Lunes 20.08.2018

AVE, políticamente hasta en la sopa

Los compromisos políticos sabemos desde hace mucho tiempo que nunca son exigibles, por muchas delirantes ideas que les invadan a la hora de proclamarlas, máxime cuando a diario se nos solicita que apretemos un punto más el cinturón.

Pretendo referirme a las declaraciones recientes del Sr. Revilla con motivo de su visita a Moncloa, y también, a no haber observado en el presidente del gobierno declaraciones triunfalistas sobre los puntos tratados.

Tengo al Sr. Revilla por un optimista desmedido en cuanto a política y compromisos a su favor se refiere, como buen político al uso.

Pero también existen momentos casi trágicos que abundan en cualquier sobremesa y que podrían confundirse con un antiguo anuncio televisivo de los sesenta, que invitaba a exclamar ¡Siente a un pobre a su mesa! por el de más actualidad: ¡SIENTE UN AVE A SU…

Cuando según el Banco de España, la deuda pública creció en casi 5.000 millones de euros el pasado mayo, situándose en el 98,2%, un 1,2%, superior al marcado como objetivo para el presente año, podríamos preguntarnos si valorásemos de nuevo tal iniciativa de antaño, ¿a cuantos pobres podríamos sentar a las mesas de algunos afortunados?

Hemos “sacado pecho” en un momento en que han redoblado las campanas sobre el ancho de los mares, provocando una situación que España no puede afrontar en soledad

Cuando España afronta otro nuevo camino tortuoso: principalmente respecto a su integridad territorial; o bien de carácter económico o social, no nos queda más remedio que asistir a las entelequias políticas ferroviarias sobre unos compromisos que difícilmente se cumplirán.

Principalmente, porque como manifestaba (Coke, Institutes 4.315; Noy,Maxims, pag.20), la acción personal política muere con la persona. (Actio personalis consilium moritur cum persona.)

Como han sobre entendido los amables lectores, me he referido a la “muerte política del sujeto y sus proyectos” ya que a la vista del desarrollo de los acontecimientos, las situaciones pueden cambiar en un no muy lejano horizonte.

Los compromisos políticos sabemos desde hace mucho tiempo que nunca son exigibles, por muchas delirantes ideas que les invadan a la hora de proclamarlas, máxime cuando a diario se nos solicita que apretemos un punto más el cinturón.

El más reciente ejemplo, y no pretendo ser peyorativo, ha ocurrido con el “affaire” acquarius.

Italia ha diseñado una determinada actuación, forzando con ella a que “brillara” por un lado, un gallardo voluntario que la ayudara en el empeño, o el más difícil todavía, ser sustituida por un país rico del Norte.

Sí, a lo primero, pero no a lo segundo.

Deseo que no sea cierto tanto AVE en estos momentos por nuestra geografía, y aplazarlo para cualquier otro mejor

Coloquialmente redactando, hemos “sacado pecho” en un momento en que han redoblado las campanas sobre el ancho de los mares, provocando una situación que España no puede afrontar en soledad.

Observen a los grandes de Europa. ¿Se ha movido alguien como lo hemos realizado nosotros? ¡NO!

Todos juegan al límite de una acción concertada, porque caso contrario, puede ser que la opinión pública se les venga encima.

Por ende, la “limosna” a España de los 45 millones de euros, procedentes de la U.E. y al hilo de ello, y es sólo una pregunta ¿se esconde detrás alguna dádiva política adicional?

Y es que no nos permiten otra salida que la de obligarnos como país, en este caso, a compararnos con Turquía, a los cuales transmito mis felicitaciones, porque en este caso ya estamos abonando los 3.000 millones de euros, que nos comprometimos a pagar por la crisis de hace unos meses.

Puedo entender que no son exactas las situaciones de uno y otro, pero ¿deben ser tan distantes las cantidades?

Por ello, deseo que no sea cierto tanto AVE en estos momentos por nuestra geografía, y aplazarlo para cualquier otro mejor, porque señores gobernantes, a este paso sí los contemplo en otra dimensión  política.

AVE, políticamente hasta en la sopa
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