jueves 02.04.2020

Cantabria, herida por la España ‘Post-Rufiánica’

Malvas a la tumba de quien se muestra fiel; bogavante con atenuante para el malvado. Mientras ERC siga cascando las nueces que recoge el PNV y los gobiernos de turno pegados con Glue 3 a la silla de Moncloa acudan al ágape como si se tratara de una comida navideña, siempre habrá regiones como la cántabra que vayan quedando en el arcén de esta carretera hacia ninguna parte.

Parece que en esta España ‘Post-Rufiánica’ ser leal a la Constitución y cumplir las leyes, lejos de cotizar al alza, penaliza. Una pena, pero penaliza. Cantabria acude a menudo a Madrid con unos algodones muy suaves y tiernos para desmaquillar al presidente de turno –sin distinción de partidos– a ver si se siente bien con la manicura y concede, como dádiva, lo que en justicia le corresponde por ley. Chasco y asco al cincuenta por ciento. Otros, a los que Sánchez cepilla el traje y atusa el pelo, llevan al Congreso y a Moncloa una Constitución, un litro de gasolina y un mechero. Quizá Revilla se vea obligado a recubrir los sobaos de queroseno para que le hagan caso. Algún caso.

Mientras Rufián juega a ser el rey de espadas con el AVE, el Gobierno central se muestra cicatero con el dinero de Cantabria por las inundaciones y el IVA

Mientras Rufián juega a ser el rey de espadas con las traviesas del AVE cántabro, el Gobierno central, que va a por jarabe cada vez que ERC tose, se muestra cicatero con el dinero que ha de recibir Cantabria por las inundaciones de 2018 y 2019 y con el IVA. Por cierto, menudo papelón del PSOE cántabro y de sus aventajados en Madrid con el impuesto. (Sí, pero no, quizá lo contrario; al día siguiente o cuando las ranas críen pelo). Ello por no hablar de las trabas continuas a Valdecilla, de la financiación autonómica, de los grandes proyectos metidos en un cajón al que siempre un ministro incendiario pega fuego.

Coincidamos en que a Cantabria no le vale de nada ser leal, la región buena; el hijo responsable de la casa al que nadie presta atención porque hay que atender al descarriado. La España ‘Post-Rufiánica’ es así: malvas a la tumba de quien se muestra fiel; bogavante con atenuante para el malvado. Mientras ERC siga cascando las nueces que recoge el PNV y los gobiernos de turno pegados con Glue 3 a la silla de Moncloa acudan al ágape como si se tratara de una comida navideña, siempre habrá regiones como la cántabra que vayan quedando en el arcén de esta carretera hacia ninguna parte.

Por eso, si no gasolina, quizá Revilla deba acompañar los próximos sobaos con un litro de orujo del país. Que, para los no iniciados, también arde. Y priva el sentido.


 

Cantabria, herida por la España ‘Post-Rufiánica’
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