso nunca se sabe).

Por cierto, el tsunami del clásico pinchó. Fatal. Pero triunfó el tsunami arbitral.
 

Arena, cal y el tsunami arbitral
Comentarios