Lunes 24.09.2018

Afiliados no súbditos, militantes no siervos

Reclamo una suerte de desalienación para los afiliados como lo hizo en tiempos Marx para las clases obreras.

Dicen los psicólogos y sociólogos que la persona alienada se caracteriza por la pérdida de la identidad, el individuo suprime su personalidad y se vuelve maleable a lo que el mundo externo le indica y propone. No actuará en función de su propio ser sino que accionará de manera totalmente dependiente como consecuencia del estado de alienación.

Desde hace un tiempo creo que debo matizar mis críticas a las cúpulas de los partidos y a los aparatos que se imponen y dominan los mismos. Tras profunda observación sobre la situación de muchas estructuras sociales como sindicatos, partidos incluso asociaciones o grupos de presión creo que debemos pedir/pedirnos también responsabilidad a los que forman/formamos parte de esos entes e intentar y exigir/exigirnos que seamos críticos, libres y que pensemos en el bien común que es distinto evidentemente al propio e incluso al de la mayoría.

Les diría que ellos son nada pero que podrían ser todo si tienen conciencia de “clase/afiliados”

Esta rectificación que me planteo se debe a que esas cúpulas se imponen por la dejación/miedo de los militantes que forman las bases y que, siendo más numerosos que las élites, no actúan de forma coherente ni responsable. Reclamo una suerte de desalienación para los afiliados como lo hizo en tiempos Marx para las clases obreras. Para ello primero deberíamos realizar una insistente misión pedagógica en la que hagamos ver a los militantes que son soberanos y que unidos pueden elegir y decidir. Así mismo, cual abad Sieyes, les diría que ellos son nada pero que podrían ser todo si tienen conciencia de “clase/afiliados” y ejercen su voto interno de forma no servil.

Es evidente que es difícil, el aparato o las élites dominantes pretenden siempre con promesas a unos y terror hacia otros amansar y dominar a todos y él individualizado/alienado afiliado acaba cediendo. Por su importancia a los que forman parte de un partido político les reclamó la ya citada Responsabilidad. Son ellos los que sin “darse cuenta” eligen de manera más o menos directa a los responsables que gobernarán su Ciudad, Comunidad o País. He visto cómo se callaba a algunos con promesas de cargos futuros y a otros, los más, se les cerraba la boca con la amenaza de ostracismo o expulsión de los partidos. Vamos el clásico: conmigo o a la calle, el que se mueva no sale en la foto o palo y zanahoria.

Lo cierto es que los muchos militantes que en inicio y en el fondo entran en partidos políticos con ilusión y vocación de servicio pasan a ser parte de una maquinaria aparatista que perpetúa a hábiles y mediocres medradores. Invito a todos esos, a mí el primero, a que verdaderamente pensemos si esos que están controlando el poder en su partido son o siguen siendo los idóneos para gestionar a su sociedad.

Dudo mucho que el mejor alcalde o diputado sea el que prosperó a través de pegadas de carteles

No quiero poner ejemplos concretos y locales, que los hay, pero dudo mucho que el mejor alcalde o diputado sea el que prosperó a través de pegadas de carteles, o por votaciones a favor de su protector o/y asistiendo a actos de Clá aplaudidor. Nos jugamos mucho, debemos elegir pensando que los “mejores” son los indicados, lo hacemos meditadamente y con espíritu de servicio e idoneidad. No tenemos excusa, si vence el miedo o el propio interés nos traicionamos y lo que es peor fallamos al bien social y a nuestro futuro.

Los aparatistas suelen cerrar el paso al talento y a la capacidad arrinconando a los que valen, que precisamente por su capacidad acaban yéndose ya que no dependen de la política ni jefes de clanes para su desarrollo personal y profesional. Los afiliados desalienados podemos ejercer nuestro poder y acabar con esos “taponadores de talento”. La regeneración de la democracia así lo requiere en los partidos. Los nuevos políticos han de fomentar la libertad de sus compañeros de siglas para la renovación del sistema. ¿Nos responsabilizaremos? ¿Nos atreveremos?

Afiliados no súbditos, militantes no siervos
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