miércoles 08.04.2020

"Semana de pasión", posibles recortes de los fondos europeos agrícolas (PAC) y de cohesión, 15% y 10% respectivamente

El detrimento superaría los 50.000 millones de euros con una España dentro de un bloque carente de fuerza

El vacío económico que aparentemente deja el Reino Unido en las arcas de la Comisión Europea, de unos 750.000 millones de euros, o se resuelve con una, vamos a denominarla, “ampliación de capital” por parte de los 27, ¡cosa imposible, claro!, o bien toca comenzar a asumir que van a utilizar las tijeras de podar en importantes nutrientes económicos que afectan a España.

El primer objetivo situado bajo un supuesto punto de mira y los primeros en salir en los Medios, han sido dichos Fondos P.A.C. con fama de subsidiados o pensionados hacia un Sur de Europa con mal cartel entre los Países del Norte. 

Es posible, que tal calificación provenga de no obtener por parte de dichos Estados Miembros, una adicional rentabilidad en su propio provecho, y quizás consideren sea el momento de negarse a continuar contribuyendo de una forma u otra en lo que consideran un pozo sin fondo. Curiosa forma de intentar obtener rentabilidades a costa de la eventual pobreza de otros.

Podría decirse que las distintas situaciones que vive España de un tiempo a esta parte en sus distintas Autonomías, se han acabado convirtiendo desde hace tiempo en antecedentes endémicos y en servidumbres manejadas por terceros. 

Por ello, me parece doblemente bien la decisión adoptada por el Campo Español, de echarse a las barricadas, mientras otros supuestos agraviados permanecen en las trincheras a la espera de observar cómo nos va. Y menciono doblemente, porque en primer lugar llega siempre en esta vida un momento de “poner los pies sobre la pared”, manifestando a nuestro propio Gobierno que ¡ya está bien!  y actúe dentro de su circunscripción ante los supuestos abusos cometidos en detrimento del Campo. Y, en segundo lugar, para que pueda servir de un “posible ensayo general y aviso a navegantes”, allende y nuestras fronteras.

Nos encontramos de nuevo ante una “política de bloques”

Consecuentemente, tenemos que volver a aceptar que nos encontramos de nuevo ante una “política de bloques” formada en principio por Suecia; Dinamarca; Finlandia; Austria; Países Bajos, y la pendulante Alemania, empeñados en que el próximo marco financiero de la UE no supere el 1% de la Renta Nacional Bruta europea, con un añadido coercitivo consistente en impedir que sus aportaciones a las arcas comunitarias sean limitadas y de esta forma obligar al resto de Estados Miembros a  una mayor contribución.

Llevamos muchos años convertidos en “economías de resistencias”, con muchos asuntos todavía por arreglar, intentando contraer méritos para ocupar asientos en los algunas veces denominados “vagones de segunda o tercera clase” del convoy comunitario, pero todo hay que decirlo, nuestro comportamiento político institucional durante los últimos años, no invita a ello.

Es una manera de expresar desconfianzas y, por citar algún ejemplo, resulta triste, convertirnos en “pentacampeones” de la U.E. en sanciones medio ambientales, pero continuamos de forma contumaz sosteniendo un tripartito actual de responsabilidades compartidas entre: Estado; Autonomía y Entidades Locales, el cual no funciona. 

Toca desengañarse de que no podemos estar tirándonos piedras entre los tres, culpándonos entre nosotros. Esta situación no la comprende la Comisión Europea. En tal Institución, nunca ha existido el llamado “fair-play”, al menos, no lo recuerdo de mis tiempos en Berlaymont.

Siempre han existido las preferencias, a la hora de servirse el “buffet-frío”, es decir, cara a los supuestos y mejores manjares, existía una regla no escrita de determinadas preferencias de algunos comensales, o en el mejor de los casos... “permitiría cederte mi posición alrededor de la mesa, a cambio de que mejoremos nuestra balanza de pagos, naturalmente, a mi favor... Lo anterior, si se desea, puede interpretarse como tópico, pero no lo alejen mucho de la realidad.

Nos consta que desde la última y fracasada reunión en Bruselas, se negocia bilateralmente entre los Estados Miembros con muchas ofertas, y también muchos desacuerdos.

Lógico, que un Presupuesto PAC, para el próximo septenio por valor de 365.000 millones de euros, despierte filias y fobias, por cierto, nada nuevo en estos menesteres sobre un mercado calificado de subsidiado por nuestros amigos del Norte y una cruda realidad exigida respecto a mejoras de infraestructuras calificadas de obsoletas, igualmente por nuestros socios del frío.

Duros pues los tiempos que se nos avecinan, en los cuales quizás tengamos que acudir allende nuestras fronteras a reivindicar nuestros supuestos derechos, siempre y cuando las negociaciones domésticas no hayan resultado todo lo satisfactoria que deseamos.

¡Ah!, y continuemos sin descartar el uso de la palabra resiliencia”, capacidad que tiene una persona para superar circunstancias adversas...
 

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