miércoles 27.05.2020

Más gorda que la de Ramales

Arrancando hojas al calendario, hemos comprobado que se ha liado una “más gorda que la de Ramales” y que aún tardaremos bastante en conocer toda la dimensión de una crisis que trasciende lo sanitario para convertirse en económica, social y emocional.

Distancia. Indiferencia. Escepticismo. Sorpresa. Preocupación. Negación. Pánico. Asunción de la realidad. Son algunas de las fases por las que hemos pasado en las últimas semanas respecto al coronavirus –covid 19.

De repente, tuvimos que admitir que uno de los rasgos del progreso, la globalización, es también una de las debilidades de nuestra civilización. La facilidad para trasladarnos de un punto a otro del mundo ha posibilitado que esta pandemia viaje a la velocidad de la luz, contaminando todo a su paso.

Y así, arrancando hojas al calendario, hemos comprobado que se ha liado una “más gorda que la de Ramales” y que aún tardaremos bastante en conocer toda la dimensión de una crisis que trasciende lo sanitario para convertirse en económica, social y emocional.

Los acontecimientos han cambiado de forma radical nuestros comportamientos. Recluidos en nuestras casas afrontamos nuestro día a día en un espacio reducido. Algunos con teletrabajo, los menos, rompiendo así algo tan inherente a la filosofía empresarial española mucho más exigente con la presencia física en el puesto de trabajo.

Tenemos demasiadas cosas, necesitamos muy pocas y podríamos prescindir de muchas de ellas

En ciertos momentos de nuestra vida es conveniente hacerse varias preguntas: qué tenemos, qué necesitamos y de qué podemos prescindir. Y, con la experiencia de estos días, yo creo que es fácil responder. En líneas generales, tenemos demasiadas cosas, necesitamos muy pocas y podríamos prescindir de muchas de ellas.

Estoy seguro que muchos de vosotros, cuando pasen varias décadas, y una tarde de invierno tengáis sentado a vuestro nieto en las piernas, el crío os pedirá “abuelo, cuéntame otra vez esa historia del virus invasor” y vosotros cerrareis los ojos y comenzareis el relato “acababa el año 2019 y desde China llegaban noticias de un virus que estaba matando gente…”

… Y colorín, colorado, este cuento NO ha acabado.

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