Jueves 18.10.2018

Licitaciones de “cantos de sirenas” en el Puerto de Santander

No tengo porque dudar de la UTE adjudicataria, pero no puedo evitar que se encuentren ante mí esas distorsiones que parece propiciar un credo aparentemente destinado a institucionalizar las bajas, pensando en que las posibilidades de éxito aumentarán.

Allá por el mes de enero del presente año leí sobre la inquietud de un medio local respecto a que las obras del Muelle 9 de Raos, podrían incurrir en incumplimientos de plazo y presupuesto…

Este último se estimó en un precio inicial aprox. de 25 Millones de €, siendo adjudicado finalmente por con un -32% aproximado de baja, es decir unos 8 Millones de € la rebaja en euros sobre el presupuesto de licitación, quedando la adjudicación aproximadamente en 17 Millones de €.

Lógicamente se alborotó todo lo que tenía que alborotarse, teniendo que salir a escena días más tarde el presidente del puerto de Santander, a calmar los ánimos encendidos, con aquello tan socorrido de “aquí no pasa nada”, pero sí pasaba, sí…

Se levantaron criticas furibundas de aquellos sectores profesionales que sostenían que esa obra no podría llevarse a cabo con el importe de la adjudicación, o sea, los 17 M.€ cuando se presupuestaron 25 M.€., además de que otra fuente procedente al parecer de la autoridad portuaria, manifestaba una semana más tarde. “que no podrían cumplirse ni plazos, ni precios contractuales”, al solicitar el contratista, los afamados modificados de obra y precio. Y eso, que según SEOPAN, la baja media en la contratación del Grupo Fomento en los últimos 5 años, ha sido superior al 32%.

Se alborotó todo lo que tenía que alborotarse, teniendo que salir a escena días más tarde el presidente del puerto de Santander, a calmar los ánimos encendidos

Este tema acabó anidando en mi maltrecha memoria y decidí seguirle algo la pista.

Así fue. En junio, meses más tarde, me dirigí cortésmente a los servicios oportunos del Puerto, identificándome como Doctor en Derecho (Cum Laude) experto en obras públicas y modificados de obra y todo lo que ello conlleva, a fin de ofrecerles mi colaboración y si era preciso sostener las charlas pertinentes sobre el fondo subyacente de los aumentos de precio, de plazo, etc. que podían contar conmigo.

Finalmente respondieron con el clásico: “váyase Vd. a paseo”, o lo que significa lo mismo: “hemos trasladado su petición al Departamento oportuno que si lo estima conveniente… contestará”.

Sigo pensando en mis palabras finales: a la autoridad portuaria: “el silencio, no es la mejor de las respuestas”, y así lo manifesté.

Pero miren Vds. por dónde, días atrás se hace pública la adjudicación según Info concurso, de: LA CONSTRUCCIÓN DEL ACCESO DIRECTO AL PUERTO DE DESDE LA AUTOVÍA A-67 CON UN PERIODO DE CONSTRUCCIÓN DE 24 MESES y por un importe de 17.125.782 euros (Sin Iva.)

El Presupuesto inicial de licitación fijado por el Ministerio de Fomento ascendía a la cantidad de 25.637.799,30 (Sin Iva).

Naturalmente, nos encontramos en un escenario completamente diferente al Concurso del Muelle 9 de Rao, distinto licitador; distinto objeto de contrato; distintos licitadores, etc.

Pero, continuaba proyectándose la sombra en la baja ofertada: -8.512.017,30 € o lo que es lo mismo, supera un -33%.

No tengo porque dudar de la UTE adjudicataria, pero no puedo evitar que se encuentren ante mí esas distorsiones que parece propiciar un credo aparentemente destinado a institucionalizar las bajas, pensando en que las posibilidades de éxito aumentarán si la oferta es capaz de superar en la Mesa de Contratación el -30% de baja como mínimo.

Por otro lado, el Alto Órgano Consultivo que es el Consejo de Estado, insiste e insiste a través de sus múltiples Dictámenes sobre las supuestas o groseras inexactitudes del proyecto ejecutivo que al final obligan a llevar a cabo los correspondientes modificados de obras (Dictámenes 1834/95 del 11 de octubre y 454/96 del 8 de febrero) que han recordado la necesidad de que se cumplan las disposiciones vigentes en materia de contratación pública.

También, valorar que resultaría “alentador” contar con una dirección de obra fuerte e independiente, que pueda hacer frente a la UTE, llegado el caso, y con la ventaja añadida de que se trata de una obra aparentemente sencilla, y con el coadyuvante de que tanto Cantabria al igual que el País Vasco, no suelen ser zonas propicias a virulencias como por ejemplo lo son las zonas Mediterránea, Andalucía o Madrid.

Licitaciones de “cantos de sirenas” en el Puerto de Santander
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